lunes, febrero 25

Billetes, billetes verdes


"Billetes, billetes verdes,
pero qué bonitos son,
esos billetitos verdes siempre dan la salvación..."

Así empezaba la letra de una canción que mis padres se trajeron del mercado de las pulgas de Metz, en Francia, cuando andaban disfrutando lejos de casa de los veinticinco años de paz. Era aquélla una época en la que nadie te robaba y no había droga por las calles. Se podían dejar las puertas de las casas abiertas sin temor a que te entrara un moro dentro sin contrato de pacífica convivencia.
Con una musiquilla alegre de guitarra, se desgañitaba Paquito Jerez pensando en aquellos billetes verdes que eran cómo sábanas, y que se ganaban con mucha más dificultad de lo que deja entrever la familia Alcántara en "Cuéntame".
Cuando era pequeño recuerdo que me encantaba esta canción, y mi madre me la ponía dos, tres, cuatro veces, hasta que ya no podía más y se hartaba del pobre Paquito.
El caso es que hoy me vuelvo a encontrar en cierto modo con una nueva versión de aquella antigua música: Acaba de aparecer una Sentencia interesantísima del Tribunal Superior de Justicia de Valencia relacionada con un magno pufo de la Iglesia católica acaecido en aquella comunidad. Casi cinco millones de euros -piensen los lectores en los billetes de cien euros para que siga encajando ese hermoso color verde de los dineros con el que siempre tuvimos en la inmortal España- se han evaporado ante los ojos del común de los mortales. García Gasco, el cardenal que hace un par de meses participaba en aquel disturbio dedicado a "la familia" en la Plaza de Colón, no sabe ni quiere saber.
El milagro tiene sencilla explicación: hubo un día en que García Gasco dijo que había que hacer una parroquia en La Oliva (Valencia). A medida que las obras fueron avanzando, las constructoras se encontraron con una obra en la que no veían ni un euro, a pesar de estar avalada y respaladada primero por Eduardo Zaplana -¡ese demócrata! ¡ese moderado! ¡ese centrista!- y luego por Francisco Camps, su sucesor.
El asunto terminó en pleito, y el Tribunal Superior de Justicia acaba de declarar la responsabilidad de la Iglesia católica en el "affaire" y su obligación de hacer frente a los pagos.

¿Tiene todo el mundo seguro que no va a ser la Generalitat Valenciana la que terminará poniendo el "güevo" más de lo que ya lo ha puesto en esta historia?