viernes, junio 1

Venezuela, el paso de la oca

A pesar de que me conozco casi de memoria las campañas con las que Napoléon llenó de cráteres la sufrida Europa; a pesar de que conservo desde pequeño un gran interés por la historia bélica de la humanidad, y que recorro siempre que puedo escenarios emblemáticos en los que en algún momento ha ocurrido un tiroteo o una algarada trascendente, nunca me han gustado los militares metidos a gestores de la cosa pública.
Quizá por ser español y afincado en una familia que no disfrutó mucho de las mieles de la paz social que supuestamente trajeron los mosquetones del general Franco, aborrezco de los uniformados en general: Un prejuicio ya inevitable. Hasta me ponen enfermo los niños vestidos de pionero; y las niñas que cada día me encuentro ataviadas con su jersey Lacoste color burdeos y falda escocesa: La naturaleza de los uniformes siempre es la misma, anular al individuo, aborregarlo, eliminar cualquier nota diferenciadora bajo un abanico de excusas múltiple, que en el caso de los colegiales concertados suele oscilar entre la comodidad de los progenitores o la anulación de las diferencias de clase social. Sí, aborrezco la uniformidad hasta en las logias. Muchos que me conocen ya saben que con el tema de las vestimentas, desde el más sincero respeto, soy alérgico tanto a los trajes de pingüino y sus sucedáneos menos pudientes, como al sayón antológico con el que puede verse a ilustres masones en alguna fotografía de finales del siglo XIX.
Hacía esta reflexión acerca de los uniformes porque no he podido evitarla al saber lo que sucede en Venezuela. Si hace pocos días Hugo Chávez -que ahora mísmo no sé si es general, comandante, coronel al que nadie escribe, o sargento-, daba el carpetazo definitivo a Radio Caracas Televisión al no renovar la licencia con la que emitía, volvía de nuevo a escucharle lanzando una advertencia a Globovisión, la otra cadena televisiva "opositora" que todavía sigue emitiendo.
Regresa a mi memoria aquel titular de Mundo Obrero que en la portada anunciaba aquello de que "El marxismo no viaja en tanque". El socialismo del siglo XXI, el hombre nuevo, tampoco necesita de la censura. Nada nuevo está naciendo en Venezuela. Alimentado por el disparate y la corrupción de los que le precedieron, el nuevo régimen, consecuencia de lo que existió no hace tanto tiempo, vuelve a explotar la vieja receta populista que nunca ha sido garantía de éxito. Una dictadura empieza a caminar segura después de haber comenzado ya hace varios años a dar sus primeros pasos. El paso de la oca, recio y marcial, empieza a dejar oír su taconeo etre espectáculos televisivos y discursos incendiarios.
Hay algo cierto, Chávez gobierna porque la mayoría de los venezolanos así lo ha decidido. Recuerdo cuando hace unos años la oposición recurrió a la también vieja fórmula del golpe de mano para derrocarlo: la misma que él había utilizado previamente. Inadmisible en ambos casos.
Sin embargo, creo que sabemos que la democracia no consiste en el depósito periódico de un sufragio, sino que conlleva una serie de comportamientos, actitudes y obligaciones que garantizan su existencia. Ni me gustó la intentona golpista contra Chávez, que tanta satisfacción provocó en algunos dirigentes occidentales -y no digo nombres-; ni me gusta ahora lo que está sucediendo y que invevitablemente aboca a una proceso dictatorial sustentando por los cañones de los fusiles y la receta del gratis total.
Ahora que los Estados Unidos habían descuidado el patio trasero, perdemos la oportunidad de que en la castigada América se haga algo diferente; por el momento, la Radio Televisión de Caracas sigue emitiendo a través de internet; y Europa ha mirado con muy malos ojos el manotazo con que Chávez ha puesto fin a los últimos 52 años de historia de la conocida cadena. Él apacigua el calor abanicándose ante sus cámaras con la resolución condenatoria. Sí, ahora que parece que se daban las condiciones para trazar un panorama nuevo en un continente donde muchas de sus democracias, que se pavonean insolentes en las cumbres latinoamericanas, camuflan dictaduras oligarcas, corruptas y dogmáticas, surge una "nouvelle vague", una nueva ola de líderes con amplio respaldo popular que parece vuelven a recurrir a los viejos mecanismos del ordeno y mando.
Supongo que Hugo Chávez se considera el heredero directo de Fidel Castro. Pero ni es el viejo comandante de la Perla del Carible, ni se le parece, ni estos tiempos son aquellos tiempos. Mi decepción no puede ser mayor; y consecuencia de ella es pensar que un militar siempre es un militar y el ejército sirve para lo que sirve. Qué lejos está aquel pensamiento del hermano Salvador Allende, aquella forma de hacer en un momento convulso que finalmente fue aplastada por la que dice ser "la mayor democracia del mundo", y los malditos uniformados. Definitivamente no me imagino al querido Presidente Allende dando cerrojazos, por lo tanto, otro mundo es posible a pesar de que esta oportunidad esté ya perdida.

