martes, julio 10

Esteban Greciet me ha contestado

Estoy muy contento. Esteban Greciet escribió hace tiempo unas consideraciones críticas a raíz de una proclama que la Logia Rosario Acuña, del Gran Oriente de Francia, publicaba en la prensa asturiana llamando al voto en las últimas elecciones municipales. Eso me dio pie para escribir un texto que el diario La Nueva España recogió en sus páginas un mes y medio más tarde después de que yo lo enviara. A Esteban Greciet el asunto le ha dado para otro artículo en su sección "Clave de Sol", publicado en el día de hoy, y aquí reproduzco lo que dice, que a su vez aparece en el servicio automático de recogida de noticias que he incorporado al blog. Hay que decir que él juega con ventaja: espero que mi próxima respuesta en este entretenido debate no duerma en la redacción del periódico otro mes y medio adicional.


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Los masones del señor Fernández



Un artículo mío, aparecido hace algún tiempo («Del progreso y otras opciones razonables», LNE, 17.05.07), merecía el miércoles pasado una réplica de media plana, firmada por don Ricardo Fernández en «Cartas al director». No era para tanto. Don Ricardo me otorga demasiada importancia y además me interpreta mal, o yo no me he explicado bien. ¡Señor, Señor, tantos años de oficio y no consigue uno hacerse entender! Un singular reclamo masónico, sin duda infrecuente, publicado en este diario, me servía de apoyatura de actualidad al hilo de su compartible invitación al voto en las municipales, con apoyo expreso a las «posiciones de progreso» que identificaba con el laicismo, como valor esencial, y la Democracia (la mayúscula no era mía). Nada que oponer. Reflexionaba yo a continuación (y no «perdido en disquisiciones» como sugiere Fernández) sobre algunos deterioros que, a mi juicio, sufren hoy tan valiosos conceptos y la relatividad de sus interpretaciones: un laicismo no entendido como una actitud previa de neutralidad y respeto, sino como una opción militante contra otras opciones; una democracia que trata de excluir al adversario político y un progreso hacia la destrucción de valores permanentes: España, patriotismo, familia, vidas incipientes y débiles, sentido de la autoridad, creencias, excelencia, disciplina, dignidad frente al terrorismo; en fin, libertad para exigir, vivir y manifestar estos criterios... El señor Fernández me atribuye proposiciones que nunca han pasado por mi cabeza: abstencionismo electoral: restricción de derechos, imposición ideológica, nostalgia de la dictadura, mercado salvaje y poco menos que abolición del régimen democrático. ¡Qué barbaridad! E ilustra su réplica con escenas anacrónicas que ya no tienen nada que ver con ninguno de nosotros (saludos fascistas, represiones posbélicas, militares bajo palio, autos de fe...). ¿Qué le parecería la memoria de la mayor persecución de cristianos en la historia, con millares de muertos, no en tiempos de Diocleciano, sino en la II República? Si no hubiera pasado más de mes y medio de la publicación de mi artículo, yo diría que el erróneo juicio de intenciones que hace el señor Fernández era un simple arrebato sin control. Lo que está claro es la repugnancia que a mi comunicante le producen, como símbolos, «los sables y las sotanas», los popes, mulás y rabinos, por los que no desea ser «gobernado» (sic) -¿hay riesgo de ello?- y su rechazo visceral a todo apoyo a la Iglesia católica. Asegura, y lógicamente critica, que el Ayuntamiento de la ciudad haya costeado, al parecer, algunos «pasos» de Semana Santa y encima pague los recibos de la energía eléctrica que consume un templo local. Lo de los «pasos», si es así, me parece lamentablemente irreversible, señor Fernández, pero pienso que en lo del recibo de la luz puede alcanzarse, si no un remedio, al menos una transacción. Pongamos que en el concejo haya sólo cincuenta mil católicos y que los masones sean mil, a mucho tirar: pues que el Ayuntamiento pague por cada 50 bombillas de la Iglesia, una para la logia, ¿no le parece justo? Hablando en serio, este Gobierno no es neutral y, por ello, sus «posiciones de progreso», que los masones asturianos se disponen a patrocinar, son beligerantes contra los legítimos pareceres de media «ciudadanía», por usar un término en circulación. Una ciudadanía que, con todo derecho constitucional, tiene creencias y una moral objetiva y no de situación, que es la que sigue el relativismo gubernamental. Esto es lo que, mejor o peor, trataba yo de poner de relieve. Y seamos sinceros, señor Fernández, los masones tampoco son imparciales ni lo fueron nunca. En el libro «La masonería hoy en España», de José Antonio Ferrer, presentado en Gijón por mi compañero de ASPET Víctor Guerra, nada sospechoso, leemos que la masonería española, más radical que la anglosajona, gozó del máximo esplendor durante la II República y está estrechamente relacionada con el anticlericalismo, el laicismo, el gnosticismo y los movimientos independentistas y revolucionarios. Sólo hay que abrir los ojos a la realidad para darse cuenta de lo que está pasando: negociaciones con el terrorismo, persecución del castellano en Cataluña, imposición del adoctrinamiento ideológico en la escuela, mutilación de la Historia de España, amenaza de retirada opcional de la asignatura de Religión y de represalias contra la objeción a la EPC, entrega prevista de Navarra al separatismo... Esto y más aconseja ponerse en guardia porque hay mucho que salvar de esas libertades que no debemos en absoluto a quienes enarbolan un progreso que las cercena para los demás y que, a tenor de lo dicho en el último párrafo del escrito de don Ricardo, parece que nos conceden graciosamente el acceso a nuestros derechos como ciudadanos. Bien. Si el señor Fernández me sigue viendo, como dice, las mañanas de los domingos, no tendré inconveniente en invitarle a un café. Así comprobaremos que, si bien es menos lo que nos une que lo que nos separa, podemos convivir sin menoscabo de nuestras convicciones. Supongo.

