sábado, diciembre 29

El aborto en España

Sucede todos los años; lo que pasa es que en éste le hemos prestado un poquito más de atención al asunto por la proximidad de la cita electoral: varias clínicas privadas en las que se practican interrupciones de embarazos han sido atacadas por los "apóstoles de la vida"; ésos que un día evangelizan el mundo y otro salvan a la patria. La llamativa expresión incívica suele acaecer el día 28 de diciembre de cada año, coincidiendo con la onomástica de Herodes (aquel rey que temió con mucha razón por la supervivencia de su poder terrenal), y consiste en la realización de algún asalto que otro, pintadas injuriosas o concentraciones espontáneas en las que se puede escuchar un vocabulario selecto.
Al margen de esa fecha, estos grupúsculos celebran otras conmemoraciones similares que van desde el "día del niño no nacido" hasta el paseo urbano con hucha incluída.
No es la primera vez que camino del trabajo me para una señora encopetada, ataviada con un visón (casi nunca veo señores en estas empresas), pidiéndome un óbolo "para ayudar a los niños". ¿Para ayudarles a qué?, respondí en una ocasión. ¿Para que no los maten?. Entonces no pida para ayudar, pida para que no los maten. ¿Dónde los matan?¿Aquí, en España? ... Bueno, es una campaña de Adevida en contra del aborto... Haber empezado por ahí, mujer: ¡Ni un euro! Seguí caminando y todavía me dio tiempo a escuchar a la mujer preguntar... Pero ¿por qué?
"Alternativa Española", "Nación y Revolución", "Adevida",y otras organizaciones, forman parte de ese fragmentado espectro bicolor que se apunta tanto a preservar la españolidad de Navarra, festejar las beatificaciones concebidas en la cadena de montaje vaticana, o concentrarse ante las clínicas privadas que, cumpliendo la legislación aprobada por el Parlamento de la Nación, practican abortos.
Hoy ha vuelto a suceder. No se sabe quién ha llenado de pintadas la clínica Isadora, establecimiento que, entre otras muchas cosas, forma parte de la red de centros puestos en marcha desde la iniciativa privada para hacer posible el aborto de aquellas mujeres que, cumpliendo los requisitos que establece la ley, manifiestan esta voluntad. Y no es un acontecimiento aislado: durante los últimos días -lo decía antes- son varias las instalaciones sanitarias que se enfrentan a la misma situación, llegándose incluso hasta a denunciar algún asalto.
No me cabe duda de que hay gentes que no se plantean ni de lejos la posibilidad de que quepan en el mundo otras opciones ideológicas diferentes a la suya: Si ellos tienen una concepción determinada en torno al origen de la vida, ésa es la única posibilidad que existe. Si tienen una concepción concreta de cuál ha de ser la familia a la que el Estado ha de arropar bajo sus alas protectoras, ésa ha de ser la única familia a considerar. Si tienen una concepción de "la verdad", ésa y no otra, es la verdad a tener en cuenta. Si tienen un esquema educativo concreto, ése es el único a aplicar; y cuando a alguien se le ocurre cuestionarlo gritan contra el adoctrinamiento que les es impuesto por el rojerío. Todo lo demás sobra sin que haya lugar a cuestionarse absolutamente nada. Y lo que es más grave: sobran quienes piensan diferente; quienes se salen del redil; quienes tienen otra concepción vital o ideológica. Es, ni más ni menos, el destino a que aboca desde siempre el dogmatismo.
Así las cosas, durante estos días hemos visto vacilar al partido que sustenta el Gobierno en torno a la elaboración del programa electoral y la inclusión en el mismo del aborto y la reforma de la legislación aplicable en la actualidad.
Cuando en los años ochenta se abordó el problema se enfrentaron tres posiciones diferentes: La contraria, inasequible al desaliento y que sigue hoy latiendo en cada asalto y alboroto; y dentro de las favorables, una corriente posiblista y otra maximalista. La maximalista concebía -y lo sigue haciendo- el aborto como un derecho de la mujer a disponer de su cuerpo, de su propia integridad y existencia; la posibilista pretendía sacar adelante una ley de mínimos que introdujera un cambio legislativo trascendente en medio de un tenso debate. Esta fue la posición sostenida por el Gobierno de Felipe González y que mantuvieron sin reformar los sucesivos Gobiernos de José María Aznar.
