sábado, marzo 22

Entrevista a Jean Michel Quillardet (Traducción)

(PERIODISTA) Jean Michel Quillardet, buenos días.

(JEAN MICHEL QUILLARDET) Buenos días.

P.- Muchas gracias por estar en este estudio. Bien, Ud. es abogado; y es Gran Maestre del Gran Oriente de Francia desde hace algo más de dos años, más o menos.

JMQ.-(Asiente)

P.- ¿Puede Ud. explicarnos cómo y por qué se unió a los francmasones?

JMQ.- Bueno, es un larga historia que ya se remonta a algo más de veinte años. Creo que por dos razones. Una filial, porque mi padre era francmasón, y lo sigue siendo, con ochenta y tres años continúa trabajando en su logia...

P.- Y Perdóneme, quiero saber muchas cosas de Ud... Para no perder el hilo ¿cómo llega a saber cuando es niño que su padre era fracmasón?

JMQ.- Bueno yo supe que mi padre había entrado en la francmasonería cuando ya era adolescente. Formaba parte de una familia en la que se hablaba; y luego pienso que mi padre ha estado siempre en la misma línea que yo en tanto que francmasón y que es estar orgulloso de ser francmasón, es decir, que no lo escondía, por lo que su imagen y su ejemplo motivaron mi voluntad de unirme a la francmasonería; porque para mí se trat de un lugar de debate, de intercambio de ideas sin apriorismos. Se puede encontrar a personas de derecha, de derecha republicana, de izquierda, creyentes, no creyentes... Y eso me interesaba porque me importaban las cuestiones sociales, la política de ideas... Pero por contra tenía cierta reserva a entrar en un partido político, porque en un partido político existe -y es perfectamente legítimo- cierta disciplina de grupo, de doctrina, lo que no se encuentra en la francmasonería que no es otra cosa que la inteligencia de lo contradictorio. Así pues me encontré por un lado con la imagen de mi padre por un lado y por otro con mis propias convicciones que encontraron correspondencia con aquello que me ofrecía la francmasonería.

P.- Así que "Francmasonería como alternativa a la política"

JMQ.- En cierto modo sí podríamos decir eso. Alternativa a la política y también la posibilidad de comprometerse socialmente, con los grandes valores, con los grandes principios sin que esto fuera un compromiso partidista.

P.- Habla Ud. de que en su caso no existía vergüenza de pertenecer a la francmasonería y que por eso no se escondía ¿Piensa entonces que cuando la condición de francmasón se oculta puede existir cierto sientimiento de vergüenza?

JMQ.- Le puedo decir que no creo que exista vergüenza por ser francmasón, pero que los fracmasones en ocasiones pueden tener cierto miedo porque la fracmasoneria tiene una muy mala imagen. A menudo nos encontramos en algunos medios con una imagen de tráfico de influencias, un espacio para hacer carrera, de gente que en el secreto de las logias hacen cosas no muy claras... Y creo que esa es la razón por la que algunos no quieren descubrirse como francmasones. Yo les pido, en tanto que miembro del Gran Oriente de Francia, que al contrario, manifiesten "soy francmasón, me conoceis, veis lo que hago ..." para así demostrar que un francmasón es una persona como cualquier otra pero que se reúne cada quince días para reflexionar junto a otros sobre los grandes problemas del mundo, sobre los problemas de la sociedad y para formarse mejor. Así que pienso que hay que animar a todos los miembros de las diferentes familias masónicas, y en particular a los del Gran Oriente de Francia, a declararse francmasones. Porque debemos estar orgullosos de nuestra historia; porque la francmasonería está detrás de nosotros desde el siglo dieciocho: todos los que combatieron por la libertad de conciencia, por las grandes libertades públicas, por los derechos humanos, por el laicismo... Pienso que el combate que llevamos adelante en nuestros días está al mismo nivel que el que llevaron adelante nuestros ancestros... Así que por qué no decirlo, por qué no estar orgullosos.

