jueves, diciembre 6

Seis de diciembre


Este de hoy era hace unos años un día especial. Recuerdo cuando era pequeño y se conmemoraban los primeros aniversarios de la Constitución, que circulaba una "instrucción" o recomendación para que los ciudadanos colocaran en los balcones y ventanas la bandera nacional y la autonómica. En aquellos tiempos ETA descerrajaba tiros a diestro y siniestro; y la sociedad española asistía a la incertidumbre cotidiana con la que se desenvolvían los primeros pasos de la democracia.
Me acuerdo de aquel camino de ida y vuelta por la calle Oriamendi -hoy Pérez de Ayala- camino del colegio, todavía "nacional", o del rastro, con mi padre. Y tengo en la memoria guardado el azul de la bandera asturiana al lado de la "otra", la que luego, más adelante, supe que había tenido un pájaro negro y se lo habían quitado, dejando atrás la cuarentena ominosa para simbolizar un nuevo tiempo en el que se habían puesto muchas ilusiones.
Todavía nadie se había atrevido entonces a robar colores ni patrias. Quizá estaba reciente el último atropello a la propiedad colectiva del país". Nadie se habia hecho dueño de la roja insignia del valor ni del orgullo de ser de aquí o de allá. Sin embargo ahora la bandera te la reparten el doce de octubre señoras de visón o costosa peluquería, para que seas más español que nadie, y te exploten las arterias por una desmedida acumulación de satisfacción patriótica... Y la verdad ¡así no me apetece! Me quedo con Brassens (siempre lo francés en mi vida): "... En los días de fiesta nacional, me quedo en la cama igual..."
Y hoy, en este día tan especial, asisto al asalto a grito armado de la legitimidad y de aquello (espero que no sea lo único) que nos mantiene cobijados bajo el mismo cielo: Esta mañana se ha vuelto a reproducir el lamentable espectáculo de hace unos días. Nacionalistas, diputados de izquierda y el Presidente del Gobierno, han sido insultados por un grupo de "radicales" (así los llama la prensa "progresista", ocultándoles el verdadero nombre). Traidores, amigos de terroristas... Entre tanto la turba de orden, los hijos de aquella jarca acunada entre sotanas y correajes, aplaudían a Esperanza Aguirre.
Nadie debe asustarse. No está sucediendo. Esto también es un hecho aislado, una algarada callejera en la que vocean cuatro irresponsables. En nuestra casa todo es moderación y centro. Nadie ha desparramado los huevos de la serpiente por esta España triste, polvorienta, cálida y tan propicia para que el suelo se le llene de culebras.
El cartel que aparece en el encabezamiento, colgado en Casa Pepe, conocidísimo establecimiento hostelero en pleno paso de Despeñaperros, visible desde cualquier parte por su entoldado cañí, rojo y amarillo, es otro acontecimiento puntual en la normalidad institucional que vive nuestro país.
A pesar de todo feliz día de la Constitución.

7 comentarios:

Rosa Mutábilis dijo...

No pertenezco a ningún partido político, pero si por algo admiro a Zapatero es por ir contracorriente, y aunque hay muchas cosas en la Constitución que no me gustan, hoy es un día especial, un día para celebrar.
En teoría en España hay sitio para todos, por muy diferentes que seamos unos de los otros; nos pueden gustar las peras, las manzanas, los tomates y hasta las papayas que vienen de tan lejos...es legal; me siento orgullosa de formar parte de un país en el que la normalidad es legal. Y en un día como hoy me gusta recordar a aquellos hombres y mujeres que han luchado, incluso dando su vida, para que yo pueda disfrutar de esta "normalidad". ¡Ojalá yo sea capaz de aportar algo para lograr un poquito de libertad a los que vienen detrás!

Letreritos como ese... violencia pura y dura, de la peor, de la de "yo estoy en poder absoluto de la verdad y los demás sois una..."

gilber dijo...