9 comentarios:

andabao1 dijo...

Hola a todos:
El tema de los uniformes puede dar para mucho, ya que hay muchos tipos de uniforme.
de azul naval, azul hunosa, de pana, de toga, de sotana, de blanco, de corbata, de pajarita, de mandil....
somos animales sociales y interactuamos queramos o no, siendo "grupistas" por necesidad genética, lo siento pero creo que los "uniformes" son inevitables.

El tema de chaves que opinen los venezolanos, lo de las televisiones le vamos a acabar dando la razon a los liberales, acabando de desregularizar el sector.

saludos

fernando dijo...

Elegido por la mayorias....es la imagen que quiere dar, imagine el grado de transparencia que hay en las elecciones venezolanas que el presidente del organo electoral para cuando se realizo el referendo revocatorio, es hoy el vice presidente de la republica

Saludos

sgazzo dijo...

Hola a todos.

Comparto la visión sobre los uniformes, mas no completamente la visión sobre Chavez.
Se le reclaman actitudes dictatoriales, militaristas, populistas y una cantidad mas de 'iales' é 'istas'. Todo el mundo se enfoca en él. Pero si sacaramos por un momento a Chavez de la foto y nos desconcentraramos de él... qué veriamos?
Una televisora que derrama continuamente veneno contra el gobierno ¿eso es democracia?
Una oposición golpista y saboteadora ¿eso es democracia?
Una campaña internacional de descrédito ¿eso es democracia?
Mentiras transmitidas por cadenas noticieras mundiales (lease CNN) y luego, muy luego, retractadas ¿eso es democracia?
Amenazas contra la sociedad civil, acoso, presiones, etc. ¿eso es democracia?
Que el actual gobierno venezolano no sea perfecto; que le falte mucho para eso; que Chavez sea un populista; que se declare abiertamente amigo de Fidel Castro; que exista corrupción en su administración; que utilice todas las armas a su alcance para que su posición prevalezca... acaso no es lo que hacen todos los gobiernos latinoamericanos y la mayoría, por no decir todos los demas? ¿Por qué este empecinamiento con Hugo Chavez? No es ni mejor ni peor que nadie. Hemos tenido mejores y peores. Hemos sufrido regímenes muchísimo peores.

Durante muchos años hemos ofrendado sangre en los altares de la libertad, tanta como para arrogarnos el derecho a equivocarnos una vez más, pero no la suficiente como para no derramar más enmendando cualquier error que podamos cometer.

Ricardo Fernández dijo...

