miércoles, junio 4

Patria de valientes


Cuenta algún biógrafo de Napoleón Bonaparte que cuando éste terminó su carrera entregándose a los ingeleses, mientras veía disiparse el horizonte galo desde la proa o la popa del barco que le llevaba al peñasco de Santa Elena, pronunció, rotunda, la siguiente frase que estaba destinada por su solemnidad a ser recogida en los libros de historia: "Adiós, Francia querida, patria de valientes. Con unos cuantos traidores menos serías la mejor nación del mundo".
Es posible que el general corso pensara en ese momento en aquellos que habían medrado a su sombra y que en el último momento le habían dejado solo, escribiendo el capítulo final de una amarga leyenda. Puede que Fouché o Tayllerand, grandes protagonistas de la felonía, u otros desleales menores ocuparan el pensamiento del pequeño emperador de los franceses.
Todo esto viene a cuento porque acabo de tener conocimiento de una noticia que transcribo a continuación, y que me hace recordar a todos esos pequeños traidores anónimos, tan capaces de provocar el desastre como el que más. La noticia, que traduzco sobre la marcha, dice así:
Un tribunal francés declara la virginidad "cualidad esencial" de la mujer antes del matrimonioEl equivalente a la Audiencia Provincial de Lille (Tribunal de Gran Instancia según la traducción literal) acaba de emitir una sentencia sorprendente: Considera la virginidad como una "cualidad sencial" (sic) de la mujer antes del matrimonio.
Un marido pidió la anulación de su matrimonio basándse en el hecho de que su mujer no era virgen y que ésta había pretendido serlo. El caso es que los dos esposos pertenecen a la confesión musulmana ¿Habrá tenido en cuenta el tribunal la religión de los cónyuges para emitir su resolución? Una de dos: o bien el tribunal ha aplicado un criterio diferencialista y a emitido un juicio discriminatorio, o bien hay que entender que la virginidad se ha convertido en una cualidad esencial sobre la que una futura esposa no debe en adelante ni tomársela a broma, ni mentir.
La decisión emitida por el tribunal pervierte el espíritu de la legislación cuya finalidad manifiesta era la protección de las mujeres frente a los matrimonios concertados.
Ya tenemos un precedente: La República, en tanto que laica, nunca ha tomado en consideración, ni en el espíritu ni en la letra, que la virginidad podía llegar a ser una cualidad esencial de una ciudadana que quiere comprometerse libremente en matrimonio, aunque sea musulmana.
Una sentencia dictada por un tribunal francés se ha pronunciado en el nombre del pueblo soberano, origen de la voluntad general, y no en el nombre de una religión, de una tradición, de una norma consuetudinaria. Siguiendo la misma línea antirepublicana, antilaica y antifeminista, ¿por qué no blanquear esta costumbre bárbara que es la ablación?
La UFAL (Unión de familias laicas de Francia) hace un llamamiento a los representantes nacionales y, más allá de estos, a toda la ciudadanía, a hacer frente a esta deriva comunitarista y a rechazar esta sentencia: Tendría unas consecuencias desastrosas si llegara a consolidarse como jurisprudencia.

Inevitable es tras la lectura de lo anterior, recordar aquellas sentencias españolas en las que el hecho de llevar minifalda podía servir de excusa para justificar una violación.
Sin embargo hoy hablamos de Francia; de la una e indivisible República, cuna de la declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (y suponemos que también de los de la Mujer y Ciudadana, homenajeando a Marie Gouze -Olympe de Gouges-). Hablamos hoy de la civilizada patria de los valientes, a la que, siguiendo la costumbre, continuan arruinando los pequeños traidores.
¿Qué hacemos? ¿Callamos? ¿Miramos para otro lado? ¿Ponemos el grito en el cielo?

3 comentarios:

Rosa Mutábilis dijo...

Callarse nunca; mirar para otro lado jamás; gritando no se soluciona nada; no sé qué es lo que hay que hacer pero creo que cruzarse de brazos no.
Escucho en la radio que para ser feliz hay que vivir sin esperanzas, me parece muy difícil pero la verdad es que las esperanzas que algunos teníamos hace años cuando mirábamos hacia Francia...
Francia está decepcionando mucho en muy poco tiempo y en muchos sentidos.

Al Kaffir dijo...

Pero ¿Que demonios les está pasando a los franceses?¿Se están volviendo "gilis" o que?
Me parece que la mujer tiene cualidades esenciales mucho más importantes que el estado de su imen, cosa que le parece muy importante tanto al imbecil del marido taliban (se ve que lo suyo era amor) como al idiota del juez que querra condenar como ciudadanas de segunda a las mujeres con la macula de haber tenido relaciónes. Menuda memez.

Bartau - Toulouse dijo...

Merci à Ricardo de traduire, mon espagnol étant des plus sommaires ...
Non la France, je devrais dire les citoyens français, ne deviennent pas "gilis" ! Simplement nous sommes gouvernés par des fanatiques qui cachent de plus en plus difficilement leur jeu. Mais les démocrates, ceux qui croient encore aux valeurs émancipatrices de notre République s'insurgent. Notre Garde des Sceaux (Ministre de la Justice), qui avait dans un premier temps approuvé cette honteuse décision de justice, a décidé de faie appel de la décision, devant le tollé que cette affaire a soulevé dans le pays. La raison va peut-être l'emporter, c'est ce que souhaitent en tout cas les français, dans leur grande majorité. Il y a encore et toujours en France des citoyens, vigilants, qui défendront bec et ongle nos valeurs humanistes. Liberté, Egalité, Fraternité.

Bartau - Toulouse