miércoles, noviembre 21

Ecos de sociedad


Estos han sido días propicios para seguir los ecos de sociedad eclesiásticos y dar algún salto que otro. Sin ir más lejos, durante el fin de semana me enteré de la nueva buena del premio extraordinario concedido por Don Rouco a Don Camino. Ya es Obispo Auxiliar el jesuíta asturiano, tan triste él porque los hijos habidos en los matrimonios civiles y fuera de ellos, tienen derecho a recibir el maná estatal que reparten los despiadados laicistas que nos gobiernan.

Me quedé de piedra al enterarme de que España vuelve a ser un territorio "martirial"; un país de misión. Es lo que ha dicho otro de los rostos más famosos del entorno clerical, el Príncipe de la Iglesia, Sr. Rouco Varela. En eso del martirio y de la misión debe residir la causa de este ascenso en el cuartel general de lo más florido, granado e intransigente de la Conferencia Episcopal española.

A la vez que Martínez Camino exhibía con regocijo sus nuevos galones, el Cardenal Rouco participaba en la reunión que durante el fin de semana celebraban los Propagandistas españoles.

En alguna ocasión hemos dedicado en este espacio una referencia a la Asociaciación fundada por el Cardenal Herrera Oria, y que a día de hoy tienen un importante peso en la dirección de la Cadena de Ondas Populares de España, así como una ingente presencia en el sector educativo. Ahí está la Universidad de San Pablo y un rosario de centros privados, de los que se sostienen gracias a este estado aconfesional en el que hasta los ateos encendemos el fuego de los cirios. Precisamente uno de esos centros está a punto de saltar a la fama por aguantarle el pulso a la Generalitat de Catalunya, negándose a cumplir la ley y "objetando" a la hora de impartir la nueva asignatura de "Educación para la Ciudadanía".

El caso es que en este animadísimo fin de semana a partir del cual contamos con un nuevo Obispo, el Sr. Rouco ha vuelto a llamar la atención sobre la tragedia que vive España: inundada por el laicismo militante y radical; angustida por la traición que se ha cometido con "la ley natural"; y con la divinidad expulsada del seno de la sociedad. Pobrecita España. Pobrecita y católica España, desgajada de sus raíces íntimas cristianas. A punto de romperse en mil pedazos. Llena de mártires de hoy y de beatos de ayer a mayor gloria de los amores fraternos y de las ansias de reconciliación nacional.

Es sabido que el problema que plantea este discurso que lleva a la práctica la alta jerarquía de la Iglesia católica, no es otro que la incompatibilidad con una socidad laica. Ha interesado en todo momento confundir los términos y, ya lo hemos dicho muchas veces, hasta se puede decir que la estrategia ha tenido éxito. Hay quien piensa , ingenua o interesadamente, que vivimos una materialización plena de la separación entre Iglesia y Estado; hay también quien cree que el laicismo es el nombre que se da a las cenizas humeantes después de que las llamas devoran los cimientos de los lugares de culto. Y, creo que se trata del peor error, también hay quien piensa que existe una cosa que se llama "laicidad", y que identifica con este estado de cosas con el que convivimos: dinero, financiación, subvenciones, convenios... ¡Siempre el poderoso caballero de por medio! Con confusión de términos incluída, lo único que interesa a nuestros clérigos es mantener la buena salud de la caja de caudales. Y el poder. El dominio que sobre tantas cosas han tenido en este reino que no es de su mundo. Ese es el eco que queda en mis oídos arrullado entre los pliegues de las sotanas.

2 comentarios:

gilber dijo...

