jueves, noviembre 29

Delincuencia y castigo: un falso debate

Hace ya tiempo leí este breve artículo de Jean Michel Quillardet. Breve pero intenso. Y también aplicable a nuestro país, que acaba de quedarse a las puertas de una profunda reforma, otra, del Código Penal. Salvando las distancias que marcan la referencias republicanas y el importe del salario mínimo interprofesional en nuestros dos países, no deja de ser cierto -y coincido con la opinión manifestada- que una sociedad democrática real debe tener presentes siempre determinados principios. Hay quien se conforma con reducir el régimen de libertades al depósito de un papel en una caja de metacrilato cada cuatro o cinco años. Quienes pensamos que ser libre en una sociedad implica algo más que la destreza en el manejo de una papeleta electoral, encontraremos, creo, algo que nos gustará en el texto que he traducido y que transcribo a continuación. Como siempre, buena lectura.
-----------------------------


Si no se puede menos que compartir el objetivo de todo gobierno en lo tocante al respeto de la paz pública, la represión de los ataques al orden público y la desaparición de la delincuencia, sí podemos preocuparnos ante la reorientación de todo nuestro sistema judicial, que tiende a transtornar todo equilibrio basándose únicamente en el castigo, terapia considerada necesaria para el apaciguamiento de los miedos colectivos.
Bajo la influencia de la filosofía de las Luces, el sistema judicial francés llegó a consagrar el principio humanista que la institución judicial debía trasladar a la sociedad así como a aquellos que se desviaban y no encajaban en la misma.
¿Cuáles son las causas de la delincuencia?
Cada uno de nosotros sabe que hay causas con su origen en la naturaleza humana y que no pueden ser explicadas sino por psiquiatras: Se trata en este caso de transtornos graves de la libertad y de la voluntad que no podrán ser extirpados nunca basándose en la ejemplaridad de la represión, puesto que estos delincuentes, en su mayor parte de carácter sexual, integran un grupo de personas que no son dueñas ni de sus pulsiones ni de su instinto.
Existe otra causa incontestablemente social: Hoy en día ya no se plantea ningún tipo de reflexión en torno a esta inequidad notoria que se manifiesta en torno al dinero obtenido de manera fácil y en abundancia, y el modesto salario obtenido con el sudor de la frente.
Millones de euros ganados en la bolsa, recibidos cada mes como sueldo porque alguien dirige una empresa, o bien porque, a menudo como consecuencia del azar, ese alguien es una vedette de la televisión o del cine, frente a un salario mínimo interprofesional que no llega todavía a los 1500 euros, y que millones de hombres y mujeres se esfuerzan cada día en ganar. Cuando una sociedad toma como valor fundamental el éxito a partir del dinero, no debe extrañarnos que algunos para alcanzar ese triunfo lleguen incluso a la comisión del delito.
Estamos de acuerdo en que hay que combatir las mafias, las redes de tráfico de estupefacientes, la trata de seres humanos y el proxenetismo castigando estas conductas.
Sin embargo no es éste el tipo de delincuencia mayoritario que inunda los juzgados de instrucción y las audiencias.
Existen también otras causas sociales, ligadas a la integración, y asimismo al hecho de que el "ascensor social" ya no funciona, y a que progresar en nuestra sociead hoy es cada vez más difícil.
No es a través de la cárcel, o de la sanción y el castigo que logrará reducirse el volumen de la delincuencia. Por contra: sabemos que la prisión, principalmente para los más jóvenes, contribuye al contagio del crimen y a cerrar un poco más si cabe al individuo en ese ciclo de la desviación social.
Hacer creer al público que la firmeza, la supresión de toda amnistía y de toda medida de gracia, la elevación de las penas, el fin de la "minoría de edad", tendrán el efecto de ejemplarizar y que, en consecuencia, la delincuencia disminuirá es completamente inexacto y tiene únicamente como finalidad hacer creer erróneamente que de una parte existe el bien, y de otra el mal; y que el mal no debe ser reparado sino alejado de esta sociedad bienpensante y llevado a la negra noche de las prisiones, lo cual, evidentemente, no impedirá que la delincuencia siga aumentando.
Así las cosas los humanistas no pueden hacer otra cosa que mostrar inquietud ante una política judicial que responde antes que nada, a la voluntad represiva del instinto popular para hacer frente a su miedo en vez de responder a la única cuestión que, en mi opinión, es digna del humanismo: Luchar contra la delincuencia atendiendo a sus causas estructurales, esto es, aquellas sobre las que se asienta la delincuencia misma.
La individualización de las penas, la humanización de los tratamientos, la prevención y el derecho de defensa son fundamentales en el sistema judicial humanista y republicano. Incluso aunque uno vaya contra la opinión pública, es necesario sostenerlos siempre.


