domingo, enero 6

Una derrota de la república

En el último número de la revista de Le Nouvel Observateur que se ha publicado este 3 de enero, aparece una entrevista con Jean Michel Quillardet, Gran Maestre del Gran Oriente, en el que hace una clara referencia a las consecuencias de la última visita del presidente Sarkozy al Vaticano y, más concretamente, a las declaraciones realizadas ante los medios de comunicación.
Entendamos donde dice república que se habla de la democracia misma. Porque el problema que se plantea en el momento actual para el modelo de laicismo auspiciado desde principios del siglo XX en Francia tiene trascendencia para todas las democracias occidentales y, cómo no, para aquellos países como el nuestro, que intentan dar algún paso hacia adelante a pesar del peso evidente que aun tiene la concepción nacional católica, y de que esta tierra nuestra parece que va a ser convertida en un campo de batalla ideológico por el dogmatismo vaticano. España vuelve a ser, una vez más, tierra de misión.


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Protesta de los Francmasones contra Sarkozy
"UNA DERROTA DE LA REPÚBLICA"

Jean Michel Quillardet, Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, fustiga el discurso de NIcolás Sarkozy y denuncia un ataque al laicismo.

Entrevista

Le Nouvel Observateur.- En el Vaticano, Nicolás Sarkozy ha hablado de "las raíces cristianas de Francia" y ha evocado "la contribució de la Iglesia católica para iluminar nuestras elecciones y construir nuestro futuro". ¿Es esto lo que le ha impresionado?

Jean Michel Quillardet.- Estamos preocupados y profundamente heridos por su voluntad de reintroducir la moral religiosa en el seno de la sociedad; por sus dceclaraciones virulentas sobre la moral laica que podría, según él, conducir al fanatismo; sobre la imposibilidad de vivir sin esperanza, y también sobre las raíces cristianas de Francia. Es una visión simplista de la historia. Nadie niega que Francia tenga raíces cristianas. Pero hay que distinguir entre el cristianismo y la Iglesia católica, que siempre ha sido partícipe del absolutismo político y relgioso, y recordar también nuestras raíces en la cultura griega, en el humanismo del Renacimiento y, sobre todo, en el pensamiento que surge con el Siglo de las Luces, que enuncia la libertad absoluta de conciencia. Nos sentimos heridos al escuchar decir que un no creyente es marginal y de ver así su posición intelectual relegada a un segundo plano. Pienso que incluso algunos cristianos, como François Bayrou, no pueden hacer otra cosa que sentirse golpeados con este tipo de afirmaciones. Y bueno, ¿qué significa este "laicismo positivo"? El "laicismo positivo" es el "laicismo sí, pero". Es una regresión todavía más grave si se tiene en cuenta que viene de un jefe de Estado. Desde De Gaulle a Chirac, nunca habíamos oído semejantes discursos en toda la historia de la V República, ni visto a un jefe de Estado tener una práctica tan ostentatoria de su culto. Nos encontramos una vez más ante la manipulación de los símbolos. Todo esto nos resulta extremadamente peligroso para el pacto republicano que permite a cada uno vivir con su fe o sin ella.

N.O. - Sarkozy ya había expresado, siendo ministro del Interior y en su libro " La República, las relgiones, la esperanza", su deseo de hacer evolucionar la ley de 1905.

J.-M. Quillardet.- Nos alarmamos mucho con ocasión de la publicación del informe Machelon que preconizaba principalmente la finaciación de los lugares de culto por los municipios y que implicaba abrir una importantísima brecha en la ley de 1905. Pero durante la campaña presidencial, Nicolás Sarkozy retiró este tipo de cuestiones y creímos haber ganado la partida. Este discurso pronunciado con firmeza elimina toda duda sobre cuáles son sus intenciones. Recordemos también que, en el cuadro de la reforma de las instituciones, el presidente ha propuesto que las grandes corrientes espirituales estén representadas ¡en el seno del Consejo Económico y Social! Forma parte de la ideología, un verdadero proyecto político que inscribe al liberalismo y a la religión en el corazón de la sociedad, como elementos indispensables de las buenas costumbres. Ya hemos percibido las consecuencias en los barrios de las afueras de las ciudades, donde los poderes públicos hacen llamamientos a los imanes para apaciguar las tensiones. Estamos ante una derrota de la República. La única identidad que ha de interesar al político, es la ciudadanía. Cuando se dirige, no ya a los ciudadanos, sino a los católicos, a los judíos, a los protestantes, y encima privilegiando a algunos, se cambia completamente la naturaleza del régimen republicano.

