domingo, marzo 30

Tarde de domingo


La verdad es que hoy no voy a escribir nada. No tengo ganas. Creo que me quedaré mirando tras los cristales la lluvia de primavera, que no cesa de caer sobre Oviedo en este día desapacible y frío.
Por la mañana salí a pasear, como de costumbre, por los lugares que marcan la rutina de la fiesta de guardar en que se ha convertido el domingo. Subiendo por la Calleja de la Ciega podía ver la aguja de la catedral, coronada con una bandera roja -no tiene nada que ver con lo que creen los mal pensados, aunque estemos en Asturias- y una bandera europea, azul, punteada con un círculo estrellas, y con una cruz en el centro.
Pensaba entretenerme con ese bulo de la Europa cristiana y cómo la Iglesia católica se pasa por el arco del triunfo la simbología comunitaria; pero finalmente prefiero quedarme tranquilo por una tarde y meditando sobre otras cosas que me ocuparán los próximos días...¡Y meses!
Os dejo con Forges y su guiño diario.
Bon dimanche!

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