domingo, enero 13

Educación para la ciudadanía franquista

Hace unos días un buen amigo me avisó de la existencia de este artículo. Pude apreciarlo directamente sobre el papel impreso del diario El País; luego lo encontré en la red de redes y lo he traído aquí.
No sé si mi gran sorpresa derivó del contenido de lo escrito o de la firma. En cualquier caso creo que es de agradecer, mucho, la recomendación que recibí. Y del mismo modo pienso que es interesante llevar este texto al mayor y más grande colectivo de gentes posible.




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Educación para la ciudadanía franquista

Ediciones Península reeditó en 2003, para general deleite, el Catecismo patriótico de Menéndez-Reigada, y ahora está a punto de dar a la luz pública otra perla del mismo género, España es mi madre, del padre Enrique Herrera Oria. Ambas obras se publicaron durante la Guerra Civil, y perseguían descaradamente el objetivo de inculcar a los niños españoles, como si fuera un dogma de la fe cristiana, un patriotismo español identificado con el Caudillo y su régimen fascista. No creerlo así sería como dudar de la divinidad de Jesucristo o de la virginidad perpetua de María. Sería pecado.
Los hermanos dominicos González Menéndez-Reigada, fray Albino (entonces obispo de Tenerife y futuro obispo de Córdoba) y fray Ignacio (muy introducido en la casa civil de Franco) fueron seguramente coautores del Catecismo patriótico, que en la mayoría de ediciones da por autor simplemente a "Menéndez-Reigada". Dice este catecismo que "hay que creer en España", y luego identifica la patria con Franco, "el hombre providencial, puesto por Dios para levantar a España", que "es como la encarnación de la Patria y tiene el poder recibido de Dios para gobernarnos". En cuanto al nuevo Estado naciente, justifica la denominación de "totalitario", pero "totalitario cristiano", y afirma que en él "no hay división de poderes, sino unidad de mando y dirección y, bajo ella, orden y jerarquía". Los partidos políticos "no subsistirán en el Estado español", porque "son creaciones artificiales del régimen parlamentario, para dividir, inutilizar y explotar a la nación, a la que son altamente perjudiciales".
En cuanto al padre Enrique Herrera Oria, santandereano, jesuita como tres hermanos suyos, era también hermano de don Ángel Herrera Oria, el dirigente de Acción Católica, del diario El Debate y del partido Acción Popular, ordenado sacerdote en 1940 y nombrado obispo de Málaga y finalmente cardenal. Pero mientras Ángel colaboró en la política accidentalista y conciliadora con la República que propugnaban la Santa Sede, el nuncio Tedeschini y el cardenal Vidal y Barraquer, todos ellos anatematizados por la ultraderecha, Enrique era descaradamente fascista. Presumía de haber orientado políticamente a Onésimo Redondo, antiguo alumno suyo en el colegio jesuítico de Valladolid. Dionisio Ridruejo, que al hablar del prójimo suele ser generoso y ponderado, lo deja francamente mal: "Era un hombre limitado e incluso pueril. Salvo la semejanza física, apenas parecía hermano de sus hermanos Ángel y Francisco". Fue colaborador del ministro de Educación Nacional Pedro Sainz Rodríguez en la elaboración de la ley de reforma de enseñanza secundaria de 20 deseptiembre de 1938, bajo cuyo imperio muchos de nosotros cursamos el bachillerato de siete años, con latín y religión todos los años y cuatro años de griego. Según Dionisio Ridruejo, "hacía retroceder nuestra vida cultural a los niveles de la época de Calomarde". Pero el padre Enrique, intérprete autorizado de aquella ley, la defendió en términos delirantes en un artículo de la principal revista ideológica de la Compañía de Jesús, Razón y Fe: "Mientras los soldados de la auténtica España luchan denodadamente en las trincheras para salvar la civilización cristiana, amenazada por los ejércitos a las órdenes de Moscú, el ministro de Educación Nacional, don Pedro Sainz Rodríguez, se ha preocupado de la reconstrucción espiritual de la Nueva España".