Artículo escrito por Jean Michel Quillardet, abogado y Gran Maestre del Gran Oriente de Francia; publicado en Le Figaro el día 4 de agosto de 2007

17 comentarios:

Al Kaffir dijo...

Este tema produce en mi una dicotomia de pensamiento que me cuesta sincronizar. Por un lado coincido con el Sr. Quillardet
sobre lo inadecuado de los métodos usados para sancionar a los que cometen delitos. Suele valer de muy poco meter a un individuo en una carcel sin darle las herramientas con las que se pueda volver a integrar socialmente. Sin eso seguirá siendo un marginado y volverá a delinquir. Si una reforma penal consiste tan solo en aumentar la duración de las penas solo se conseguirán carceles más hacinadas.
Pero luego sale de mi esa parte confunciana que me lleva a preguntar: Cuando se comete un delito, ¿Quienes son los autenticos
culpables?, ¿La sociedad?, ¿El instinto?, ¿La envidia?, ¿Mala suerte?...no se puede decir que todos seamos iguales pero un
gran porcentaje ante una situación dada no delinquiría nunca, ¿Por qué un pequeño porcentaje si? ¿Son distintos a nosotros? ¿Más listos? ¿Más tontos? ¿Se merecen el resto de los miembros de la sociedad el abuso de ese delincuente que les ha causado daño?.
El Sr. Quillardet ha dado dos razones por las que se puede llegar a delinquir: por instinto y por adquirir bienes que no tendría sin delinquir. Yo añadiria otra razón que apoya las dos anteriores: por que es fácil. Una vez superado cierto umbral, ciertas personas ya no sienten ninguna atadura para cometer ciertos tipos de actos, hasta un nuevo umbral que si llega a sobrepasar tampoco sentirá reparos en volver a hacerlo, y asi sucesivamente. Luego, cuando tenga un historial como un tomo de la enciclopedia británica gritará que la sociedad es la culpable. La gran mayoría de los miembros de la sociedad en condiciones muy similares que ellos han tenido no delinquió por lo que hace del que sí delinque una persona distinta, que, viendo la ingente labor que seria progresar a costa de trabajo, se ha saltado normas de convivencia y causando daño a sus conciudadanos "hace trampa" para conseguir con caracter inmediato lo que al resto nos costaría años de esfuerzo.
¿Debemos pensar en el delincuente como un enfermo psiquico o social?. En ambos casos lo primero es separarlo de la sociedad a la que ha agredido por dos motivos: lo que ha hecho lo hace indigno de confianza para permanecer unido a ella por temor a que vuelva a delinquir y, segundo,la sociedad exige castigo para esa persona que le ha agredido, ¿por venganza? puede ser.
Considero los planes que Quillardet propone serían tremendamente caros y aquí surge la pregunta ¿Merece la pena el esfuerzo con personas que han demostrado ser poco dignas de confianza?¿Queremos que un ladrón, un homicida, un violador sea de nuevo nuestro vecino?. Si la respuesta es "si" será por el bien de la sociedad, no del ex-delincuente que aún tendrá que pagar de alguna manera su falta. Además creo que solo serían aplicables en una parte de la población reclusa que se podría considerar "recuperable". La otra parte han alcanzado un nivel de de sociopatía que sacarlos a la calle es causa sine qua para que volvieran a delinquir, "perros demasiado viejos" como para cambiar a estas horas.
Perdón por el rollazo. Adelante, el debate está servido.

gilber dijo...