La reforma legal afectó fundamentalmente al Código Penal, despenalizando el aborto en tres casos concretos: Cuando el embarazo tiene su causa en una violación, en cuyo caso el aborto puede practicarse mientras el feto no supere las doce semanas de existencia; cuando el feto se ve afectado por malformaciones que afectan a su viabilidad, ampliándose el plazo en este supuesto a veintidós semanas; y cuando es la mujer la que sufre algún tipo de daño para su salud que deriva directamente del embarazo, en cuyo caso no existe limitación temporal alguna.
El problema que se plantea no puede ser examinado, a mi modo de ver, entrando en el debate de si se suprime una vida humana o no, o si el feto tiene una determinada forma a partir de tantas semanas de gestación; entiendo que esa situación ya ha sido superada con independencia de que cada cual tenga sus opiniones. Ha de irse más allá: La existencia de casos en los que se plantea una despenalización del aborto no permite una revisión negativa o restrictiva; es decir, esta fuera de lugar desandar lo andado. Tampoco cabe el silencio ante la situación que en la actualidad se plantea. Existe, además, una fundada opinión de la comunidad científica que permite un mejor conocimiento de la problemática a la que nos enfrentamos. Y, por supuesto, dejo a un lado todo aquello relacionado con las concepciones vitales manejadas por algunas confesiones religiosas, en especial la católica, pues en tanto que íntimas y personales no pueden afectar a lo que se legisle desde los poderes públicos de los que se dota la sociedad civil.
¿Cuál es esa situación ante la que nos encontramos? En España son las clínicas privadas las que practican abortos. Apenas sí llegan a un tres por ciento anual las interrupciones de embarazo que se practican en la sanidad pública. Y además se ha reconocido "de facto" un dudoso derecho de objeción de conciencia al personal médico, lo que lleva, probablemente, a que desde el erario público se sostenga a todo un entramado de clínicas particulares que, de no existir, harían inútil toda la legislación existente. Por otro lado la despenalización se ha visto superada por la realidad. Entre los supuestos que antes citábamos indicábamos uno en el que no existía plazo al que ajustarse para practicar la interrupción del embarazo: aquel en el la madre corre algún tipo de riesgo de proseguir con la evolución normal de la gestación. La realidad es que dado que en España no existe la posibilidad de que una mujer decida libremente si quiere o no continuar con su embarazo (deben darse unos supuestos concretos y tasados para poder abortar), se produce habitualmente un fraude de ley consistente en que un profesional médico certifique que la mujer sufre, con el embarazo, algún tipo de trastorno o disfunción psicológica grave que hace necesario practicar la interrupción del embarazo.
Debemos reflexionar en profundidad sobre qué queremos hacer de nuestra normativa y cómo queremos que se consoliden los derechos adquiridos por las ciudadanas de nuestro país. Se empieza a hablar, creo con cierta consistencia ya, de introducir en nuestro ordenamiento jurídico una "ley de plazos" que acabe con este sistema que, si bien en un determinado momento pudo ser el más adecuado y posible, en el momento actual se revela como insuficiente y superado por las circunstancias.
Siempre existirán otras posiciones. Algunas concebidas creo que con respeto y desde opciones diferentes que no hacen sino enriquecer los debates y la expresión de la opinión vertida. Pero también existirán agitadores y asaltantes; oportunistas electorales; tibios que se lavan las manos. Eso no debe asustar ni impedir que, con valor, seamos capaces de afrontar esta realidad y dar una respuesta que, en mi modesta opinión, se convertirá en un paso adelante más en la conquista de derechos sociales y en el progresivo asentamiento de ese lento caminar del laicismo en España, que no persigue otra cosa que solidificar nuestra democracia.