El origen de la iglesia es sorprendente. Su búsqueda de mártires, también. Pero lo más sorprendente es como puede haber cambiado tanto una organización con el discurrir de los siglos.
Es curioso saber que la iglesia, o lo que ahora conocemos por iglesia, comenzó sus días como una organización tolerada por el imperio romano.
Cuando Pablo rompió amarras con el judaísmo y con los nacionalistas de Sion y salió por piernas por esas tierras de dios a comunicar su fe a gentiles se encontró con otras religiones, de corte similar, trascendentes, osiriacas, mytraicas y demás, que también eran toleradas por el poder establecido al no representar ningún riesgo para los ritos imperiales. Roma, en esa época, adoptaba todo lo que apareciera por sus entornos siempre que la figura del emperador no resultara cuestionada.
Pero hay un momento, allá por el año 250 d.C. que nuestros amigos los cristianos ya no son una pequeña agrupación de creyentes, son un ejercito de muchos miles de personas, un estado dentro del estado ya que todos los ritos de “fe” pública para con el “poder” se encuentra con la férrea resistencia de los cristianos: Se resisten a jurar sobre la cabeza del emperador, se resisten a las levas del ejercito, no comparten los ritos funerarios públicos, tienen su propia estructura jerárquica con obispos y diáconos en todas las parroquias….. En fin, son un verdadero incordio. Pero lo mas grave es que son un incordio de varios millones de personas en todo el imperio.
Como todos sabemos porque la leyenda distribuida por la propia iglesia siempre lo ha reivindicado, la organización social cristiana era democrática y además era solidaria y uso todos esos tiempos en pasado porque el que tuvo, en este desgraciado caso no retuvo.
Un buen día Constantino, harto de encontrárselos enfrente decidió ponerlos a su lado y en ese momento la formidable maquinaria de fabular de la iglesia se lanzo en tromba en búsqueda de una línea ideológica que justificara lo injustificable y que perpetuara el matrimonio religión y poder.
La transformación no fue brusca, pero si constante, las persecuciones contra los cristianos desaparecieron y con ellas los mártires, y eso no era ideológicamente rentable. A partir de ese instante el imperio se rearma con una macula divina (distinta a la anterior tan solo en las formas y en las liturgias) y comienza la masacre de los diferentes, todo ello, como es natural con el beneplácito de dios.
Y siguen pasando los siglos y lejos de buscar cauces más próximos a la realidad del pueblo los muchachos del alzacuello perseveran en sus particulares formas de leer la vida. Lo que en su día fue un montaje para poder justificar la supervivencia (los primeros concilios, con resultados tan sorprendentes como la sacridad de Jesús, la virginidad de Maria y asuntos de un pelaje parecido) hoy es una verdad incuestionable defendida con uñas y dientes por todo el aparato ideológico y económico de la corporación mas poderosa que existe. Una maquinaria que es capaz de poner en pie a millones de personas que cuando te oyen cuestionar alguno de esos dogmas se te quedan mirando como diciendo “pero este loco, de donde habrá salido, pero si lo pone en los textos sagrados, pero si siempre fue así…. Además esto es cuestión de fe” . Y tiran para adelante. Y si es menester te pasan por encima. Total, eres un laico y además un ateo y un rojo y un sodomita y un fornicador y un blasfemo y un promiscuo y un mentiroso, vamos en resumen: un masón. (Ojo, yo no ¡Eh!).
¿Que son los mártires? Pues siguiendo la lógica de las religiones trascendentes, deberíamos de definirlos como unos tipos que hacen trampa aquí, que es un valle de lagrimas y además es breve, para pasárselo de película en el mas allá. Afortunadamente con la evolución de los tiempos no se prevé incorporar premios en especies como radio cadenas, televisiones de plasma, un coche o un crucero o el premio gordo 10 o 12 vírgenes para los mas meritorios de los mártires porque sino tendríamos a varios miles de “prejubilados” de este mundo buscándose la vida para poder quitársela (la vida) y acceder por la puerta VIP del cielito lindo.
Bien, podemos descansar tranquilos, con la última promoción de mártires tenemos para unos cuantos años…esto es como las oposiciones de funcionarios (sin ánimo de ofender a los funcionarios como es natural).

Al Kaffir dijo...

Quiza un detalle que ha quedado sin nombrar sea muy importante y es el principal motivo de su "particular forma de ver la vida" y es la venta de butacas de patio, entresuelo y general para el otro mundo o lo que alli pueda haber. Nosotros, gusanos infectos, que solo nos preocupamos de gozar el miserable minuto de vida que tenemos sin preocuparnos de lo que pueda pasar una vez entregada la mochila, doblado el gorro, pedido el pase a segunda actividad...etc. la santa madre iglesia (ojo, lo de santa madre fue uno de las mejores maniobras de toda su historia, pasaba de ser un órgano meramente administrativo a una autoridad impregnada del poder de dios con poder definitorio de formas y usos) nos dice que debemos mirar por algo que se supone que tenemos y que no vemos y para lo que debemos trabajar toda la vida (no... no es un préstamo hipotecario) para al final...¿que?...¿Hay algo?¿No lo hay?. Juegan con el enorme temor a la muerte, a lo desconocido, dando por seguro que si, que hay.¡Hombre, por dios!¿Como se te ocurre dudarlo?. Ahí está su enorme poder.¡Pero si es como aquel que vendía parcelas en la luna!
Y sobre los mártires...¡Que decir!. Estoy seguro que muchos se vieron en un atolladero del que no pudieron salir y luego nos cuentan que se enfrentaron al matirio con beatífica calma. No creo que cuando te frien en aceite o te asan a la parrilla guardes precisamente la calma.(¿Os habeis fijado en los peculiares métodos de ejecución usados con los mártires?¿Los cronistas no tirarían un poco del sensacionalismo?).
Los mártires son muy útiles,por estar muertos y, por tanto ser muy dóciles. Hasta los más anticlerigales los necesitan,que hasta le quieren hacer un "santuario" al "Che".