N.O.- ¿Contempla Ud. la posibilidad de un deslizamiento hacia un laicismo a la americana?

J.- M.Quillardet.- Desde luego, nos encontramos con la idea tocquevilliana según la cual la democracia no puede dejar a un lado la religión -y para Tocqueville se trata ya de la religión cristiana-. Pero el laicismo a la americana, es Bush que pronuncia sin cesar discursos en el nombre de Dios, es un presidente que jura sobre la Biblia. ¿Vamos a volver a esos? Corremos el riesgo de dividir otro poco más a la nación. Se nos dirá que no se va a tocar la ley de 1905, pero nuestro temor que se transforme completamente su espíritu valiéndose de medidas técnicas reglamentarias, abriendo la posibilidad de hacer pasar a las religiones de un estatuto de culto a uno cultural, por ejemplo. Estamos en el camino de la destrucción de cierta idea de la República. Los Franceses siguen muy ligados al laicimo y el presidente cometería un grave error queriendo atacarlo.

Apuntes recogidos por
Marie Lemonnier


Mitología Sarkoziana
Discruso de Letrán: "Fue mediante el bautismo de Clodoveo que Francia se convirtió en la hija mayor de la Iglesia. Ahí están los hechos." ¿Los hechos? Clodoveo, pequeño jefe bárbaro, se convirtió en torno al año 500 en la figura dominante en la Europa occidental gracias a sus conquistas y a un acto fundador, su conversión al catolicismo. Esto es indiscutible. Pero ¿en qué concierne tal cosa a Francia? Clodoveo, nacido en Tournai, es rey de los Francos, pueblo germánico. Reina sobre la Galia, un territorio que engloba hoy una parte de Francia pero también del Benelux y de Alemania. Son, bastante más tarde, los frágiles Capetos los que irán a buscar en el baptisterio de Reims la divina legitimidad, y el papado, para complacerlos servirá a su reinado sobre la "hija mayor". En el siglo XIX, en plena fiebre nacionalista, continua este movimiento "afrancesando" a todo el mundo, de Clodoveo a Carlomagno. Sólamente, al otro lado del Rin, los mismos personajes son reyes alemanes. Ya hace medio siglo que los historiadores han superado toda esta mitología. El Sr. Sarkozy se la sigue creyendo. Algo que no le hace más joven.

François Reynaert

4 comentarios:

Al Kaffir dijo...

Moviendo la historia hacia donde a uno le conviene, como los dictadores justificando su régimen, los revolucionarios eliminando lo que no reza con su doctrina y los nacionalistas intentando dar un lustre de veracidad a lo que solo es politica partidista.
Al final es la historia, la misma hitoria, la que es maquillada, violada o borrada en nombre de las ideologias. Que gran verdad la de aquel que dijo que la primera victima de la guerra, ya sea bélica o política, es la verdad.
¿Frágiles los Capetos? No me gustaría encontrarme en una calle oscura con Felipe II (reconocido homosexual, era temido por ingleses, flamencos, albigenses y musulmanes varios), Luis IX (santo y leñero, que se fue a dos cruzadas) y Felipe IV (se cargó a los templarios con la misma tranquilidad con que se tomaba los martinis y puso las bases del final del feudalismo) volviendo de tomar copas.

Ricardo Fernández dijo...

Estimado Al Kaffir:
No entiendo muy bien el comentario. Pero a lo mejor el apunte que haces (que no acabo de compartir) tiene su causa en una mala traducción o en una mala exposición del asunto. Me explico:
El texto "Una derrota de la República" es el resultado de una entrevista publicada en Le Nouvel Observateur" en su último número.
He hecho, creo, una traducción muy aproximada de las palabras de Quillardet.
Pero la parte final es un apunte que aparecía en la misma página ilustrando la noticia y suscrito por un periodista, François Reynaert. Es decir, Quillardet no ha dicho en ningún momento que los Capetos fueran frágiles; es una consideración del periodista que hace un comentario sobre determinadas "interpretaciones" que de la historia francesa hizo Nicolas Sarkozy en Roma.
En el texto origina aparecía la expresión "fragiles capétiens". Y yo la verdad es que simplemente entendí que en el momento en que la dinastía pasó sus peores momentos acudió a un interesante juego de alianzas en el que, junto con la Iglesia católica, salió ganando. Ello no es incompatible con que a mí tampco me gustaría encontrarme con todos ellos en una calle oscura (y estoy pensando que en una con luz tampoco), ni en sus buenos ni malos momentos.
Te digo todo esto porque no sé si has entendido que era Quillardet el que movía la historia para el lado que mejor le convenía... O si soy yo, que te he entendido mal.
Bonne journée, mon ami!