P.- Sí, parece que sería extraño no estar orgulloso de figuras notorias de la francmasonería... En los artículos de prensa, al principio de los mismos, al final... Es una especie de publicidad... Y luego no desvelar (la condición de masón)... Es una paradoja ¿no?

JMQ.- Sí, es una paradoja. Tiene Ud. razón. De todos modos creo que hay cosas que han cambiado: Me desplazo mucho por Francia; veo a muchos hermanos que en el plano local organizan reuniones públicas, traen a esos actos a determinadas personas, las llevan a los talleres... ¿Sabe? desde hace pocos años hemos abierto los talleres. Es, si quiere, la política que he iniciado desde que estoy al frente del Gran Oriente de Francia, desde hace dos años y medio, casi tres años... Y cada año, por ejemplo, en la sede del Gran Oriente, en rue Cadet, en el distrito nueve, durante la noche de los museos abrimos el nuestro, y también el templo histórico del Gran Oriente de Francia (el Arthur Groussier), el templo donde fue iniciado Jules Ferry, Littré, Victor Schoelcher; y donde los Consejeros de la Orden y yo mismo pronunciamos conferencias. Y, bien, uno se da cuenta de que a las diez de la noche, por ejemplo, di una conferencia con más de dos mil personas en la última noche de los museos, lo que es muy importante. Y en particular los asistentes son personas jóvenes que plantean preguntas, que tiene un manifiesto interés por la masonería que se desarrolla en nuestros días, en esta sociedad en la que las personas de hecho se buscan.

P.- Es decir, según Ud. se puede continuar fomentando este interés mejor levantando el velo que ocultándose.

JMQ.- Sí. Eso es. Lo creo porque, aunque algunos me dicen "sí, pero si finalmente guardamos una parte de misterio se puede creer que somos más fuerte de lo que realmente somos". Pero no estoy de acuerdo con esta tesis. Pienso que sí hay una cierta influencia, cierta fuerza, una influencia intelectual, política en el buen sentido del término, pero también creo que esta fuerza puede ejercerse mucho mejor no haciendo creer lo que no somos, sino mostrando claramente lo que sí somos. Así que no estoy por el misterio; estoy por la apertura y también por conservar para los miembros de la asociación un determinado número de reuniones privadas como para cualquier otra entidad asociativa, nosotros también nos regimos por la ley de asociaciones (la ley 1901 en Francia) de tal forma que solo los miembros de la asociación tienen conocimiento del contenido de esas reuniones. Hay quienes no tienen este tipo de reuniones. Nosotros sí. Y sólo se puede tener conocimiento de lo que sucede en esas reuniones en el caso de ser miembro de la asociación. Pero todo está muy claro, muy bien explicado. Basta con leer libros, que se encuentran en todas partes, en las librerías -La presentadora señala el que tienen sobre la mesa y él responde que no necesariamente ese libro- que explican lo que pasa en las logias o lo que es la iniciación. La cosa no es tan cerrada como se cree.

P.- Sí, pero para una sociedad de pensadores, de filósofos... Diciéndolo de otro modo, entre comillas, su trabajo es un trabajo intelectual, de pensamiento, que permite, según lo que dicen, hacer progresar a la humanidad: No deja de ser una lástima, desde una persepectiva del progreso, privar a una gran parte de la población de poder conocer ese trabajo...