Difícil encrucijada tiene la sociedad actual. El conocimiento de que el entorno social que creamos diariamente, desde el mismo momento en el que nos desperezamos en la cama, es manifiestamente injusto es una de las mayores atrocidades con las que convivimos.

Nuestra sociedad que hace que miremos de lado cada vez que pasamos al lado de un mendigo o un paria, nos empuja casi por efecto rebote a crear sofisticados métodos de adormecimiento moral.

Casi toda la gente con la que me cruzo colabora con alguna ONG y me incluyo en ese listado pero en circunstancias normales miramos con desconfianza al ciudadano que nos aborda y nos pide la voluntad. No nos acabamos de creer que este elemento es uno de esos “raros” que pertenecen al 20 % de la población (y aumentando) que viven por debajo del umbral de la pobreza. Y además no vive en África donde es normal que la gente este en la miseria. ¡A quien se le ocurre vivir en mi barrio!.
Casi toda la gente con la que hablo o escucho a lo largo de los días es consciente de que la sobre-explotación del entorno nos conduce hacia una sociedad mas injusta en la que el confort de unos pocos (y también me incluyo en ese reducido club de privilegiados) vivimos como mariscales a costa del malestar, la enfermedad y la muerte de unos muchos. Ayer vinimos de comernos un cordero y nos dejamos en la aventura 100 euros por pareja. Estaba como dios en cordero de marras. Lastima de que una vez aquí salio un documental de la TV que nos hizo polvo la digestión. Yo aun no me recuperé. Creo que con los 100 euros probablemente serian capaces de vivir los 8 de la casa durante 10 días. Y no era en África, era en Rusia.
Casi toda a gente que me rodea odia el racismo (y yo también) y amortigua su sentimiento de culpa informando a quien quiera oírle que el/ella/yo no nos sentimos incapaces de compartir mesa y mantel con un gitano o con un negro. Eso si, el margen razonable que marcamos para que el entendimiento social sea asumible es que resulte una persona aseada y respetuosa con el resto del vecindario. Yo también.
Casi toda la gente que me rodea, y yo también, creemos que la pena de muerte es una falla de nuestra sociedad. Ahora bien, casi todos nosotros, nos cepillaríamos con un gesto de incomoda circunspección pillamos con las manos en la masa al ultimo pederasta que además de vaciarse en una niña o un niño, lo mató para no dejar huellas. (y yo también).
Casi toda la gente que conozco, entiende que repartir metadona entre los ciudadanos drogodependientes es una necesidad social y cumple un fin sumamente importante. Pero casi todos los ciudadanos que conozco no aceptan y se movilizan en caso de que le coloquen el dispensario en el barrio (por que no lo pondrán en los Picos de Europa y así disfrutan de paso de un paisaje excelente y un ambiente puro). (y yo también).
Casi toda la gente con la que me relaciono ve con gesto de asco como algunos impresentables se lucran a costa de todos. Sin embargo miran con envidia, no disponer de fuentes de financiación indetectables para poder evitar al fisco. (y yo también)
Casi toda la gente de mi ciudad cree que los talleres de rehabilitación de la cárcel son una gran idea, pero todos sin excepción nos hacemos cruces cuando un ciudadano con libertad restringida delinque nuevamente y nos preguntamos quien fue el animal que le concedió el tercer grado.
Casi todos los ciudadanos que tienen mi edad confiamos en que la sociedad se está autorregulando para imponerse un criterio mas racional de convivencia, pero en el primer atasco pulsamos con brío el claxon y pensamos que este listo que esta adelantando las va a pasar muy putas, porque lo que es a mi no me pasa. ¡Listo que eres un listo!
Casi todos los ciudadanos responsables, madres o padres de familia, trabajadores, honrados…….. nos tiemblan las carnes cada vez que nos dicen que la población reclusa esta creciendo. Que a los delincuentes de poca monta los detienen, les toman la filiación y los ponen en la calle. Que un tipo sin antecedentes (que no es que no haya delinquido, lo que ocurrió es que no lo pillaron) sale de un juicio con una multa que no pagara o como mucho con una pena de 6 meses que no cumplirá por no tener antecedentes. Y después de ver todo ese montón de líos, de todas las barreras mentales y físicas que ponemos a diario nos encontramos con la cruda realidad, nuestra cruda realidad y es que de todo lo dicho anteriormente nosotros somos:
 las ONG con las que colaboramos desde hace años escamotean el 65 % de nuestra aportación, pero nosotros que lo sabemos nos importa tres cojones. Lo que esta bien es colaborar. ¡Yo hago todo lo que puedo eh!.
 Todos tiramos de coche, móvil, copas, avión, televisión de plasma, cenas y murgas a todo tren y solo nos planteamos parar un poco el ritmo cuando vemos que ya no nos vale el pantalón que compramos el mes pasado y que a pesar de que tiene la talla 46 nos queda corto. (¡Menguó! Nos decimos con cara de asombro.) o cuando vemos el extracto de la visa (Que miedo!).
 Todos miramos con disgusto como se entregan casas a gitanos (Y si son rumanos, mas) y rezamos para que se construya el bloque en la otra punta de la ciudad.
 No soy violento, no soy violento, pero a ese desgraciado yo lo mato.
 Que metadona y que ostias, lo que tienen que hacer es una terapia de desintoxicación, pero a lo bestia, para que no vuelvan. Claro, se lo hacen de guay y todos vuelven a caer. Vicio, que es lo que hay, ¡Mucho vicio!.
 Ah, pues yo a esos que roban les metía yo un buen puro, nada de 6 meses. Yo de robar nada, eso de que me desconté la renovación de la casa del pueblo como si fuera primera vivienda es una guarreria sin importancia. Y¡si!, la empresa me paga un sobre a final de mes, pero son unas pelillas de nada; para tomar unos vinos. ¡Coño, que sois unos exagerados!
 La ley esta hecha para que estos manguis entren y salgan como pedro por su casa. Yo cogía la llave de la cárcel y la tiraba a un pozo. ¡No te jode!, No la hagas y así no la debas.
 No si es que algunos parece que han comprado un carril para ellos y van a toda hostia. Como si el mundo se acabara. Yo no ¡eh!. Yo tengo mi cochito y no pasamos de 135-140. Pero ojo es un Audi y no me iras a comparar tu un audi con una lata con ruedas como esas que van por ahí ¿no?