Lo dicho, la ausencia de ideas o las ideas en estado plano buscan refuerzo en los iconos.
Ciertamente en nuestro pais el desapego de una parte de nuestra gente hacia la bandera entiendo yo que viene dado por ese patrioterismo facilon y falso de los voceros de camisa azul y brazo en alto de antes reconvertidos en portadores de gaviotas volantes sobre fondo azul. Confio en no ver a la gaviota en posicion rampante en el fondo de nuestra bandera otra vez.

Al Kaffir dijo...

Y volvemos siempre con lo de siempre...A ver si conseguimos dejar atrás esas imagenes de águilas sanjuaneras, de relacionar el rojo y el amarillo con las tonalidades grises del no-do. Eso pasó, está lejos, fue una triste página de nuestra historia que desgastó símbolos que nos pertenecian a todos y los hizo parecer propios de un solo bando, de solo una parte de los que habitan este cortijo. Pero eso pasó, ahora la bandera nos representa a todos, aunque parece que solo la sienten así cuando juega la selección. Cuando he salido a otros paises todos tienen un respeto enorme por sus símbolos nacionales. Aqui es dificil enseñarla sin que alguno te llame facha. Ser patriota aqui no es tolerado.
Vale que no somos ninguna maravilla, tenemos como bandera una señal marítima y como himno una marcha militar prusiana, pero es lo que tenemos, lo que nos une para ser un poco más fuertes, para soportar los ataques de los cainitas que quieren imponer su voluntad, saltandose derechos y compromisos.
Estamos en un momento de de gran división causada por las acciones y reacciones de unos y otros, ninguno es inocente. Las posiciones se radicalizan y entonces aparecen los dobermans que ahora solo ladran, pero podrían llegar a morder. Que cada uno recoja los suyos y les pongan bozal. Y dejemos de hablar de ellos, les estamos dando demasiada importancia, igual que el dichoso cartel.

Rosa Mutábilis dijo...

Yo no siento ninguna emoción patriótica al ver la bandera española, es más, cuando hay muchas juntas siento miedo; me refiero por ejemplo a cierto tipo de manifestaciones en las que el color rojo, amarillo y rojo predomina en un lugar, yo suelo dar un rodeo, no me cruzo con esa gente, es más, me siento mal, me siento amenazada, se supone que no debería sentir "eso", pero es así, aquí me atrevo a decirlo, claramente, porque creo que este foro es un sitio en el que se encuentra gente que puede que no tengamos demasiadas cosas en común, pero que se respeta al que piensa diferente y al que es diferente.
No sólo no me gusta la bandera de mi país, sino que la detesto, esa es la verdad; jamás llevaré ninguna pulserita, ni camiseta, ni nada con esos colores, me quedo con el violeta: es republicano y feminista; y la sensación que tengo es que me han robado mi verdadera bandera.
Es lo que pienso, no quiero molestar a nadie, pero es lo que siento.

Ricardo Fernández dijo...

Entiendo lo que dices Al Kaffir; precisamente por eso me duele mucho el robo de símbolos colectivos. Y no soy capaz, lo reconozco, de recuperarme de la sensación de cabreo que me produce ese asalto permanente a todo lo que pertenece a todos.
No es que le tenga aversión al rojo y gualda. No me va la vida ni las esencias en esto de las banderas o de los himnos. Pero me molesta sobremanera que haya quien sea más español que nadie y nos lo restriegue a los demás en la cara con la señal marítima. Eso es lo que pretendía criticar.
Por lo demás asumo que la bandera constitucional es la que es y que el himno es un regalo de Federico el Grande (por cierto, que me cae muy bien el emperador flautista). Pero aun así, comparto con Rosa ese pavor a las concentraciones en las que destacan estos colores.
Creo que de la misma manera que el atesoramiento por parte de determinados partidos del sentimiento y símbolos republicanos es un catástrofe para el republicanismo en sí; otro tanto sucede con el atesoramiento de una simbología que debería representar símple y llanamente a un país democrático: algunos acabamos desarrollando un sentimiento de aborrecimiento y de hastío del que ya no sé si nos recuperaremos alguna vez. Desde luego, el sentimiento nos lo han matado durante una buena temporada justo cuando empezábamos a recuperarnos.