JMQ.- Bueno, hay que decir que hay reuniones en las que participan francmasones o francmasonas (en el original emplea la expresión "tenidas"), cosa que es perfectamente normal. Ud. puede pertenecer a una asociación de la que yo no sea miembro y no puedo asistir, por ejemplo, a sus reuniones de redacción... Eso es perfectamente normal. Responde a la organización de toda sociedad, de toda asociación que así lo tenga establecido. Pero lo que hacemos cada vez en mayor medida es organizar conferencias públicas sobre la francmasonería, invitamos a personas que no pertenecen a la masonería para que venga a compartir con nosotros sus experiencias, sus conocimientos, su práctica. Organizamos debates, manifestaciones culturales... El otro día, por ejemplo, organizamos en la sede del Gran Oriente de Francia una representación teatral sobre el Caso Dreyfus, una pequeña pieza representada en el Barrio de Montparnasse y que hemos traído a nuestra sede, y esta manifestación cultural estuvo abierta al público. El diecinueve de febrero contaremos con la presencia de Bernard Henry Levi, que vendrá a la sede del Gran Oriente de Francia para hablar de laicismo, "¿Está el laicismo en peligro?" , y también será un acto abierto al público. Es decir, tenemos una política - que es la que también he querido - de apertura total para que se conozca mejor a los fracmasones, pero también para que los francmasones se encuentren con aquellos que no lo son. Creo que esto no es sino un enriquecimiento por la existencia de diferentes culturas, de diferentes modos de acercamiento a las sociedades del mundo, y que no puede ser sino propicio para un debate público.

P.- Bien, de acuerdo. Ud. también está aquí para hablar del laicismo. Y se pronunció en su momento con bastante rapidez en contra de las expresiones de Nicolás Sarkozy en un discurso -varios más bien- sobre los orígenes cristianos de Francia ¿Por qué ha reaccionado Ud. de esta forma (tan contundente) aunque seamos conocedores de su compromiso con el laicismo (el suyo y el de los francmasones)? Luego hablaremos del proceso que se ha puesto en marcha: Nicolás Sarkozy les ha recibido en el Elíseo y Ustedes van a recibirlo en su sede, rue Cadet en principio. Luego hablaremos de eso y de lo que sucederá en adelante.

JMQ.- Bueno, en su momento hemos manifestado nuestra indignación no sólo porque el Presidente de la República, Nicolás Sarkozy, manifestara la existencia esencialmente de unas raíces cristianas de Francia, sino también porque en su momento comparó a los educadores y a los pastores, dánle mayor trascendencia a éstos últimos al considerar que los pastores tenían ante ellos el infinito, en tanto que los educadores, materialistas por naturaleza, tenían como límite su propio final; y además hablándonos de "laicismo positivo". Es decir, si hay un laicismo positivo eso quiere decir que hay otro de carácter negativo, que es sin duda lo que nosotros representamos. En relación primero con la cuestión de las raíces cristinas de Francia hay que decir que se trata de un error histórico. No. Las raíces de Francia se encuentran primero en Grecia. El derecho francés, por ejemplo, se ha construído a partir de la influencia del derecho romano. Tiene Ud. también el humanismo del Renacimiento. También -y nosotros somos en gran medida sus herederos- hemos de tener en cuenta el pensamiento del Siglo de las Luces. Todo eso ha hecho a Francia (y a Europa, se podría decir). Y luego, en torno al cristianismo, hay que decir que existe un error: cristianismo no quiere decir catolicismo. La Iglesia católica se apropió del discurso del cristianismo. Y decir raíces cristianas queriendo decir Iglesia católica para señalar que ha contribuido a la historia de nuestro país también es cierto, pero en muchos casos de forma negativa: tenemos la inquisición; podemos también tomar en cuenta al absolutismo religioso del antiguo régimen; podemos también considerar la actitud de la Iglesia -no hablo de los creyentes ni de todos los clérigos, sino de la Iglesia en tanto que institución- durante el régimen de Vichy y la ocupación nazi. No es algo precisamente ejemplarizante. Así que por todo eso no nos hemos mostrado muy satisfechos. Y de otra parte, el laicismo. Por qué añadirle un adejtivo. El laicismo es el laicismo. Es la separación de las iglesias y el Estado. Es la ley de 1905´: La República (el Estado) no subvenciona ningún culto; no reconoce ningún culto pero admite la libre expresión de cada uno. Por qué se quiere ir hacia el cambio de esas relaciones entre las relligiones y el Estado. Y luego además, esa comparación entre el pastor y los educadores es evidentemente absurda: piense en quienes no son creyentes; en los que son ateos, materialistas ¿es que no han dado un sentido a su vida? ¿no tienen una moral? ¿no tienen una ética? No era posible que aceptáramos eso y no lo hemos aceptado. Quisimos decírselo. Fuimos bien recibidos. No debimos ser muy convincentes porque, todo hay que decirlo, algunos días después volvió a reiterar el mismo discurso en Ryad. De todos modos intentaremos convencerle; ésa es la razón por la que le hemos invitado a visitar la sede del Gran Oriente de Francia.