9 comentarios:

javierlunaro dijo...

Mi opinión sobre el aborto ha oscilado entre el "libre y gratuito" de hace años al "no, pero..." que siento en la actualidad. Considero que el feto está vivo y que cada caso es distinto. Cuando se habla de daño psicológico o físico para la madre, eso debería firmarlo un médico más para evitar los fraudes de ley que se cometen en la actualidad. Estamos ante una situación grave que debe ser corregida.

Ricardo Fernández dijo...

Yo creo que debe establecerse una ley de plazos y modificar el sistema actual. El problema con el que nos estamos encontrando no es otro que los abortos se están practicando fuera de todo plazo, recurriendo al fraude de ley con la firma de un profesional médico... Es una situación caótica: la "despenalización" se ha quedado corta y pienso que no la va a resolver el hecho de que se exija un mayor control en las certificaciones médicas: Fíjate que todo ha derivado a la sanidad privada.
El asunto es complejo; pero creo que hay que regularlo dejando libertad a cada persona interesada y con transparencia: que nadie tenga que recurrir al fraude para poder abortar en España.
Un abrazo desde el norte.

Al Kaffir dijo...

Entiendo que, por motivos diversos, una mujer tenga, deba o quiera abortar, al fin y al cabo es ella la que lleva el peso no solo físico sino psiquico que es el traer un niño al mundo. Pero no me dejo de preguntar si el niño abortado no tiene tambien sus derechos, no quiero entrar en el debate de si es un ser vivo o un tumor que le ha salido a su madre en el útero, como una vez oi decir a una feminista, sino que es una persona en potencia que quizá tenga mucho que aportar a su sociedad en un futuro.
Creo que se debería controlar el uso el aborto en la medida de lo posible, siendo prioridad la salud de la madre tanto física como mental pero el estado debería actuar haciendose cargo de cualquier niño no querido mediante planes de adopción (he visto una adopción en mi familia y es la cosa más engorrosa del mundo, me parece bien si es por el bien del pequeño), ayudas a madres que quisieran tenerlo pero por motivos economicos no pueden y sobre todo, sobre todo educación sexual para jovenes que parece mentira que a estas alturas puedan haber cada año tantas menores embarazadas en este pais. Se que no es facil y muchas veces sería inviable pero me parece lo más humano. Por la ley actual solo lleva al fraude y al chanchullo. Una ley de plazos no creo que resolviera el problema en gran medida pero al menos es mejor que lo que ahora hay.
Sr. Lunaro me gusta mucho su blog. Tengo que pasarme por ahí más a menudo.

Rosa Mutábilis dijo...