Manuel Alvarez dijo...

De una manera u otra todo está secuestrado...
Yo me considero de derechas y republicano, pues mi republicanismo está secuestrado por cierta izquierda.
Amo la bandera española, pero parece estar secuestrada por mequetrefes de
saludo romano...
Espitualmente me nutro del cristianismo...representado la mayoría de la veces por un Papa que me tiene excomulgado....
Enfin, al final sólo me queda mi mandil como símbolo de tolerancia...y muchas veces de olvido.
Manuel.

gilber dijo...

El silencio no hace que desaparezca un problema, es mas casi podria decir que el hablar de los problemas, en muchas ocasiones actua como un sortilegio, un talisman para que no vuelva a repetirse.
Para bien o para mal nuestro pais esta marcado por su historia y desgracidamente debido a mi edad (y soy joven, o eso creo) me ha tocado vivir algun capitulo de la misma que no es "olvidable".
No renuncio a mi bandera pero no me emociona y lo digo con una profunda pena.
Recuerdo como me tranquilizaba oir una cancion de "combate". Su letra, mas o menos decia algo asi como:
"Dicen que la patria es..
Un fusil y una bandera...
La patria son mis hermanos
que estan labrando la tierra..."
Y en ese argumento encontraba mi alivio.
Pertenezco a una generacion de tránsito, durante mi edad adulta se han producido los ultimos cambios importantes de nuestro pais y limitadisimamente, algo hube, en esa operacion.
A los de mi generacion y a los anteriores nos toco vivir la amargura de los vencidos al ver como se prolongaba indefinidamente aquella maldicion y la impotencia de los vencedores que observaban como su ineptitud solo daba para rellenar sus calcetines.
De ese collage, al menos en mi caso, sale esa desafeccion por la bandera de este pais: me la robaron e intentan tenerla secuestrada algunos que hicieron de su defensa un gran negocio.
Dice usted, amigo Al Kaffir, que ser patriota en España no es tolerado; no me interprete mal, pero no se es un patriota por sentir veneracion por un paño (no deseo recordarle las trifulcas entre iconoclastas e iconodulios, que ya usted me demostró que conoce perfectamente).
Entiendo que el patriotismo consiste en procurar lo mejor para tu pais y entendiendo por pais al conjunto de ciudadanos que viven en el. Todo ello con bandera o sin bandera.
Probablemente mi vision, como bien dice usted en su penultimo post, peca de reduccionista. Pero en este caso concreto, no entiendo ninguna otra posible.
Amigo Don Manuel, ¡que razon tiene usted cuando dice que el maniqueismo de derecha - izquierda nos tiene a los que somos ambidiestros un poco descolocados!.
Me solidarizo plenamente con su queja.
Hace unas semanas, un politico de "derechas", de Convergencia y Unio, el Sr. Durán le pego un soberano revolcon a un periodista (a un mercenario amarillo, lo mismo da la ideologia del pesebre que representaba). El Sr. Duran reclamaba la memoria Historica de la totalidad de las victimas de nuestra pasada guerra civil que habian muerto olvidadas, sin tener en cuenta su ideologia. El periodista, rapido, agil en su movimiento, aclaro que las victimas de una parte habian tenido 40 años de reconocimiento y el Sr. Duran, le contesto con un demoledor argumento: hubo muchos republicanos, de derechas y catolicos que murieron a manos de algun fascista tricolor que representaba a la Republica, por no pensar igual que el comite de turno. Y no fueron pocos.
Ciertamente, en este reparto de cromos, esos ciudadanos, son los grandes olvidados, nadie los reclama, no son adosables a ninguna de las urbanizaciones de lujo de los grandes partidos ni pertenecen a los martires de la iglesia, obviamente tampoco estan entre el grupo de los paseados por Franco y su camarilla.
Vamos, no son nadie. Han muerto por equivocación.
Yo que me encuentro buscando una victima para entregarsela a mi madre antes de que se me muera, veo con enorme dolor y pena como algunos con los que me cruzo en esa busqueda estan mas perdidos aun que yo, ellos no buscan a una victima "logica".