martes, septiembre 11

Hace 34 años...

Hace 34 años, un día como hoy, bombardeaban el Palacio de La Moneda, la sede de la Presidencia de la República de Chile. En ella se encontraba Salvador Allende, masón universal, demócrata, socialista. Allí murió. Allí terminó la vida de aquel hombre de oratoria limpia y mirada afable.
Hoy sólo escribo unas palabras a modo de recordatorio de una fecha que todos los años resalta en el calendario, inunda los periódicos y los telediarios, y también las emisoras de radio. Escribo recordando un día triste en el que las columnas de humo, elevándose sobre el cielo de Santiago en blanco y negro, enmudecieron al sol y a los corazones.


A los pocos días de aquel crimen, moría Pablo Neruda. No sé si de viejo, enfermo o de pena. Sé que escribió infinitos versos que han marcado mi pequeña vivencia literaria. Mi madre me regaló siendo niño un ejemplar de las Odas Fundamentales que publicó, creo, a finales de los años cincuenta. El caldillo de congrio, el constructor, aquel universo de poemas con protagonistas tan sencillos -efectivamente elementales- me enseñó tanto a leer como a escribir, y también, un poco, a sentir el valor y el peso de las palabras.


De Neruda también queda perdida entre la maraña de papeles una Oda a Stalin que muchas ediciones evitan. Pero las cosas son como son, o como fueron. Yo atesoro, a pesar de todo, los mil versos de una noche, el desorden de los nombres o el vuelo de la mariposa; y también aquellas grandes alamedas por las que, estoy seguro, un día caminarán hombres y mujeres anhelando y construyendo una sociedad mejor.

3 comentarios:

Rosa Mutábilis dijo...

Me gustaría guardar un minuto de poesía por nuestro Salvador Allende.

Aquí viene el árbol, el árbol
cuyas raíces están vivas,
sacó salitre del martirio,
sus raíces comieron sangre
y extrajo lágrimas del suelo:
las elevó por sus ramajes,
las repartió en su arquitectura.
Fueron flores invisibles,
a veces, flores enterradas,
otras veces iluminaron
sus pétalos, como planetas.
.............................
Éste es el árbol de los libres.
El árbol tierra, el árbol nube,
el árbol pan, el árbol flecha.
el árbol puño, el árbol fuego.
Lo ahoga el agua tormentosa
de nuestra época nocturna,
pero su mástil balancea
el ruedo de su poderío.

LOS LIBERTADORES (Pablo Neruda)

Fabre_Guayaquil dijo...

Hola: Un amigo y gran masón chileno, me comentó que Pablo Neruda era masón, y que una de sus actividades como tal hace relación a un acto solidario y altruista como fue el contrato de un barco llamado Winnipeg que llegó a Valparaíso, Chile en septiembre 3 de 1939, con 2.000 inmigrantes españoles provenientes desde Francia.

Los inmigrantes no solamente eran refugiados republicanos, comunistas o anarquistas, sino que además de intelectuales, y pintores famosos; gran número de los refugiados que huían de España por la llegada del fascista Francisco Franco, eran MASONES con sus familias, los que contribuyeron a fortalecer las Logias chilenas.

Desconozco la Logia a la que Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto o Pablo Neruda perteneció, si siguió integrándola, ni cuando se inició, ni porqué se retiró o cuando lo hizo. O, si solo es un rumor. Skarmeta, que era amigo de Neruda, da por descontado su creencia en Dios, aún siendo comunista. Pero lo de los inmigrantes masones a chile, es absolutamente real...

Un saludo fraterno desde Guayaquil...

Ricardo Fernández dijo...

Un fuerte abrazo desde Asturias.