martes, julio 22

Indiferencia

Yo no sé que haría en una situación semejante.
Espero que no se me ocurriera seguir tomando el sol, vuelta y vuelta, y que, al menos, conservara la capacidad de horrorizarme tan sólo un poco.
En la fotografía, cubiertos con mantas, los cadáveres de dos niñas gitanas, muertas ahogadas en una playa napolitana el pasado sábado. Al fondo -¡Oh, sole mío!- gente blanquita preguntándose qué hacen ahí esos bultos.

1 comentario:

Rosa Mutábilis dijo...

Al ver imágenes como ésta, una recuerda aquella canción: "Sólo le pido a dios que el dolor no me sea indiferente, que la reseca muerte no me encuentre vacía y sola, sin haber hecho lo suficiente..." no se lo pido a dios, me lo pido a mí misma, ojalá mi capacidad de sentir no sea narcotizada nunca por nada ni nadie.