P.- Cuando Ud. dice que no le parece haber sido escuchado porque algunos días después él (el Presidente de la República) volvió a insistir en su discurso, eso quiere decir que cuando fue recibido en el Elíseo Ud. quería que él le escuchara, es decir, tener en cierto modo tal influencia que él cesara en ese tipo de pronunciamientos...

JMQ.- Sí, claro que queremos tener una influencia. No le puedo decir que hayamos ido a encontrarnos con el Presidente de la República para tener un encuentro intrascendente. Queríamos hacerle comprender qué. Hacerle comprender que la cuestión no es criticar las concepciones personales que se puedan tener de la vida o de la existencia. Pero es el Jefe del Estado, el Presidente de la República, y nunca un Jefe del Estado había ido jamás tan lejos en la manifestación de estas concepciones personales; y hemos querido recordarle que el laicismo está inscrito en la Constitución y que el Presidente de la República es el Presidente de todos, con sus diferentes sensibilidades, sus diferentes culturas, sus diferentes formas de acercarse al conocimiento y al ser humano, y que en consecuencia debía respetar el conjunto formado por esas sensibilidades. En relación con la ley de 1905 (que regula la separación entre religiones y Estado) nos confirmó que no sería modificada. Luego, estos días, ante algunos colegas suyos periodistas, la Sra. Ministra del Interior que había expresado en otro momento unas ideas que nos habían causado cierta inquietud en relación con ciertas correcciones técnicas de la ley, manifestó también que no sería modificada, y tomo en cuenta esas declaraciones. Pienso que sí tenemos cierta influencia en este sentido pero le quiero decir en todo caso que el Gran Oriente, la masonería, no pretendemos ser sustitutos del los paridos políticos: Yo no estoy dentro de la polémica; dentro del espíritu partidista; no estoy aquí para hacer antisarkozysmo; para llevar a cabo el combate contra el gobierno en provecho de otra ideología política. Bajo ningún conepto. Estoy aquí para afirmar los valores del pensamiento. Los hemos confirmado. Nos hemos encontrado con el Presidente y le hemos dicho, si Ud. le concede cierta importancia a la Francmasonería o a otra dimensión en la comprensión del mundo, venga a vernos, venga a vernos y expréselo, exprese su compromiso con la ley de 1905. Pienso que vamos a verlo y estamos organizándolo en este momento.

P.- ¿Qué importancia tiene todo esto? Hay primero una "ida" y luego una "vuelta"...

JMQ.- Es importante para la francmasonería. Es el reconocimiento de la República a las aportaciones de la francmasonería; a la historia política y cultural de Francia: El Presidente de la República había manifestado un gran interés por la religión -hay que decirlo, yo no estoy en contra de la religión , el laicismo no está en contra del compromiso religioso, que es perfectamente legítimo. Se trata de asegurar un equilibrio entre las diferentes concepciones filosóficas- por eso es importante que él "venga" hacia este planteamiento. Existe la francmasonería; pero además de la francmasonería también existe el pensamiento ateo, el pensamiento agnóstico o el materialista. Y es importante también porque en relación con la ley de 1905 queremos decir de una forma solemnes y pública que no queremos que sea revisada. Así que por todo esto, por supuesto, queremos oír al Presidente de la República.

