lunes, julio 7

Alain Bauer en Le Monde


Conocí a Alain Bauer en Junio de 2003, con ocasión del Congreso Regional de las Logias Sur y de España del Gran Oriente de Francia. Por aquel entonces él era el responsable de la Obediencia ejerciendo en su último año la responsabilidad de Gran Maestre. Recuerdo que hice las funciones de traductor ante algún medio y que aquello me sirvió para sufrir más de una chanza bienintencionada de algún compañero de Taller, que me veía siempre cercano a los poderíos masónicos.
Bromas aparte, hoy, 7 de julio, día de San Fermín, Alain Bauer, que dejó tras su gestión una impronta indiscutible en el Gran Oriente de Francia (buena para unos y, evidentemente, mala para otros) ha roto su silencio en torno a una de las cuestiones que trae a mal traer a más de uno: La iniciación de las mujeres.
El porqué de romper ese silencio y hablar ahora no es cuestión que me corresponda analizar a mí. Insisto e isistiré hasta el desmayo en que soy persona leal a mi Obediencia y que nada haré que la desacredite; que nada diré en público que la dañe, a pesar de que me duela tanto morderme la lengua. Me limito, desde la modestia, a recoger la traducción que sigue, y a ayudar a que este artículo de Le Monde llegue cuanto más lejos mejor, pues, a pesar de que Bauer sólo se refiere a Francia, no se puede olvidar ya que el Gran Oriente hace tiempo que superó la barrera de las fronteras.

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Gran Oriente: las hermanas son nuestros hermanos

El debate sobre la iniciación de las mujeres en el Gran Oriente de Francia no es nuevo. A finales de los años 90 ya la logia Delgado había procedido a una iniciación salvaje y había sido disuelta.

En 2002, mientras que desempeñaba las funciones de Gran Maestro del Gran Oriente, por primera vez, el ejecutivo pudo haber obtenido el respaldo del Convento (asamblea general de las logias) sobre dos cuestiones: la iniciación de las mujeres y la afiliación de las hermanas. Fuimos derrotados por una mayoría del 75% de los votos. Pero por primera vez las logias habían dejado de lado el procedimiento llamado "omisión del orden del día" que les permitía no abordar las cuestiones enojosas.

En 2007, con coraje, mi sucesor intentó retomar el diálogo. El 57 % de las Logias no quisieron abordar la cuestiónn. Las logias, pues, decidieron hacer caso omiso. Tanto para que el debate tuviera lugar de forma efectiva, como para poner en evidencia el hecho consumado.

El paisaje masónico francés consta ya de federaciones de logias (obediencias) masculinas, femeninas y mixtas. Y desde 1921, el Gran Oriente establecía, únicamente él y todavía sólo él hoy en día, relaciones con sus colegas (el Derecho Humano, mixto, en primer lugar, y después de su creación en 1945, la Gran Logia Femenina de Francia, sólamente femenina).

Creador de la ley de 1901 (que sucedió a la Constitución de 1848), el Gran Oriente no puede ignorar el lugar de las mujeres en la francmasonerí­a. No puede en contrapartida ignorar la realidad de las elecciones libremente consentidas por quienes quieren trabajar juntos. Podemos querer trabajar en una logia masculina, una logia femenina o una logia mixta. No podemos ser forzados para hacerlo.

DEMOCRACIA INTERNA

Si el método del "golpe de fuerza" debe proscribirse siempre (y no sólamente en la francmasonería), existen unos métodos que permiten construir un consenso sobre la manera de progresar. Primero reconociendo a las hermanas como hermanos iguales. Dándoles acceso a los trabajos de las logias del Gran Oriente y condenando a los que les niegan el acceso.

Luego proponiendo construir inteligentemente una federación de logias masculinas, femeninas y mixtas en el Gran Oriente de Francia que ya tiene la posibilidad, desde su fundación, de trabajar en todos los ritos disponibles en la francmasonerí. Pero sobre todo respetando la democracia interna que quiere que la Asamblea General pueda decidir libremente sin evitar el debate.

Reflexionando luego sobre una Confederación Masónica de Francia, alianza de todas aquellas y de todos aquellos que comparten los valores comunes de la masonería francesa. Debilitar la principal obediencia masónica francesa sirve sólo a los adversarios de la causa legí­tima defendida por las logias soberanas que quieren iniciar a mujeres.

La justicia masónica, como la de la República, no son los instrumentos adecuados para resolver este problema. Hace falta que las logias, por referendum interno, marquen su preferencia como logia. Que el Gran Oriente dé prueba de apertura dejándoles la libertad de iniciar a quien quieran. Y que una conferencia que reúna al Gran Oriente, al Derecho Humano, a las grandes logias mixtas y a la Gran Logia Femenina de Francia, pueda comenzar a trazar la vía de una evolución necesaria pero sobre todo voluntaria.

Alain Bauer es francmasón.
Fue Gran Maestre del Gran Oriente de Francia 2000-2003.
Fuente: Le Monde

2 comentarios:

Palbo dijo...

Me encantó este post. Es una lástima que no lo haya leído.

bernard n. shull dijo...
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