domingo, diciembre 9

¿Para qué sirve la Francmasonería?

Siempre soy muy reacio a tratar en el blog cuestiones que pueden rozar el capítulo de "asuntos internos" del Gran Oriente de Francia; por eso recalco cada vez que puedo que mis pronunciamientos son personales, y procuro evitar "destapar" cuestiones que considero reservadas. Todavía hace poco alguien me reprochaba que no contestara a través de este medio a alguna pregunta que se me había hecho relacionada con la mixtidad, por ejemplo. Pero tengo muy clara mi militancia y mi autodisciplina; por eso soy siempre muy dueño de cuanto callo.

De la misma forma me gusta apoyar todo el trabajo que el Gran Oriente de Francia hace para eliminar el barniz de misterio mal entendido que rodea a la Masonería; me refiero, desde la modestia, a aquella orientación masónica y liberal en la que me encuadro. Sucedió así en Gijón en el mes de enero, con la Manifestación pública organizada por mi Logia; y sucede ahora de nuevo al traer aquí algo que me ha costado mucho obtener: la conferencia que el Gran Maestre Jean Michel Quillardet pronunció hace escasamente un mes, con ocasión del V Salón Masónico del Libro, organizado por el Instituto Masónico de Francia.

A título de curiosidad y casi también a modo de broma, siempre por azar, he tenido la oportunidad de conocer personalmente a los últimos cuatro responsables del Gran Oriente. Llegué hasta a hacer de traductor de uno de ellos en Junio de 2003, en Valencia. Pero es Jean Michel Quillardet el que me ha dejado la huella más profunda; excelente comunicador, con una sólida formción humanista, exhibe una serie de cualidades que aprecio especialmente; y de ellas destaco su entrega a una idea que comparto y con la que me identifico plenamente: El Gran Oriente de Francia.

El documento tiene un gran valor para mí. Y creo que también lo tendrá para muchos que os acercaréis a verlo y escucharlo. Prometo hacer la traducción correspondiente y publicarla a la mayor brevedad en este ventanal, pues considero-y me parece que es algo que compartiremos todos- que es desde la transparencia del mensaje, la claridad en el modo de exponerlo y el pensamiento honesto, que seremos capaces de hacer que el ideal que conlleva la Masonería alcance a todo ser humano. Y es también con esa transparencia, claridad y honestidad que lograremos que la propia Masonería se capaz de adaptarse permanentemente al mundo y al colectivo de hombres y mujeres a los que ha de servir.

5 comentarios:

Rosa Mutábilis dijo...

