viernes, noviembre 9

Rosario Acuña

Ayer, sentado en el pasillo del Juzgado de Primera Instancia Uno de Gijón, alguien que me aprecia y a quien aprecio, me entregaba un recorte de periódico en el que se recogía un artículo que transcribo a continuación. Firma Juan M. Junquera; y apareció publicado en la sección de "Cartas Gijonesas" del diario El Comercio del pasado día uno de noviembre.
Buscándolo en este proceloso mundo lleno de informaciones para ahorrarme el mecanografiado manual, me he encontrado con una frase atribuída a Rosario Acuña que me ha dejado tiritando : "La guillotina fue el primer signo de igualdad de la historia". Algún delicado beato le ha dedicado un análisis superficial al pensamiento. En fin. No puedo evitar recordar a algún apreciado colega de mandil que sólo percibe de nosotros el cálido sol y el exotismo, olvidando que esto fue y puede volver a ser; que un día Clara Campoamor logró el derecho de voto para las mujeres anticipándose a la "grandeur"; y que Rosario Acuña sabía de carretilla las lecciones de la vieja historia.

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Casa de Rosario Acuña en El Cervigón, Gijón


Rosario Acuña (1851-1923)
01.11.07 -

JUAN M. JUNQUERA

COMO te decía: Un halo de intenso misterio surgía de aquella casa que solitaria recibía el amanecer por encima de sus tejas. Esa casa que aún se ve erguida como hito de referencia gijonesa lo era aún más en aquel despoblado entorno de La Providencia cuando las grises nieblas invernales añadían leyendas a la vida y milagros de aquella señora de rancio abolengo y nobles apellidos. Y esas misteriosas sensaciones se acrecentaban cuando por los difuntos nos acercábamos al cementerio en visita educativa y para algunos devoción por familiares muertos. Por aquel tiempo, a otros jóvenes insolentes buscando explicación a supersticiones nos llamaba poderosamente la atención aquel adosado y extraño lugar denominado cementerio civil, separado y repudiado del camposanto, que albergaba a quienes, por propia voluntad cuando no obligados por las autoridades, civiles, militares y clericales, a causa de sus manifiestas creencias o descreencias, eran allí enterrados. Tiempos en los que aún resonaban en nuestros infantiles oídos los tremendos desgarros envueltos con el horrísono grito en la paleta de un silenciado Picasso hacedor del má elocuente documento del desorbitado dolor si antes Goya no hubiese ya retratado la tragedia de nuestros continuos enfrentamientos. Pero aquellas esquelas que adornaban las tumbas donde yacen significativos nombres del Gijón incipiente y hospitalario para hacerse ciudad moderna, añadía, al sepulcro de aquella pionera mujer en latines y afanes de igualdad, la sutil bruma de orfandad de cuanto estaba mas allá de lo correcto. Su ejemplo de mujer libre, denostado y duramente castigado por cuanto lo que representaba, entre tantas otras manifestaciones ajenas a lo establecido, fue entendido y juzgado después como causa de la posterior tragedia. Allí, nuestra imaginación dejaba sin sentido lo metafísico de aquellos mausoleos para volar en busca de espacios recónditos sin respuesta, hasta que años más tarde irían, poco a poco, haciéndose tangibles los resultados de las ecuaciones de responsabilidad femenina quedando superado aquel su feminismo y sufragismo militante, obsoleto hoy en su manifestación literaria. La realidad de la nueva moral y el crecimiento urbano que cerca el entorno disipa en olvidos el áura etérea y la onírica y luminosa atmósfera que envolvía la Casa de Rosario Acuña, al tiempo que Jehová y Dios unificaban criterios mortuorios.

5 comentarios:

Rosa Mutábilis dijo...

A veces pienso que su casa debió tener una fuerte influencia sobre su obra, se levanta en lo alto del Cervigón y su silueta recortada contra el cielo, forma parte de la memoria colectiva de los gijoneses. Antes de su remodelación fue una casa blanca, de dos plantas, sin ornamentos, cuadrada y que miraba a Gijón.
Tenía adosadas a sus lados dos cuadras de una sola altura, que ensanchaban el edificio por la base y lo hacían más compacto y proporcionado. En aquella casa solitaria sin árboles: nunca lograron enraizar en ese clima extremo en el que fue levantada. Allí, confluyen todos los vientos asiduos de Gijón. Su silbido filtrándose entre las grietas, vigas y tejas debió de ser el sonido con el que convivir durante casi todo el año y la lluvia, que allí rara vez cae en hilos verticales, sería un espectáculo al que prestar mucha atención. Una casa donde también llueve de abajo, cuando el nordeste alza la espuma de las olas que rompen a sus pies. Y la humedad, entumeciéndolo todo, el salitre en el aire, las brumas entrando por las ventanas... Una casa hecha para resistir todos los embates imaginables. Y aunque hoy Gijón tenga una iluminación que a muchos nos parece cercana al derroche, durante muchas, muchas, muchas noches, las dos únicas luces que delimitaron nuestro inmenso mar, fueron las del Faro Torres y las de Rosario Acuña.

andabao dijo...

Hoa

lo siento pero no entiendo nada, en el artículo
¿Cuando abandonaremos el lenguaje poético?.
yo no creo que ese lenguaje poético como dicen algunos eruditos nos distinga de los animales, ya que somos el peor de todos ellos.
Ya lo he c¡discutido muchas veces, la poesía es propia del autor y considero que su lenguaje no es valido para comunicarse fuera del ambito privado, ya que admite multitud de interpretaciones y puede llevar a muchos malentendidos.

bueno ahor vamos a "bromear". Rosa posiblemente donde vivas, donde trabajes, con quien estes te condiciones la vida, para mi me causaría más desasosiego vivir en alguna pedanía de Castilla, ahora bien lo que actualmente más nos marca el caracter y por tanto nuestra obra vital no es la casa, si no que la HIPOTECA del banco

Saludos a todos y feliz fista de guardar para el domingo.

Rosa Mutábilis dijo...

Andabao, no quiere empezar, en absoluta una polémica, pero no estoy para nada de acuerdo contigo en tu concepción del lenguaje. En lo de la hipoteca sí, ahí sí.
Feliz fin de semana también para ti.

andabao dijo...

hola Rosa
no se crean polémicas, es un tema en el que ni yo tengo una opinión formada al 100%, por eso pueda parecer que uso la polémica, pero no como arma si no como herramienta para compara opiones encontradas y formarme la mia.
ya lo se que puede parecer un poco maquiavelico, pero nada más alejado de la realidad, y sobre todo dejar constancia del cariño que siento hacia la gente que "polemiza cortesmente" en este blog.

un abrazo de andabao

gilber dijo...

Toda expresión, cualesquiera que fueren sus modos y formas, se somete de inmediato a la jurisdiccion de la libre interpretacion.
Los textos se alejan de su origen,su autor, en el mismo instante que salen de su mano.
La expresion poetica es o puede ser tan concreta como una factura y la prosa ensayistica tan enajenada como el coro de un cotolengo.
Todo dependerá, dentro de un margen razonable de posibilidades, de la predisposicion del lector a interpretar de una forma u otra el texto que se le ofrece.
Es mi modesta opinion.
Salud.