P.- Los valores y los principios son también defendidos por los partidos políticos...

JMQ.- Sí, por supuesto; pero los partidos políticos se mantienen -y es normal- en un "espíritu" polémico, un "espíritu" de conquitsta del poder; y ése no es mi propósito. Y puedo decirle desde este punto de vista que si el Presidente de la República tiene puntos de vista que no nos gustan mucho en relación con el laicismo y las relaciones entre las iglesias y el Estado, he escuchado también a dirigentes políticos de la izquierda nada convincentes en relación con esta misma cuestión. Es decir, no estamos ante un problema de derechas o de izquierdas. Nos encontramos ante una cuestión de principios y valores, y consideramos que, junto con otros, por supuesto, pero también de una forma importante y decisiva, e históricamente, somos defensores de la República (en otras traducciones utilizo el término democracia al hacer referencia a la fórmula republicana de organización del Estado).

P.- Históricamente, y hoy en concreto, ¿qué le permite poder decir que Uds. tienen este peso.

JMQ.- Bien, mire, tenemos el peso de la historia porque los francmasones, desde los comienzos del siglo XVIII, en pleno siglo de las luces, construyeron en las logias ese hermoso concepto que es la libertad de conciencia. Consideraban acertadamente que era necesario combatir todos los saberes impuestos, todos los dogmatismo clericales. Luego, Ud. lo sabe, participaron en la Revolución francesa de 1789. Y después, más adelante, siempre han estado ahí combatiendo por una cierta idea del ser humano; un ser humano librepensador. O un pensador libre, esto es, cualquiera que puede perfectamente creer, que puede perfectamente tener una fe y pertenecer a una iglesia pero que no acepta que se le imponga una verdad que él mismo no ha concebido. Y bien, este es nuestro combate en el siglo XIX...

P.- Le hablo de hoy en día...

JMQ.- Sí, y hoy, por esta memoria y por esta historia representamos los cincuenta mil francmasones del Gran Oriente y los más de ciento cincuenta mil en Frnacia y en Europa, representamos, digo, lo mismo que hemos defendido: ese concepto de laicismo, de libertad de conciencia, de librepensamiento que, en el fondo, no es defendido en este país por todas las organizaciones: Nosotros somos la principal organización defensora del laicismo. Y más allá del laicismo defendemos las libertades individuales, la libertad de expresión de esa particular libertad que nosotros denominamos "libertad de conciencia".

P.- Cuando Uds. reciban en su sede al Presidente, será la segunda entrevista que mantengan... Si Uds. observan que no es receptivo, dado que es un peso pesado y que estamos justo antes de unas elecciones municipales, ¿cuáles podrían ser las represalias posibles?

JMQ.- No, mire, yo respeto las instituciones de la República. No soy de los que actúan de ese modo frente a cualquiera. "Represalia" es una expresión un poco fuerte. Es evidente que la fecha no ha sido fijada todavía. Será después de las elecciones municipales, sin duda en mayo o junio, para poder preparar todo. Si la ley de 1905 fuera revisada, si el Presidente tuviera intenciones que nosotros no podemos aceptar podríamos renunciar a esta invitación, y hacerlo saber, decirlo. Pero estamos en una democracia y hay que saber también escuchar la diferencia: No le pido al Jefe del Estado que venga a la sede del Gran Oriente para que diga lo mismo que nosotros; le pido que venga a vernos para representar a la República, para considerar a la francmasonería como un intermediario de la sociedad civil, y para decir lo que tenga que decir en relación con la cuestión que más nos interesa, que es la relativa al lacismo, a la separación de las iglesias y el Estado. Si él no dice exactamente lo que nosotros queremos es la libertad, es la libertad del Presidente; y eso no nos impedirá, y en particular a mí mismo, decir que no estamos de acuerdo. Sí, se trata de exprsarlo... Sin duda, además se tratará de una reunión abierta a los medios de comunicación de tal forma que todo el mundo pueda escuchar a unos y a otros.