Muchas gracias Ricardo por estos 30 minutos de discurso de Jean Michel Quillardet, a quien tanto admiras, y del cual dices, no sin razón, que es un excelente comunicador con una gran formación humanística. Escuché atentamente; soy consciente de que mi francés no es muy bueno, pero no creo haber oído ni una sola vez la palabra “mujer”, excepto muy al final, corrígeme sino es así. Creo que te curas en salud al hablar de “asuntos internos”, discúlpame, de sobra sabes como pienso y yo de sobra sé como piensas tú y cuanto luchas, pero como no puedo o mejor dicho no sé de qué modo dirigirme al Sr. Quillardet, pues aprovecho esta ventanita de libertad que tan generosamente compartes y a la cual me permites asomar; pero es que tengo ya una cierta edad y estoy muy harta, pero que muy harta de algunas actitudes. Le oigo hablar, por supuesto, comme d’habitude de “Libertad, Igualdad y Fraternidad” y permíteme que me sonría, su discurso me recuerda aquello de “todo para el pueblo pero sin el pueblo”, aquí ni siquiera hay “todo para las mujeres pero sin las mujeres”, ni siquiera nos nombra, no existimos…Habla del absolutismo (¿absolutismo masculino, no voy a emplear “machista”, pero sólo por la admiración y respeto que te tengo a ti, a ti personalmente), de la revolución, ¿revolución? creo que los estatutos de la francmasonería piden a gritos una revolución, son arcaicos, tienen polilla, huelen a mugre; habla de “hermanos”, no oí ni una sola vez la palabra “hermanas” (perdón si se me escapó, quizás hable de mujeres, ojalá me defendiese un poquito mejor en francés); tras hablar de Voltaire y de Robespierre y de la Revolución Francesa, habla de la lumière, de la razón, del conocimiento, del progreso y creo que de la intuición; ¿luz? Se ve que no es muy potente, quizás aún se refiera a la luz de las antorchas o teas, es tan pequeñita y tan poco sofisticada que no se nos ve a las mujeres, no nos ilumina; ¿razón? ¿conocimiento? ¿progreso? ¿todo eso excluyendo a las mujeres? ¿Puede existir razón, conocimiento, progreso… sin las mujeres?
Habla del origen del “hombre”, de la evolución del “hombre”… supongo que es por economía lingüística; habla de valores, de doctrinas, de prejuicios ¿prejuicios ajenos, no propios?, hay que mirarse un poquito por dentro; creo que habla de la pluralidad, de una visión global del mundo ¿dónde estamos las mujeres en esa visión global del mundo? ¿o acaso no pertenecemos a este mundo? Quizás nuestro mundo está en los cielos…
También habla de Sócrates y del mito de la caverna, creo que en esa caverna, observando las sombras deformadas, aún esperamos sentadas las mujeres, porque esa realidad, es deforme, la deforman ciertas visiones masculinas (¿machistas?) de las mujeres, al parecer las mujeres aún no hemos podido evadirnos de esa prisión (me refiero continuamente al concepto que de nosotras tiene la Francmasonería).
Habla también de Platón, de acceder a la luz…¿se nos va a permitir a las mujeres acceder a la luz, hasta cuando tenemos que estar en el túnel?
Luego creo que habla de los estoicos, creo que ahí está mi lugar, no me queda otro remedio sino quiero morirme de un ataque de rabia, porque actitudes machistas he aprendido a soportarlas de ese sector conservador, fundamentalista y ultra de la sociedad, pero no creí que los francmasones estuviesen en el mismo lugar que esa gente con la que nada tengo en común.
Finalmente habla, creo, (ojalá yo supiese hablar francés) del ideal que conlleva la Masonería al alcance de TODO el mundo, se ve que yo no formo parte de “ese” mundo.
Creo que dice algo así como que la Masonería es capaz de adaptarse permanentemente al mundo de hombres y mujeres (al fin…. “mujeres” a los que ha de servir”. ¡Ojalá sea cierto, pero también las mujeres podemos servir al mundo y mucho.

Espero no haberte molestado, tengo la mala costumbre, y así me va, de decir lo que pienso, aunque la inmensa mayoría de las veces sea políticamente incorrecto. Y en esta ocasión puede que haya entendido todo mal, mi francés es muy elemental.

Ricardo Fernández dijo...

Querida Rosa:
Me alegra que hayas escuchado toda la conferencia de Jean Michel Quillardet. Estoy trabajando ahora en la traducción al castellano que colocaré aquí.
Entiendo perfectamente todo lo que dices y sólo te recuerdo que estamos hablando de alguien que en determinadas cosas coincide con lo que yo pienso. Y con lo que tú piensas también.
Te lo digo para que no seas muy dura y empujemos todos en el mismo sentido y frente a quien merece que "lu emburrien". Muchos besos.
Muchos besos.

Rosa Mutábilis dijo...

Tu as raison Ricardo; he sido muy dura, he vuelto a escuchar la conferencia tratando de dejar mi mente "limpia", sin prejuicios, sin esa rabia del que se siente excluido; es muy interesante, gracias por el esfuerzo y espero, con ganas, la traducción,es segurísimo que se me han escapado muchísimos detalles importantísimos.

mariel dijo...

Señor Gijón, he llegado a este blog a través de otro vinculado la educación, y a partir de este artículo he leído sobre su logia.
Me ha movido la curiosidad por las actividades de la masoneria, y realmente sus ideales son loables, creo que esto es indiscutible, sin embargo observo en este blog comentarios tendenciosos que atentan contra la libertad de opinión y el respeto a la diversidad que dicen defender.

Ricardo Fernández dijo...

Señora mariel:Agradezco mucho su visita; permítame en todo caso discrepar, pues no creo que mi opinión haya servido para atentar contra la de otros o haya caído en falta de respeto alguna.
El blog es algo personal; pero no es una lista ni un foro.
Y, por cierto, soy de Gijón, pero nada más. El de la ciudad no es mi nombre.