Creo que en este tema sólo hay una parte moralmente autorizada para no sólo opinar sino exigir: LA MUJER. Todos, estoy completamente segura (los que ya tenemos una "cierta" edad), conocemos casos sangrantes de mujeres que han sido discriminadas por ser madres solteras; no me lo podréis negar ninguno de vosotros; yo estoy ya en la cincuentena y recuerdo a alguien (una mujer, por supuesto, el padre estaba "desaparecido") muy cercana a mí que tuvo un hijo estando soltera, las leyes, en aquel momento, impedían que ese hijo "natural" (¿hay hijos "artificiales"?) tuviese acceso a una beca. Yo, por ejemplo (perdón por el personalismo), siempre estudié con beca, pero ese "hijo natural" no podía ni siquiera solicitarla,y tenía notas más brillantes que las mías, pero no podía solicitar ningún tipo de beca, por eso, sólo por eso, por ser "hijo natural"; sé que nada tienen que ver aquellos tiempos con estos, pero no conozco ni un sólo caso de ningún pariente, ni amigo hombre que viese truncada toda su vida por haber engendrado un hijo "natural", o como se dice ahora "biológico", pero conozco unos cuantos casos de mujeres que han sufrido el mayor de los desprecios y la pérdida de oportunidades de seguir creciendo sólo por eso, por haber hecho exactamente lo mismo que un hombre; sólo que la naturaleza, al igual que los dioses, es infinitamente más benévola con el género masculino que con el femenino ; esas mujeres han tenido que dedicar el resto de su vida a demostrar que son "decentes" y a "tirar" por sus hijos sin ayuda, y en ocasiones, dando las gracias a gente que las trataba de un modo "paternalista" y les concedía la "gracia" de "ayudarlas".
Me repugna la idea de cualquier aborto, sea en la ley de plazos o fuera de ella, pero entiendo perfectamente y me solidarizo con quien la necesita.
No es tan fácil pasar 9 meses embarazada y dar un hijo en adopción, creo que es un tema muy muy muy complicado.
Parecería lógico que hoy en día todos los adolescentes y no adolescentes estuviesen al cabo de la calle de todos los tipos de métodos anticonceptivos, empezando por el condón que la santa madre iglesia prohibe, supongo que le encantará tener a mujeres "pecadoras" a las que las señoras "decentes" ofrezcan todo tipo de ayuda, me parece pornográfico ese tratamiento.
No sé como podríamos solucionar ese tema, pero creo que desde muy pequeñitos hay que facilitar a todos los niños todo tipo de información sexual, hablarles del preservativo, de la píldora del día después para eventuales accidentes; eso sería, a mi modo de ver, lo primordial para evitar tener que recurrir al aborto, pero no seré yo quien juzgue a quien aborta, sé que algunas mujeres quedan marcadas para el resto de sus vidas por este tema, sin enmbargo, no conozco ni a un sólo hombre "traumatizado" por ser padre "soltero", supongo que no les afecta para nada y siguen su vida normal, cosa que las mujeres no pueden hacer.
Estos días escucho a tantos y tantos hombres hablar de que nadie les consulta para abortar y, sinceramente, me parece que el cinismo puede llegar a cuotas increibles, perdón señores, pero es un tema de mujeres, si nos quieren ayudar, bienvenidos, y si se sienten "heridos" ignórennos, no tienen ni idea...
Supongo que sigue interesando que las mujeres consideremos el sexo como algo sucio, repugnante, no somos dueñas de nuestro cuerpo, únicamente se nos permiten las relaciones sexuales con el santo propósito de traer españolitos al mundo; se nos considera (a veces incluso los hombres más progresistas o progresivos)como seres "pecaminosos" que contaminamos, que tentamos a los hombres, somos seres angelicales, no tenemos sexo y si hacemos uso de él, toda la responsabilidad es nuestra, para eso somos mujeres y como tales tenemos que comportarnos; lo decente es que no nos guste el sexo, y si no que se lo digan a esas mujeres enemigos naturales de mujeres, porque en el fondo saben que toda su vida ha sido una pantomima, un teatro, una farsa y no pueden aceptar que lleguen ahora mujeres jóvenes que reclamen el derecho a disfrutar de su cuerpo, aceptar eso sería para esas ultras fundamentalistas aceptar que han pasado toda su vida equivocadas y jamás lo harán, se sentirán genial, oyendo la Cope y el programa ese de "María", eso somos las mujeres, con burka, o con la pata quebrada y en casa, o eso de la mujer y la sartén en la cocina tan bien; y si somos adúlteras lapidación física o social, vosotros... no pasa nada, los hombres son así...
Creo que interesa muy mucho que la mujer siga siendo una fábrica de traer hijos, estará ocupada, enclaustrada, no podrá dedicarse a otra cosa más que a criar diez, doce, quince hijos... Los métodos anticonceptivos son maravillosos, ha sido nuestra gran oportunidad, lo del aborto es muy complicado, pero que nos dejen solas y dejen de pontificarnos, cuando sucede un "accidente" de esos, cuando una mujer se queda embarazada sin querer ¿de quién es la culpa?
Qué se dejen de hipocresías y que no hagan sentir a ninguna mujer que usar cualquier método anticonceptivo sea pecado.
Sólo como reflexión última, en los 80 una amiga fue a abortar a Londres, y se encontró allí a una compañera de universidad, con su madre, dicha compañera era de la clase ultracatólica gijonesa, en fin, todos sabemos que eso pasa ¿verdad? Si se queda embarazada alguien de la clase alta es una chica "moderna", o se tapa con dinero y aborta, seguro que lo hace, todos lo sabemos, pero las de barrio... son pu... si lo hacen... vamos ¡Hay clases señores! ¡No comparen!

¡Ay cómo me he puesto! Perdón... pero que agusto me quedé...

Anónimo dijo...