Delincuencia: La cultivamos, regamos, abonamos, incentivamos, apoyamos, envidiamos, animamos, pagamos y lo que es más doloroso: LA INTEGRAMOS.

Anónimo dijo...

Yo no me sisento cúlpable por comer cordero y que otros pasén necesidades, El sistema no va aconseguir hacerme sentir cúlpable.
Sr. Giolber es lo que hay, desde los tiempos de los tiempos

gilber dijo...

Estimado Anonimo. Efectivamente, como usted bien dice es lo que hay y lamentablemente es lo que seguira habiendo. Pero me imagino que usted y yo estaremos de acuerdo en que es una lacra y nuestra obligacion como HUMANOS es acabar con esas desigualdades. Poquito a poquito, pero sin detener el ritmo del cambio. En caso contrario seguiremos siendo lo que somos. Unos simples seres humanos (pero con minusculas, de las pequeñas de verdad). Un calido saludo. Gilber
Nota: perdón por los exabruptos del texto anterior pero me permití unas licencias "literarias" que, me da la sensación, se me fueron de las manos.

Rosa Mutábilis dijo...

Gilbert, estoy de acuerdo contigo al 100%, hasta con los exabruptos y las licencias, con todoooooo, es que con todoooooooooooo!!!

Anónimo dijo...

Esto parece el anuncio del IKEA, "esto no se hacce, sobre el sillon no se salta, .......?

¿Don Gilber si sabe la enfermedad no comprendo como no se aplica en la solucción?

o como dice algun antisistema que la culpa es de este "puto" sistema

Bienvenido a la república independiente de mi yo

gilber dijo...

