lunes, septiembre 3

De la Masonería

Empieza septiembre; agonizan las vacaciones y uno se encuentra en la prensa con que lo ponen verde sin comerlo ni beberlo. Rebuznan, luego vamos por buen camino.
Estoy seguro de que los autores del escrito publicado ayer en la sección de Cartas al Director del diario La Nueva España -y del que reproduzco un fragmento- aguardan agazapados una respuesta que les dé la notoriedad que buscan y no tienen. Uno contesta, ellos responden, el ventilador funciona y lo demás ya se sabe. Lo lamento: en este sentido soy correoso, poco dócil y fiel a las viejas enseñanzas conforme a las cuales no existe mayor desprecio que no dar aprecio. Voilà la sola respuesta que cabe cuando uno tiene cosas más importantes que hacer que perder el tiempo:

Para quien quiera ilustrarse con la cuestión aquí reproduzco un fragmento del exabrupto:

"Respetando la ortodoxia que suele caracterizar el loable quehacer de la mayoría de los que son conversos, ciertos sujetos, con evidente espíritu aventurero, vienen presentándose ante la opinión pública asturiana como representantes, pretendidamente genuinos, de una masonería progresista y llevando a cabo -como quien cose- la creación y apertura de nuevas logias de indefinida obediencia. Sin embargo, a poco que se hurgue en el pasado confesional de algunos de estos fantásticos promotores, lo primero que se echaría de ver -desde la perspectiva de la masonería regular- es una dudosa legitimación respecto a la ortodoxia en la «iniciación» de quienes hoy parecen ostentar una cierta forma de jerarquía.

De entrada, la que ellos denominan Logia «Rosario Acuña» cuenta, entre sus miembros, con algunos de los que, al inicio de la década de los noventa, protagonizaron el «asalto» a los bienes y documentos de la Gran Logia Masónica Asturiana, que -dicho sea de paso- fue la primera institución masónica constituida en Asturias después de la guerra civil y la que contaba con relevantes personalidades de la sociedad asturiana (entre ellos, algunos miembros de la G. L. de E.), condición ésta con la que, pese a las calumnias propagadas por sus detractores y saqueadores, se podría acreditar, entonces y ahora, que los objetivos y anhelos dimanantes de aquellos «trabajos de taller» contrastarían hoy con la mediocridad y marginalidad con la que se visten algunos grupos que pululan ejerciendo de aprendices de brujo.

Los anteriormente referidos, entes de discutible formación masónica -extremo éste que, curiosamente, alguno de ellos reconoce- vienen politizando el espíritu de la masonería de una manera burda y vulgar, poniéndola al servicio de intereses partidistas por razones que ellos no confiesan, pero que son fácilmente deducibles. Que contraen un compromiso social -hasta entonces insólito en la masonería regular- con ciertas minorías sexuales, erigiéndose innecesariamente en protectores de aquéllos a los que hoy nadie persigue y ni siquiera margina, pero con el que pretenden abanderar, absurdamente, una reivindicación ya ha tiempo caducada. Algunos de estos sujetos dicen ser republicanos de pro, cuando, a la hora de la verdad, las actividades de su logia se adecuan, de forma humillante y no menos vergonzante, a las consignas de sus patrocinadores de gobierno.

Esta servil actuación, auspiciando el régimen que los financia, viene solapándose, sin éxito, por parte de los venerables maestros respectivos, quienes, tras la pantalla de un anticlericalismo extremado y casi histérico, ocultan algunos de los desaciertos que el Gobierno, paradójicamente y con desconcertante cronicidad, comete erosionando las libertades de los ciudadanos y conculcando derechos sociales en los más desprotegidos.Sobre la iniciación masónica del citado venerable maestro de la Logia «Rosario Acuña», así como la del secretario de la misma y otros más, habría que preguntarse si esta ceremonia fue realizada de acuerdo con el rigor que encierra (y al que obliga) el ineludible ritual de iniciación masónica, pues, si antaño estaban claros los motivos por los que abrazaron su fe y aceptado el peso de sus obligaciones, deberían también haber venido demostrando, con sus hechos, el consabido merecimiento, acreditándolo, si preciso fuera, con los informes de las respectivas aplomaciones. Habría que sumar a esto la indubitada unanimidad del balotaje en la misma conseguido, pues se abrigan serias dudas respecto a si esa precisión y severidad fueron debidamente respetadas... ¿A qué jugamos?"

José M.ª Rodríguez Collazo, de la G. Logia Masónica Asturiana, y Aquilino González Neira, periodistaOviedo

5 comentarios:

Rosa Mutábilis dijo...

Hace tiempo alguien me dijo que cuando uno está, por ejemplo, en una actuación musical (pongamos Serrat y Sabina), si hay alguien delante de ti más alto, sólo te quedan dos opciones: crecer tú (creo que es bastante complicado) o tratar de agacharle los hombros a quien tienes delante para acortarle la estatura. Creo, sinceramente, que eso es lo que sucede; Ricardo, alguien está tratando de hacerte más bajito porque él tiene una talla insignificante o porque la tuya es grande y bien visible, o por ambas cosas.
¡Feliz vuelta de vacaciones!

Isidro dijo...

Creo que algunos puntos, si son válidos. Aunque reconozco agudeza de tu pensamiento, hay algunas cosas mordazmente subjetivas y sin duda equivocadas de tu parte, pero que le vamos a hacer si eres maestro, en teoria nadie te puede enseñar nada.

Saludos desde Mexico

Ricardo Fernández dijo...

Estimado Isidro:
En la teoría y en la práctica todo el mundo puede enseñarme de todo. Ni he nacido con todo aprendido, ni lo sé todo, y precisamente como maestro masón uno sabe que se pasa la vida aprendiendo. Supongo además que no hace falta ser maestro ni masón para llegar a esa conclusión.
Si he contestado a la comunicación como lo he hecho es porque conozco al personal que la redacta y porque al personal le animan otros intereses muy diferentes a los masónicos. Tal vez si te dijera que uno de los firmantes ni me conoce y el otro es alguien a quien le gané tres pleitos consecutivos (actuando profanamente como abogado), y que gasta su tiempo ejerciendo la "profesión" de vidente, tal vez, sólo tal vez, tu posición se modificaría un poquito...
Saludos desde España.

Manuel Alvarez dijo...

Sin entrar en la consideración de quien aporta más luz, verdad, y razón en el asunto, ni quien domina más la semiótica, el espectáculo, y espero que me perdones, es lamentable.
El Arte Real jamás avanzará en nuestro País, si seguimos con todas estas puyitas públicas. Una pena. Por lo demás nada nuevo bajo el sol.
Saludos.Manuel

Ricardo Fernández dijo...

Querido Manuel, tienes toda la razón del mundo.
Por mi parte no habrá más referencia al asunto que la que consta,y mucho menos en la prensa, de donde me he querido apartar desde el primer momento.
Un fuerte abrazo.
Ricardo.·.