El padre Herrera Oria pone en relación la reforma de la enseñanza media no sólo con la campaña militar, sino también con otra campaña que Sainz Rodríguez desarrolla en la retaguardia: "La depuración de maestros y profesores, el exterminio de los centros del Estado del virus marxista criminalmente inoculado durante los años de la nefasta República masónico-bolchevique". Para justificar el espacio atribuido a "los fundamentos clásicos grecolatinos, cristianorromanos, de nuestra civilización europea", asegura, basándose en cierta encuesta que dice se realizó después de la guerra de 1914-1918, que la grandeza del Imperio británico no viene tanto de su marina de guerra como de la importancia que Oxford y Cambridge dan a las lenguas clásicas. Parecidamente importantes son las humanidades españolas. ¿Cuáles? "El alumno que al terminar los siete cursos del nuevo bachillerato español sea capaz de dar cuenta de una parte de Los Nombres de Cristo, ya podemos asegurar que está formado intelectualmente para ingresar en la universidad".
Culmina la obra en una apología de la rebelión militar: "Muchacho español que me lees. Te voy a contar algo grande, muy grande, quizá la más grande hazaña de los españoles: la guerra contra los rojos". Aduce la patraña de la conspiración: "Entretanto, los rojos, unidos con el Gobierno y los malditos masones, acuerdan dar el golpe para el día uno de agosto. Saldrán a la calle armados y los católicos, o morirán asesinados o irán a la cárcel". Menos mal que la Providencia ha dispuesto un salvador: "Gracias a que un general llamado Franco, muy listo y muy valiente, que en las guerras de África, sin miedo, ha luchado gloriosamente al frente de las tropas, dice: No, no puede ser; un Gobierno traidor de masones y comunistas no destruirá a España, aunque les apoye Rusia, que es cuarenta veces mayor que España, yo les daré la batalla con los valientes españoles, que están dispuestos a morir antes que servir como esclavos".
Ya tenemos el mito del Caudillo, inculcado a las jóvenes generaciones. En realidad la conspiración militar la planeó, con gran sigilo, el general Mola, y Franco se mantuvo reticente hasta el último momento. Siempre cauto, al sublevarse en Canarias no voló a Marruecos, sino a Casablanca, donde esperó a que le confirmaran que el ejército se había impuesto en el Protectorado. Pero cuando se unió al golpe actuó desde el primer momento como su jefe supremo. Franco se presentó como jefe del movimiento a los representantes de Hitler y Mussolini a los que solicitó ayuda, y arrogándose una prerrogativa regia concedió al jalifa de la zona española del protectorado de Marruecos, Muley Hassan Ben el Mehdí, la laureada (¡que él tanto ambicionaba!).
El sofisma de esta obra es el mismo del Catecismo patriótico español: se proclama el deber cristiano de amar a la Patria, pero ésta se identifica con un determinado partido y, a fin de cuentas, con un jefe, el Caudillo. Con la ayuda de una historia falseada, Herrera contrapone dos Españas: "Ya estalló la guerra. Entre la España nacional, la de Don Pelayo, la de los Reyes Católicos, la del Gran Capitán y Carlos V, por un lado, y por otro la de Azaña, Prieto y Largo Caballero... Unos gritan: Somos hijos de Lenin. Otros, somos hijos de Cristo Rey. Viva Lenin. Viva Cristo Rey. Veremos quien triunfa". Así es como el padre Enrique Herrera Oria pretendía enseñar a los niños españoles quién era su madre y, sobre todo, quién era su padre.
No es difícil imaginar la suerte que hubiera corrido el maestro o la maestra que, alegando objeción de conciencia, se hubiera negado a impartir aquella educación para la ciudadanía franquista.