Estimado Anonimo, que no por anonimo es usted menos querido.
El conocimiento del mal no facilita la formula magistral de su solución.
Se lo que está mal y lo que está bien. Pero, permitame la frivolidad, la carne es debil y las tentaciones enormes.
En mi modestisima capacidad laboro de continuo para intentar modular esta parcela de sociedad que me toca vivir.
Sin embargo, debo reconocer que mi capacidad de empuje es limitada. Es probable que si uno mi limitada capacidad con la suya empujemos un poco mas.
Desea conocer mi formula:
* Transmita el mensaje.
* Comunique a su entorno sus deseos de cambio.
* Produzca adeptos para la mutación.
* Contagie su malestar a otros vecinos.
* Cree opinion.
Algo se está moviendo, lenta pero inexorablemente. ¡Empuje socio!
E identifiquese que los agitadores embozados quedan feo.

gilber dijo...

Ultimo comentario. Recuerda usted lo que significaba Don sin Din en Latin?. Pues eso. Para sucesivas ocasiones con Gilber me llega.

Ricardo Fernández dijo...

Creo que coincido con Gilber en su planteamiento. Sí me gustaría hacer hincapié en que el artículo, creo, no pretende hacer tanto un reduccionismo de causas del "mal" como una crítica a las reacciones que en los tiempos actuales se están viviendo, incluso en países o sociedades que han sido cuna de un sistema jurídico penal humanista.
Eso es lo que a mí al menos me ha llamado la atención de la reflexión de Jean Michel Quillardet.
Lo de la Justicia no es una cosa extraña que conviva con nosotros como un mal inevitable. Creo que el artículista en este caso pone el acento sobre algo que está sucediendo en todos los ámbitos: si hay una interpretación "neoliberal" de la economía, del mercado, de la sociedad, del ser humano mismo; también hay una interpretación "neoliberal" de la Justicia. Creo que queda claro cuál es.
Gilber, en tu penúltimo post expones un método de trabajo masónico, puro y duro. Es decir, que como puedes ver no somos tan orginales. Pero al menos se intenta eso de crear opinión, empujar... Aprendo mucho con lo que escribes.
Y por cierto, mi felicitación a todos, porque veo que os lo pasais muy bien con los debates, idas y vueltas argumentales... Me resulta muy satisfactorio.
Un abrazo.

Al Kaffir dijo...

Al final de hablar sobre como tratar a los delincuentes terminamos hablando sobre lo delincuentes que somos nosotros por ...bueno, todo lo dicho. Parece que el tema no da de más así que lo podemos dejar. No se flajele, Sr. Gilber, hay 2000 millones de ciudadanos del mundo, sobre todo chinos e indúes, que saliendo de esa franja de pobreza no quieren pasar sin el menú completo, incluido cordero y Audi, así que cuando todo cambie no tendrá que cantar el "nostra culpa" por el estar en el primer mundo porque en diez años esto no va ha haber vecino que lo reconozca.

Anónimo dijo...

le pido mil perdones D. Gilber.

Estoy totalmente de acuerod con usted, pero estoy harto de que todo el mundo me diga lo mal que lo hago, (como cuando era pequeño y no me comía todo el bodcadillo de nocilla y te decían "mira que otros niños están pasando hambre"). Siento haber pagado mi ira con su persona.
una vez, en una tiendo de comercio justo en ´Gijón, vi un cartel que decía que "el mejor carro de combate era un carro de la compra".

en cuanto az lo de unirse a otros y transmitier el mensaje, soy un cobarde, yo no lo hago públicamente. ("el dialogo por si sólo no conduce a nada").

La justicia no existe, existe un ordenamiento jurídico, en el cual creo que estamos olvidando, que a parte de regualr las convivencias etambien existe una parte de castigo, en las carcels primero se castiga y luego se rehabilita, para educar están las escuelas y las familias.

Lo siento pero su último post no lo entiendo, "lo siento soy de ciencias". Por favor no me diga que es de culrtura general.

a los que dicen que la democracia no es sólo poner la papeleta en la urna cada cuatro años, yo les digo que le estamos quitando importancia, creo que es lo más importante, es la mejor forma de cambiar y combatir este nuestro sistema.

He dicho.
P.D.: D. Ricardo ¿hay que saber latín para estar en la cosa rara esa?. Como D. Benedicto que lo esta poniendo otra vez de moda. (ja ja ja)

gilber dijo...