P.- Pero hay la impresión de que habrá cosas que todos podremos escuchar, nosotros los periodistas, todo el mundo... Pero también que también habrá cosas "subterráneas". Lo que no podremos escuchar... Por ejemplo, se dice que en el Parlamento uno de cada diez diputados es francmasón ¡Eso sería un poder enorme!

JMQ.- Bueno, sí, hay diputados francmasones en el Parlamento, en el Senado, y todo parlamentario combate cada día por los ideales de la francmasonería... Bueno, eso es lo que deseo y lo que pienso. No estoy completamente seguro. Sí es cierto que hay dos influencias que se ejercen con la francmasonería: la influencia institucional en tanto que intermediarios ante el ejecutivo o en lo que a mí me toca en tanto que cabeza del Gran Oriente de Francia. Y luego la influencia de cada masón, no sólamente los que son parlamentarios, también en las empresas, en las asociaciones de padres de alumnos, en los sindicatos, en el ejercicio de responsabilidades profesionales; deben compartir esos valores; deben compartir a la vez una ética de comportamiento: escuchar a los demás -es lo que decía Voltaire "no estoy de acuerdo con lo que dices pero te defenderé hasta el final para que puedas decirlo"-. Eso es muy importante, escuchar al otro, dialogar. Y a partir de ahí intentar cada día hacer que ese ideal cale para lograr una sociedad más justa, más fraternal y humana: Es el proyecto laico y republicano que tenemos, el nuestro, el que tenemos grabado en nuestro corazón.

P.- Si quiere... Aquí tenemos también un rito que es el de lanzar el dado - JMQ.- Nos gustan los ritos - (risas). Puede Ud. lanzar el dado y mover la ficha para plantearle una pregunta... (Lanza el dado y mueve la ficha): P.- ¿Cuándo fue la última vez que Ud. lloró?

JMQ.- No es muy fácil... No lloro muy a menudo. Creo que tengo un aspecto más bien sonriente... La última vez, creo... no puedo hablar de llorar, sino de lágrimas en los ojos. La última vez fue cuando me encontré en el Memorial de Yad Vashem en Jerusalem. Allí estaban las fotografías, pero también una representación muy simbólica: Se entra en una sala oscura con miles y miles de puntitos rojos que representan a todos los niños que fueron torturados, asesinados, deportados... Yo no soy de origen judío, sin embargo se trata de una memoria muy próxima porque ahí está lo innombrable, lo inconcebible... Y cuando uno se encuentra en esa atmósfera es difícil evitar las lágrimas.

P.- Sí, es cierto. Lance de nuevo el dado, por favor. ¡Cuatro! Casilla nueve ¿Cuál es el rasgo principal de su carácter?

JMQ.- El principal rasgo de mi carácter... Es un poco difícil... Espero ser complejo y no tener un único rasgo sino muchos. El principal diría que... Intento, intento -no es muy fácil- ser lo más comprensivo posible: Soy abogado de profesión y de formación, y es lo que me ha enseñado este oficio: Juzgar a los demás es siempre muy fácil. Retomando la frase de Malraux en "Los conquistadores", juzgar es comprender y una vez que uno comprendre cómo se puede juzgar. Así que intento siempre comprender a los demás, ser tolerante. Quizás algunas veces al límite de la debilidad, pero ese ha sido un, creo, el compromiso de una vida.

P.- ¿Es un motivo de alegría? ¿De felicidad?

JMQ.- No estoy muy seguro de que sea una cuestión de alegría, de felicidad, porque a veces es muy complicado, plantea muchos problemas de conciencia, pero aporta un cierto grado de serenidad en cualquier caso. (Lanza de nuevo el dado)

P.- ¿Cuál es la virtud que más aprecia?