Ahora todo el mundo está de acuerdo en que falta más educación sexual, más medidas para ayudar a madres solteras, pero no comprendo como despues criticamos asignaturas (tan descafeinada ella) como edución para la ciudadania.

lo fundamental creo que está en los plazos, y creo que si es fundamental el saber si una celula es un ser vivo, un ser humano, una cosa o un bichu, (creo que lo más acertado sería el establecer unos plazos estudiados medicamente). Recordemos que la condición de humano por si sólo no garantiza nada, bueno además de la bondaz recordemos que también trae consigo la cualidad de maldad.
Para evitar consideraciones ideológicas considero fundamental una ley de plazos.
Para los estados es más facil preocuparse por los no nacidos, ya aque los nacidos reclaman más cosas, hay que ponerles guarderías, asegurarles un sustento, mantener una red de servicios sociales. Yo me pregunto : "si el estado se preocupase más de los derechos de los nacidos, no podría ser que descendiese el número de abortos", a claro pero aquí llega la gran contración de esta derecha liberal, que eso cuesta impuestos y ellos los quieren hacer descender.
por eso siempre hacen lo que el perro del hortelano, eso si le doy la razón la Dña Rosa, para los demás, para mi no, (en las clinicas de las distintas comunidades Autonomás siempre hay un porcentaje alto de gente de otras provinicas, con sus hijas....).

Rosa no estoy deacuerdo con usted en el tema de excluir al padre, yo los obligaría por ley a implicarse, a implicarse en todo, el hijo es cosa de dosen el 90 % casos, no podemos hablar de igualdad, o más bien no queremos, hablo de se responsable y de trabajos domésticos, de todo.

Pero todo se reduce a un problema económico educativo. los pobres tienen hijos de cualquier forma, y la gente con posibles tienen clínicas. No veo a muchos emigrantes ni a gente probe en las clínicas para abortar.

creditos dijo...

Un grupo de feministas se inculpa ante el juez de haber abortado fuera de la Ley

Quince mujeres de la asociación feminista 'Alecrín' han entregado al juez de guardia de Vigo un escrito en el que se inculpan por haber abortado fuera de los supuestos que permite la Ley. Con este gesto pretenden solidarizarse con las 27 mujeres que han sido llamadas a declarar.

En cualquier estado de derecho, estas mujeres serían juzgadas y condenadas, ya que han confesado su crimen.

En España esto se convertirá en una mera anécdota sin consecuencias legales.

Ricardo Fernández dijo...

Crédito dice:"En cualquier estado de derecho, estas mujeres serían juzgadas y condenadas, ya que han confesado su crimen.

En España esto se convertirá en una mera anécdota sin consecuencias legales."

Querido lector:
En España las declaraciones autoinculpatorias no sirven para condenar. Eso sucede en España y en cualquier Estado democrático y de derecho. Es necesaria siempre una prueba de cargo; es decir, algo más que la propia confesión.
Yo, a diferencia suya, desconozco lo que sucederá. Me alegrará, desde luego, que la actitud valiente de estas mujeres sirva para acabar con las dudas acerca de una ley de plazos; y sirvan para encarar lo que no es sino una persecución descarada y una maniobra electoral orquestada desde la caverna.
Le diré que lo desde luego no es una mera anécdota, es que sea un agente del Seprona el que se encargue de enviar notificaciones a las mujeres investigadas. Cualquier Juez de un Estado democrático y de Derecho sabe que el servicio de correos está para algo; y que las fuerzas y cuerpos de seguridad están también para algo muy diferente que el provocar sustos a la ciudadanía.

Francisco M. dijo...

El que haya que hacer una reflexión en profundidad me parece bien. ¿Por qué no la has hecho? ¿Crees que es profunda tu anécdota sobre la señora vestida con abrigo de visón? ¿Por qué no profundizas en una antropología sobre la persona de la madre, del niño y de todos los demás: médicos, políticos...? Algo coherente, por ejemplo.

Ricardo Fernández dijo...

Estimado Francisco m.:
La anécdota de la señora con abrigo de visón era eso, una anécdota.
Creo que el texto, que nunca tuvo grandísimas pretensiones, hace referencia a más cosas que la que apunta. Algunas de ellas más tristes que anecdóticas.
El enfoque que yo he querido dar en mi blog es ese. Si ud. quiere plantear un estudio antropológico como sugiere, me parece muy bien. Yo no lo haré. Mi única intención era, y sigue siendo, la de exponer un tema que genera una gran polémica e ir un poco más allá de las algaradas callejeras que algunos dogmáticos plantean.