viernes, julio 20

La religión verdadera


Hace pocos días me enteraba de la existencia de una obra de arte en la que el autor pretendía plantear una reflexión sobre el poder terrenal de la religión y el absurdo que éste supone. Al hombre no se le ocurrió nada mejor que ejemplificar físicamente la cuestión como cada lector podrá apreciar: El viejo Papa, el otro anterior a éste que nos amaneza ahora, aplastado por un meteorito. Podría ser fulminado por un rayo, pero quizá eso hubiera sido visto por alguna iglesia de tantas que andan por ahí como un acto de competencia desleal. A mí lo del meteorito me parece una idea extraordinaria.

Pero al margen de todo lo anterior, y enmarcando esta breve nota con la fotografía que se acompaña, me han llamado mucho la atención las palabras del Papa acerca de la "religión verdadera". Se ha organizado un gran escándalo montado, sin duda, por todas las demás confesiones, falsas todas ellas como bien sabemos todos desde nuestra más tierna infancia.

Quedo sorprendido al ver que, después de dos mil siete años -y seguro que alguno más que se habrá perdido en la cuenta- de dominación semi universal, todavía hay quien duda del lugar que ocupa el único y solo Dios verdadero. Menos mal que, de vez en cuando, viene un Papa a recordar quién detenta la verdad, quién tiene la razón, quién puede hablar de moral, de familia, de vida y de muerte. Menos mal que vivimos entre los elegidos y no formamos parte toda esa canalla voluminosa de descreídos, herejes e infieles.

Quedo sorprendidísimo al ver que todavía, a pesar de los catecismos, los crucifijos, los esfuerzos educativos, humos y fuegos, todavía hay quien no es capaz de reconocer la senda verdadera y además ¡es el colmo! se atreve a protestar...


A continuación dejo esta perla cultivada de la mejor calidad

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No lo entiendo

¿Por qué se enfada la gente porque el Papa ha dicho que su Iglesia católica es la única verdadera? Lo dicen todos: judíos ortodoxos y heterodoxos, musulmanes suníes y chiíes, cristianos luteranos, presbiterianos, calvinistas, anglicanos; mormones, adventistas, testigos de Jehová; los de la Iglesia Moon, etcétera, hasta el Tom Cruise, ése de la Iglesia de la Cienciología, lo dicen.
El presidente de Mercedes dice que su coche es el bueno; el de British Airways dice lo mismo de su compañía; ningún director de hotel dice que el bueno es el de la competencia. Hasta el presidente Bush dice que hace la guerra en Irak para ayudar a los iraquíes. Les pagan por eso.
Lo característico de un creyente es creer; todos, no sólo el Papa, creen que las demás iglesias son falsas; que adoran a dioses falsos; y no sólo lo dicen, sino que matan al que dice otra cosa. Alegrémonos de que ahora la Iglesia católica ya no quema a nadie por creer otras cosas "falsas".
El Papa no tiene otra opción, si cree que su Iglesia es la única verdadera. Si se diera cuenta de que no es la verdadera y lo dijese, tendría que cesar. Y si no lo hiciera, le aplicarían el Código Canónico, lo declararían perturbado y lo cesarían como Papa. Además, él cree que es la única verdadera; ¿por qué no va a decirlo? Parece que los que se enfadan preferirían su hipocresía y que no cumpliera bien con su trabajo.
El Papa, al decir lo que dijo, sólo cumplió con su tarea para ganarse su sueldo honradamente. ¿Por qué se enfada la gente? ¿Por ser un trabajador honrado y leal con su empresa divina?
No lo entiendo.

Alfonso J. Vázquez - Madrid

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