Estimado Anonimo, para su tranquilidad le informo que "don sin din, son cojones en latin".
Apreciado Al Kaffir, en mis comentarios no existe ni un apice del "disciplinagite" cataro. Jamas maceraré mis carnes y mucho menos mi mente con las lenguas del flagelo. Ya le decia que la formula de expresion eran licencias literarias. Usted como buen entendido en tradiciones semiticas (por su nombre lo infiero) recordará que la practica totalidad de la literatura del periodo en que se crea la Vulgata y se escribe el Coran, los autores buscan la ejemplaridad para alcanzar su fin docente. En este caso es una presunción pero por intentarlo......
Amiga Rosa, es usted HUMANA por todo su continente y por todo su contenido.
Querido Ricardo, al final todo lo que los demás escribimos es un "continuose" de una reflexión previa planteada por ti. Lástima que el foro no cuente con 100 teclados.
Un saludo calido y agradecido a todos.

Ricardo Fernández dijo...

Queridos Anónimo:
En nuestro invento no hace falta saber latín... Y tampoco francés:-)

Al Kaffir dijo...

¡Anímese a ponerse un nombre Sr. Anonimo! Muchas veces respondemos sin saber a ciencia cierta si estamos hablando con la misma persona. Ademas, todos usamos seudonimos para permanecer en el anonimato, así que le animo a hacerlo tambien a usted. Total, al único que fusilarían sería a Ricardo que usa su auténtico nombre.

gilber dijo...

Estimado Al Kaffir le informo que no todos usamos seudónimo. Yo uso el nombre con el que me conoce toda mi comunidad profesional (quiza no toda pero si la inmensa mayoria) y la totalidad de mi entorno social.
Entiendo que no hay ninguna necesidad de alambicar las relaciones aunque asumo y acepto que no todos procedamos de la misma forma.
En cualquier caso suscribo su peticion y animo a los Anónimos: Aunque solo sea para no repetirme, prefiero dirigirme a alguien con caracter singular.

Un abrazo.

Nota: En una de mis intevenciones anteriores le solicitaba que explicara, lógicamente si le apetece, la razón del apodo o sobrenombre "Al Kaffir". Supongo que sabrá (eso le decia anteriormente en otra cita) que es sinónimo, causa y consecuencia de ser "Kuffá". Toda una "maldición" para los creyentes y seguidores del profeta.

Al Kaffir dijo...

Estimado Gilber: Se podría decir que usted peca un poco de querer comparar su exposición con los libros de expansión religioso-politica que surgieron hacia el siglo IV en el proximo oriente en función del concilio de Nicea y posterior desaparición del imperio romano y que finalizó con la decadencia de la dinastia abbasida y el cisma oriente-occidente a mediados del siglo XI. Creame si le digo que quizá sea mejor no pensar así. Se establecía un sistema de comunicación literaria que apoyaba lineas de pensamiento unitario anatemizando a diestro y siniestro con el flagelo del dualismo (o conmigo o contra mí) y que no aceptaba otro tipo de textos considerándolos perniciosos (pocas obras literarias de esa época ,a parte de libros religiosos, sobrevivieron, acabando en la hoguera). Ademas propugnaba una pureza en la trasmisión de información que no se conocía desde los fariseos deuteronómicos queriendo evitar divergencias y dobles interpretaciones (los musulmanes dicen que Al Korán es una copia exacta de un libro que está en el cielo y que es inmutable).
Estoy seguro de que usted es mucho más abierto a opiniones y críticas.
Respecto a lo de mi Nick me remito a lo expuesto en el comentario de "Un momento de la historia".

gilber dijo...

Estimado Al Kaffir
Dos notas breves:
La primera rogarle me sepa disculpar, no se como no me percate de su post en "Un momento de Historia", probablemente me fijé en que no cambiaba el número de entradas y deduje que usted no habia leido mi consulta.
La segunda tiene que ver con su comentario respecto a mi "peca..do": Le ruego lea con detenimiento el post donde me refiero a La Vulgata y al Coran, justo la frase que finaliza con puntos suspensivos.....
En cualquier caso y para sus dos aportaciones, mi mas alta estima. En concreto la referida al comentario respecto a su nombre amplia con mucho mi conocimiento del término.