Al Kaffir dijo...

Una cosa que es verdad es verdad y por mucho que nos desagrade no puede ser mentira. François Reynaert, que hace la crítica "histórica" dice que Francia seria igual si Clovis no se hubiera convertido al cistianismo y yo lo dudo bastante. En aquella época de oscuridad fue la iglesia la que guardó el conocimiento heredado de La antigua Grecia y de la no tan antigua Roma (el islam lo haría tambien más tarde pero en ese momento ni existía), ademas con esa conversión legitimaba su reinado "por la gracia de dios" y evitaba problemas de sucesión que llevó a otros reinos como los visigodos de la Hispania a interminables luchas por el poder, treinta y cuatro reyes en poco más de tres siglos, o los pequeños estados alemanes que lucharon entre si durante otros quinientos años más hasta formar, auspiciados por la iglesia y por Luis el germanico, el imperio romano germánico. Es decir la iglesia dió estabilidad al reino y eso le hizo prosperar. Luego el Sr. Quillardet dice que las raices de Francia no vienen solo de la religión, cierto, pero ¿se quiere olvidar de lo que fue Francia hasta la revolución?¿Quiere saltar de Aristóteles a Voltaire?¿Nos olvidamos de Jacobo Dueze y de santo Tomás?. Y, sintiendolo mucho, Francia, hasta la reforma, fue el pais más catolico de toda Europa. Así solo el rey de Francia tenía el título de "cristianisimo" y cuantos papas franceses (y algún antipapa) gobernaron "catolicamente" desde Avignón. Y luego está Sarkozy que promete tiempos aciagos con "la contribución de la Iglesia católica para iluminar nuestras elecciones y construir nuestro futuro" por "las raíces cristianas de Francia", ni tanto ni tancalvo, suena a teocracia o eso me parece.
Lo que quiero decir es que cada uno toma o deja de la historia lo que le conviene para apoyar su argumentación. La historia es un conjunto y querer verla por un solo lado o sacarla del contexto da una imagen falsa de lo que fue.
Perdona no haberte respondido antes pero los virus de la gripe me han castigado con dura mano estos dias.
Bon santé.

Ricardo Fernández dijo...

Lamento lo de la gripe. Muchas infusiones de romero y tomillo con miel. Mano de santo.
Farmacia aparte te diré que me gustan mucho tus aportaciones. En este caso creo que, a uno o a otro -o tal vez a los dos-, algo se nos escapa.
Comparto lo que expones en relación con Sarkozy, pues es lo que se ha criticado en la entrevista y en diversas comparecencias ante los medios de comunicación.
No creo que Quillardet tome una parte de la historia para apoyar su argumentario. Entiendo que su argumentario se basa en que "no todo son raíces cristianas" y en que "no es lo mismo cristianismo que iglesia católica". Concretamente, de la entrevista he extraído este párrafo:

"Nadie niega que Francia tenga raíces cristianas. Pero hay que distinguir entre el cristianismo y la Iglesia católica, que siempre ha sido partícipe del absolutismo político y relgioso, y recordar también nuestras raíces en la cultura griega, en el humanismo del Renacimiento y, sobre todo, en el pensamiento que surge con el Siglo de las Luces, que enuncia la libertad absoluta de conciencia".

Yo creo que no se pretende pegar un gran salto y borrar un pasado que ha existido. Más bien pienso que se trata de evitar que todo un continente acabe teniendo un fundamento religioso en exclusiva, en beneficio particular de un confesión concreta. Pero la verdad, así lo siento, no me parece que Quillardet quiera hacer desaparecer de la faz de la historia todo el período medieval y demás.

En la referencia al periodista que hace el apunte histórico, entiendo que lo que éste critica es ese defecto, por otro lado tan francés, de convertir al hexágono en el centro y ombligo de todas las cosas; de ahí, entiendo yo, que separe reyes germánicos que en la France son considerados por los predecesores de Sarko como galos de pura cepa.

Bueno, tú cuídate, que está viniendo una gripe un poco etc., etc.
Un saludo dominguero.