jueves, marzo 13

Después de la batalla


Después de la batalla electoral, entre los rescoldos informativos que desprenden algo de calor estos días, aparecen noticias curiosas. Unas esperadas. Y otras que han sido barnizadas con primorosa solemnidad. Así, Zapatero será investido a toda prisa Presidente del Gobierno; Rajoy volverá a intentarlo jubilando al viejo equipo de alborotadores que le ha acompañado hasta la fecha; Gallardón seguirá teniendo para el funcionariado madrileño que integra la bronceada clase media capitalina, algo de gran esperanza blanca; Rouco Varela, moderado como nunca, felicita a los vencedores de la contienda del domingo; Jimenez Losantos, por contra, sigue expeliendo azufre por todos sus orificios practicables, olvidando como siempre que todo lo que no es un mínomo decoro está reñido con la elegancia... Y a un alto cargo del Partido Popular de Mallorca, vinculado al Opus Dei, le pillan gastándose el dinero de los contribuyentes en clubs de alterne frecuentados ¡por hombres!Pobrecillo.
Sin novedad en el frente, pues: España ha recuperado el pulso normal de cada uno de sus días. La economía nacional entra en recesión con cada telediario, amodorrada bajo el peso de los precios del mercado internacional del petroleo y de los cereales. Sí, nuestro pequeño solar ya se ha calmado una vez que el recuento de papeletas ha llegado a su fin, emigrantes incluídos.
Viví este último domingo con cierta intranquilidad. Y es que como no me fío mucho de las encuestas cuando dan resultados muy ajustados, no las he tenido todas conmigo hasta que han cantado el bingo. Así que en el colegio electoral en el que actué como interventor encendí la radio a cada hora para saber cómo iba el índice de participación primero; y luego qué decían los sondeos a pie de urna.
Vencida la zozobra con la certidumbre, ahora todo el mundo anda tejiendo análisis de futuro complicados. Los adivinos y prestidigitadores abundan en las tertulias radiofónicas y en las columnas de los periódicos. Ellos ya sabían lo que iba a pasar el domingo y son sobrados conocedores de lo que sucederá. Las palabras se transforman en una sucesión interminable de consejos dirigidos al gobierno y a la oposición. Yo, por contra y felizmente, no tengo ni idea de lo que va a suceder. Ni tampoco de lo que tienen que hacer unos u otros.
Sé que ahora habrá que seguir trabajando pensando en que, a lo mejor, hasta somos capaces de ver en España un instante en el que el laicismo se revele como una realidad asentada con cierta calma y firmeza. Sé que nos corresponderá apuntalar nuestras pequeñas conquistas; superar algunos recursos de inconstitucionalidad que deberían avergonzar a quien los interpuso. Pleitear, incluso, contra algún foro familiar hecho magistrado de carne y hueso, en defensa de la Educación para la Ciudadanía, y contra una concepción confesinal del derecho a la objeción de conciencia y ajena a una mínima idea de legalidad. No soy quién para dar tanto consejos ni para extraer conclusiones precipitadas, ya lo digo; pero sí para seguir arrimando el hombro a mi manera. Por cierto, ¿veremos por fin la Paz con mayúscula en esta casa de locos tan necesitada de silencio a momentos, y de alegría en otros?
Sí hay algo que me gustaría que sucediera en un tiempo inmediato: Anhelo poder dejar de sufrir el temblor que provoca el miedo a que algunas personas puedan tener futuro haciendo carrera en la vida pública. De momento ésta es una sensación que no he podido evitar: Recuerdo al hilo de esto a la interventora del Partido Popular que me acompañó en la mesa electoral el domingo pasado: educada, tranquila, entregada a ayudar a todos los que estábamos implicados en el mismo proceso que ella. Me pregunto ¿llegará alguna vez el día en que la gente normal, con una idea u otra, sea capaz de regir los destinos de esta España nuestra?

1 comentario:

Al Kaffir dijo...

Pues a ver que hacen, porque no apetece que se repita todo el desenfreno de exabruptos vertidos durante la anterior legislatura. Así que a tirar para delante y que no vuelva a pasar. Que el PP suelte el lastre de ciertos elementos del partido ,cambie el disco ,deje crezer a la niña y se vuelva más al centro y que el PSOE no vuelva a firmar pactos faustinos con grupos minoritarios y quiera relegar a el 40% del pais al ostracismo, politicamente hablando. Que IU ,víctima del voto útil, se lo tome con calma aunque parece que "siempre ven el lado bueno de la vida", genio y figura, hojalá prospere su denuncia de la ley electoral. Los nacionalistas ,que han capeado bastante bien el temporal, excepto ezquerra (pobre Josep Lluis), bueno, seguiran en lo suyo, ahora yogurt, ahora postre. A Rosa Díez se le dió bien para seis meses de tiene su partido...Y han pillado a un concejal del PSC con quinientos kilos de droga...exagerados, será para consumo própio (bah, tiene más morbo lo del bar gay).
Yo viví este domingo con toda tranquilidad, que podia pasar ¿Nos invadirían los barbaros?¿Caería el cielo sobre nuestras cabezas?¿Rajoi se proclamaría Fürer?
Fui a votar al mediodía, charlé con los de la mesa, donde me tocó como primer vocal en las municipales, saludé a los interventores del PSOE que eran los mismos que cuando estuve y nos pasamos el dia contando chistes y luego me fui a tomar el vermut con la seguridad de que saliera lo que saliera no cambiaría mi vida sustancialmente. Yo, como la mayoría de los españolitos de a pie, no creo que unas elecciones traigan esos cambios radicales que muchos esperan. Todo se va diluyendo en una nube de pactos, promesas incumplidas, de donde dije...y al final nos quedamos igual...si hay suerte.