5 comentarios:

Andabao dijo...

hola a todos
al leer la cartga, me cae el "alma" a los pies. no de pero creo que la gente no entiende nada, sólo comentar un parrafo
"... una democracia que trata de excluir al adversario político y un progreso hacia la destrucción de valores permanentes: España, patriotismo, familia, vidas incipientes y débiles, sentido de la autoridad, creencias, excelencia, disciplina, dignidad frente al terrorismo; en fin, libertad para exigir, vivir y manifestar estos criterios... "

como vemos este señor se cree con la suficiente fuerza para decir que sus valores son los que mantienen la democracia, me pregunto ¿hay una autoridad, creencia y forma de vivir única?
¿es más digno cerrar los ojos al problema del terrorismo y escudarse en la lucha policial "que tan buenos resultados nos está dando en los ultimos 30 años", o es mejor intentar solucionarlo? (hay que intentarlo)
¿por que a unoas victimas se les niega el reconocimiento" (simple reconocimiento, no venganza)
¿tienen este señor el monopolio de lo que es España, o la soberanía reside en el pueblo o en el Sr.Greciet?
tendría 1000 preguntas más que hacer.

Roberto,sólo darte las gracizas por hablar y dar la cara por muchos de nosotros simples "cobardes"

Andabao

Rosa Mutábilis dijo...

Como siempre, la derecha se cree en el poder absoluto de la verdad, es incapaz de vivir y dejar vivir; todos tenemos que vivir según su código moral, ellos son los patriotas y los que tienen honor, orgullo y decencia y son tan buenos que a los que no opinamos igual que ellos nos permiten seguir respirando (de momento); en cuanto se les hace "recordar", recuerdan sólo a los curas asesinados en la República, parece que no hubo más muertos que aquellos, nunca recuerdan fosas comunes, ni cunetas...para ellos no todos los muertos son iguales, siguen dando muestras de esa memoria selectiva, en el atentado del 11 M han convertido a las víctimas en verdugos, tienen la poca vergüenza de proteger a clérigos pederastas, son muy tibias sus palabras de condena; para ellos las víctimas sólo lo son dependiendo de quien haya sido el verdugo.
Estoy de acuerdo con lo que dice Andabao al darte las gracias Ricardo, hay que ser muy valiente para hablar a cara descubierta, aún en estos tiempos en los que aparentemente todos tenemos derecho a ello, la derecha es muy poderosa y peligrosa, manipula cuerpos y almas y pueden hacer mucho daño, gracias por decir y escribir lo que muchos pensamos, gracias por tanta valentía.

Anónimo dijo...

Mucho autobombo hay en todo esto

andabao dijo...

Hola a todos
una pregunta al mensaje anonimo anterior, ya que por mi ignorancia, no entiendo lo del autobombo.
agradecería que alguien me lo esplicase

Gracias

Ricardo Fernández dijo...

¿Autobombo? ¿Eso va por mí?