Hilari Raguer es monje de Montserrat e historiador.

7 comentarios:

José María Suevos González dijo...

Sr, Fernandez:
Veo que cuando el P. Fortea en su blog da su opinion sobre Gallardon, usted deja el comentario
"¿Dónde habrá quedado aquello de... Mi reino no es de este mundo...?"

Sin embargo en este otro caso de que otro clérigo da su opinion sobre cuestiones políticas a Ud. de parece muy bien. Probablemente porque coincide con su propia opinión.

Magnífico ejemplo de coherencia. ¡ENHORABUENA!

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Ricardo Fernández dijo...

Sr. José María Suervos:
En el blog del señor Fortea aparece el siguiente texto respecto al cual yo hice el comentario que Ud. me indica:

"La población cristiana estaba muy desconocedora de la especie zoológica a la que pertenecía este sujeto. Pero menudo era. Éste era Anás y Caifás juntos. Éste hubiera dado permiso municipal para dinamitar la Almudena con tal de ganar más votos.

Lo del ex alcalde de Madrid es una conjura que ni los Borgia, es toda una historia totalmente desconocida para los madrileños, ha tenido tantos capítulos esta historia que se necesitaría medio blog para contarla. Pero lo único que tengo clarísimo es de la que nos hemos librado. La Iglesia se acaba de librar de un camaleón frío como una pitón que le hubiera hecho muchísimo daño."

Me temo que tiene Ud. una cierta dificultad para el analisis y la comprensión de textos.
Yo no critico el derecho legítimo a la libertad de expresión de nadie, aunque lo que exprese no pase de ser una majadería a mi modo de ver. Nunca lo he cuestionado. Desde la Iglesia no se puede decir precisamente lo mismo; y mucho menos desdel el blog del Sr. Fortea, que ha visto amenzada su "paz" bloguera con mi aparición y me ha invitado a "marchar".
Si Ud. cree que el artículo de Hilari Raguer, que es un análisis histórico respecto a una época en que precisamente "el reino fue de este mundo", tiene algo que ver con la soflama del Sr. Fortea... Pero vamos a dejarlo ahí, Ud. no se va a bajar de la burra y yo tampoco voy a subirme a ella. Dejemos que cada lector saque la conclusión que le plazca. Eso sí, es Ud. un ejemplo viviente de la deficiente formación lectora que existe en nuestro país. Sólo espero que sea de la generación de la Enciclopedia Álvarez y no de la Logse.
No puedo felicitarle; sólo espero poder decirle un día que progresa adecuadamente o que alcanza un grado suficiente. En todo caso que tenga Ud. buen día.

Ps.- Por cierto, jamás le invitaré a marchar. Mientras no me insulte, diga Ud. lo que le plazca.

Al Kaffir dijo...

Querido Sr. Ricardo:
Debería usted de guardarse mucho de aparecer por los blogs de esos personajillos que forman parte de ese ruido de fondo de los llamados famosos, en particular de ese "friki" cazador de brujas que no pierde oportunidad de enseñar su faz por los medios audiovisuales en cuanto tiene la mínima oportunidad (si vais a su página descubriríais que peca mucho de soberbia, con sus álbunes de fotos en beatíficas poses). Me he acercado a su blog a ver que se cocina y he quedado...luego he leido un poco más y... no hay por donde cogerlos...a ninguno. Más nos vale dejarles a lo suyo, no sea que nos declaren blancos legítimos de sus cruzadas y movernos por lares más "normales". Valen más cuatro comentarios de exposición razonada y debatible que 117 de diarrea cerebral.

José María Suevos González dijo...

Sr. Frenández:
Me da Ud. la razón. Un clérigo puede hablar de política pero sólo cuando -para usted- no son soflamas sino análisis rigurosos...jajajaja!
Sigo pensando que se trata más bien de que se acomode o no a su modo de pensar.
Siento que su adoración por la diosa Razón le haga perder el sentido del humor y apreciar que el blog de Fortea no se trata más que una permanente "boutade".
Nunca le insultaré -Sr. analista y exégeta de textos- anqunque supongo que para Ud. llamar majadero a una persona no será más que un modo de calificarla.

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Ricardo Fernández dijo...

Sr.: Suevos:

Si a mí me parece muy bien que todo el mundo hable de política, hasta el Sr. Fortea. Lo que me hace más gracia es que luego se vaya por ahí dándose golpes de pecho y diciendo eso de que el reino no es de este mundo ¡Vaya que si es de este mundo!
Le diré por otro lado que no adoro a nadie; digo solamente lo que pienso. Y mientras me dejen así seguiré. Lo que el Sr. Fortea haga con su blog es su problema. A mí me da igual.
Y por cierto, yo no he llamado majadero a nadie. Léalo bien, que no es así como me dice...
Buena tarde.

Ricardo Fernández dijo...

Al Kaffir ¡cuánta razón tienes!
Me indicaron la dirección del Sr. Fortea y, ya sabes, la mejor forma de librarse de la tentanción es caer en ella... Y vaya si caí. Todavía me estoy recuperando del susto.
Por cierto, ¿sabes si este señor es cliente de Iker Jiménez?

¡Voy a ver esas fotos de las que me hablas! Me da mucho morbo.
Buen fin de semana, amigo.

andabao dijo...

Hola
Lo siento D. Ricardo pero se me ha caido del pedestal, si quiere caer en la tentación se come una mose de chocolate.
cuando digo que esta usted raro, lo sigo diciendo, miera que leer estas cosas.

ES BROMA, tranquilicese y recuerde esos paseos por los campos del marte ese.
Andabao