sábado, septiembre 29

Pirómanos peligrosos


Creo que quienes siguen este foro habitualmente saben de mi predilección por algunos autores. Varias veces he traído a este hueco a Peces Barba, por quien siento verdadera predilección. Y hoy he querido que se asomara otra de esas personalidades que hacen que no me arrepienta de haber dedicado mis días a esta esgrima perpetua que es el Derecho.
Javier Pérez Royo, adscrito a la Universidad de Sevilla, uno de los grandes constitucionalistas de nuestro país, publicaba en El País del día de hoy el artículo que transcribo a continuación. El último párrafo, que yo siento como una verdad del tamaño de un puño, hará pegar un salto a más de uno.
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Pirómanos peligrosos


La Monarquía ha sido siempre una institución polémica en la historia constitucional española. En el origen de todos nuestros ciclos constitucionales está una crisis de legitimidad de la institución monárquica. En 1808, la abdicación de Carlos IV y la transmisión e la Corona a la familia Bonaparte. En 1833, la muerte de Fernando VII sin descendietne varón. En 1868, "La Gloriosa". En 1931, las elecciones municipales que trajeron la Segunda República. En 1975, también. La aceptación o no de la Monarquía "restaurada"por el régimen del general Franco era el primer problema constituyente con el que tenía que enfrentarse la sociedad española. Ese problema se resolvió antes de la convocatoria de las elecciones del 15 de junio de 1977, que no se habrían celebrado si todos los partidos no hubieran aceptado que la Monarquía no se pondría en cuestión por las Cortes que nacieran de dicha convocatoria.
El poder constituyente del "pueblo español" no se extendió, pues, a la Monarquía. Se extendió a la configuración de la Monarquía como parlamentaria y a la posición de la Corona en la arquitectura constitucional, pero no a la institución de la Monarquá en cuanto tal. Para poder acudir a las urnas el 15 de junio, los partidos habían tenido que aceptar que no se plantearía la alternativa Monarquía-República en el debate constituyente. Como contrapartida se diseñó la arquitectura constitucional más republicana de toda nuestra historia, en la qu el principio de legitimación democfrática del poder se expresa de forma más diáfana.
El compromiso cosntituyente: no poner en cuestión la Monarquía con la condición de que no interferiría en la expresión del principio de legitimidad demcorática del poder, ha funcionado de manera mucho más que satisfactoria. Creo que ha sido uno de los compromisos más fructíferos de los que se alcanzaron en la Transición.
En mi opinión ha sido un compromiso interiorizado por la sociedad española. Quienes cuestionan ese compromiso son minorías muy reducidas, cuyas acciones tienen un impacto que me atrevería a decir que insignificante. La caricatura de El Jueves o la quema de fotos del Rey por jóvenes gerundenses no va a poner en cuestión el compromiso constituyente de 1978 entre Monarquía y Democracia. No le hace ni un rasguño.
Lo que no puede soportar dicho compromiso es la utilización del Código Penal para defenderlo. O dicho con otras palabras: no es la caricatura de El Jueves sino la reacción de la Fiscalía lo que puede acabar poniendo en cuestión la Monarquía, de la misma manera que no la ponen los jóvenes que queman las fotos del Rey, sino el juez Grande-Marlaska.
El compromiso Monarquía-Democracia soportaría perfectamente un debate frente a la alternativa republicana en la sociedad española en este momento. Lo que no puede soportar es que a la genten se la meta en la cárcel para proteger dicho compromiso. Un debate de naturaleza política es soportable. Un debate de naturaleza penal no lo es.
¿Por qué no puede un joven, o un no joven, expresar su preferencia por la República quemando una foto del Rey? Es una manera inocua de expresar el rechazo de la Monarquía. No quiero que el señor cuya foto estoy quemando sea el Jefe del Estado de mi país, porque no acepto una magistratura hereditaria, sino únicamente magistraturas elegidas. Eso y nada más que eso es lo que están diciendo los jóvenes que queman las fotos.
Frente a eso no debe haber ni reacción penal, ni reacción de condena de los partidos, como ha pedido el presidente del Gobierno. Sobre esa conducta no hay que abrir ni un debate penal ni un debate político institucioanlizado. Los jóvenes gerundenses han ejercido su libertad de expresión de manera pacífica y se podrá estar o no de acuerdo con ellos, pero no hay nada que reprocharles.
Los pirómanos peligrosos no son los jóvenes gerundenses, sino los ficales y los jueces. Ellos son los que están covirtiendo las quemas de unas fotos en un incendio.

2 comentarios:

Erasmo dijo...

Cuando leí esta mañana el textome dije "vaya, ya es raro encontrar un artículo con el que esté de acuerdo al cien por cien". Con éste coincido totalmente.

andabao dijo...

Tienes razón que lo mejor es el ultimo parrafo, aunque la primera parte sería tema para una
conversación o más.
Lo que está claro es que el video que has puesto hoy domingo de esa señora de bien, está estrechamente relacionado con este cgpj y demás miembros de la justicia (bueno no tosdos).

tiene razón esta señora, este pais va de mal em peor, lo que se gasto franco en el valle de los caidos, pazos y demas cosas ya se lo podía haber gastado en hospitales de la Santisima Seguridad Social´

He dicho (con permiso de V. R.)

Andabao