JMQ.- La virtud que más aprecio... Voy a decir algo que no se dice nunca porque se piensa que es un defecto y para mí es una virtud: la gentileza. Me gustan las personas educadas; me gustan las personas que no plantean dificultades, que siempre mantienen posiciones abiertas; que quieren prestar un servicio; que quieren expresarte un afecto... Sí, me gusta la gentileza. Puede ser idiota decir esto porque cualquiera puede entender que él es gentil, educado... Pero cuando se ejercen responsabilidades parece que se debe ser duro, tener carácter, ser fuerte anulando a unos y otros ¿no? Yo, por contra, prefiero la gentileza: entiendo que es una cualidad muy hermosa.

P.- Sí, estoy de acuerdo con Ud... ¿Ser o tener?

JMQ.- Bien, eso puede dar lugar a una buena definición de la masonería: estamos en una sociedad de "tener". la masonería permite aprender a "ser". Yo prefiero "ser" a "tener".

P.- ¿Y es Ud. "mejor" que hace algunos años?

JMQ.- Mejor seguramente que no. Felizmente seguro que soy todavía "muy malo" . Tengo todavía mucho que aprender. Pero finalmente, a pesar de todo, pienso que la masonería, la experiencia masónica, ha ayudado a hacerme, no sé si mejor, pero un poquito más distante de las cuestiones, menos apasionado, un poco más abierto; sí, a los otros, a otras culturas, otras formas de ver las cosas... Más sereno, sí más sereno...

P.- Bueno, es una progresión ¿no?

JMQ.- Sí, sí es una progresión: creo francamente que -ahora soy Gran Maestre del Gran Oriente de Francia y conozco bien a la Obediencia y a la masonería- nunca la masonería me ha decepcionado, nunca me ha decepcionado este hermoso instrumento que se nos ha entregado. Alguna vez uno puede ser decepcionado por algunos francmasones, pero nunca por la francmasonería.

P.- Eso es: hay una gran progresión ¿Cree Ud. que hubiera progresado igual de bien, con la misma fortaleza, sin la masonería?

JMQ.- Bueno, no se puede tener una visión muy utópica de la francmasonería ni tampoco muy totalitaria. Hay muchas otras asociaciones y planteamientos que pueden permitir una mejora, pero ese también es incontestablemente el fin y el papel de la masonería, y si yo no la hubiera encontrado, si yo no fuera masón, pienso que habría sido diferente y que, sin duda, habría tenido muchas más dudas, me habría sentido peor con los demás, conmigo mismo. Creo que me ha dado en cierto modo calma y tranquilidad. Pacífico... Creo que aprendes a ser a la vez fuerte, comprometido, pero de una forma tranquila, pacífica...Me refiero a las circunsancias de nuestra sociedad hoy en día. En circunstancias más trágicas hay que ir un poco más allá de uno mismo.

P.- Terminamos nuestra emisión, pero antes de concluir me gustaría recomendar este libro en el que Ud. ha participado: "Iniciación a la Francmasonería", Ediciones Marabou... Lo he leído; entero -JMQ.- ¡gracias!-, y lo recomiendo porque se pueden aprender muchas cosas. Le agradezco mucho haber venido aquí. Buen día.

JMQ.- ¡Gracias!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué Gran Maestre pierde el GOdF!

Ricardo Fernández dijo...

Bueno, no lo perdemos... Seguirá al pie del cañón. Felizmente ninguno somos imprescindibles y es bueno que no nos cristalicemos en el ejercicio de las responsabilidades.

Andabao dijo...

y si lo hace bien y sus subditos quieren,y el tambien ¿cual es la causa por la que no ha de seguir?.

ya sabemos lo que pasa ´con un gran número de negocios familiares, cuando se jubila el dueño y no prepara la sucesión, puede coger el carro cualquiera y menudos cualquieras hay por el mundo.
Dor Ricardo tiene razón nadi es imprescindible pero si hay mucha gente necesaria. como los votos en las elecciones.