Estimado Sgazzo:
Hoy precisamente no era el mejor día para hablar de Chávez: Parece que ha hecho pública su intención de reformar la Constitución y poder presentarse a otra reelección; y también ha expresado la voluntad de expulsar a los extranjeros que viertan críticas contra el proceso venezolano.
Entiendo muy bien lo que me dice, pero le contestaré creo que exponiendo algo sencillo -al menos a mí me lo parece-: Todos sabemos lo que se puede esperar de los apóstoles del capital y de determinados gobernantes; pero cuando la decepción llega enarbolando viejas banderas arropadas por el populismo, o por ideales bautizados pomposamente como "socialismo del siglo XXI"; cuando la decepción llega hasta nosotros desde las filas de los descamisados, el dolor es mucho más grande.
No comparto lo que está haciendo Chávez porque no está haciendo nada nuevo y la historia me suena conocida y vieja; y prefiero expresar la decepción ya a sufrir un disgusto mayor en el futuro.

sgazzo dijo...

Ricardo, muchas gracias por su consideración.
Debo decir que comparto su desazón frente a lo que se ha dado en llamar "socialismo del siglo XXI". Este socialismo no es el que yo quisiera y creo que no es el que le conviene a América Latina. A veces no puedo entender como despues de tantos años de lucha contra lo peor del capitalismo sigamos buscando la solución en los extremos. ¿Chávez es un extremista? Por supuesto. Menem, por ejemplo, era un extremista también, volcado al otro extremo del espectro socioeconómico, obvio. Los ejemplos más exitosos de equilibrio centrista, el Chile post-Pinochet y la Argentina Kirchnerista, no han servido de ejemplo a la región. Y es ahi donde, creo yo, empieza el problema.
"La verdad nace de la oposición de ideas." Bonita frase.
La derecha latinoamericana no ha opuesto nada coherente al resurgimiento de esas nuevas viejas revoluciones. No hay líderes, no hay organización, no hay unidad. La gran falacia de la democracia moderna ("Nos dan a elegir la salsa con la que seremos comidos", dijo Eduardo Galeano) no le da al pueblo verdaderas alternativas. Puesto a elegir entre lo malo y lo peor, ¿qué le queda por hacer al ciudadano latinoamericano? ¿Resignarse es una opción? Cuando un hombre ya no tiene nada que perder la resignación pierde sentido.
Y es alli que comienza la revolución. Porque el primer requisito para cualquier revolución es tener contra quien revelarse. Si no hay enemigo se lo inventa y sanseacabó. Pero en estas tierras tan explotadas por esos apóstoles del capital no es dificil encontrar enemigos. Pero se recurre a los opuestos más que a las ideas:
Blanco-Negro
Derecha-Izquierda
Capitalismo-Socialismo
Privatización-Estatización
Multinacionales-Nacionalización

Es lamentable la situación de Latinoamérica hoy, pero no hay alternativas. A Chile y Argentina se los percibe como procesos en plena génesis, lo mismo que a Brasil, Uruguay, etc.

Ricardo, le aseguro que la mayoría nos sentimos decepcionados. Y lo peor está por venir. Nada bueno asoma por el horizonte. Estamos recorriendo la espiral en sentido descendente, en el mismo punto del giro pero varios niveles mas abajo. Pero aun asi sigo creyendo en el pueblo. "Nada podemos hacer sino por nosotros mismos", sabias palabras de José Artigas. Una nueva humanidad, mejor, reposa en cada uno de nosotros. Cuando la luz de la libertad, la igualdad y la fraternidad ilumine hasta el último rincón la veremos despertar.
La veremos.

sgazzo dijo...

Ricardo, muchas gracias por su consideración.
Debo decir que comparto su desazón frente a lo que se ha dado en llamar "socialismo del siglo XXI". Este socialismo no es el que yo quisiera y creo que no es el que le conviene a América Latina. A veces no puedo entender como despues de tantos años de lucha contra lo peor del capitalismo sigamos buscando la solución en los extremos. ¿Chávez es un extremista? Por supuesto. Menem, por ejemplo, era un extremista también, volcado al otro extremo del espectro socioeconómico, obvio. Los ejemplos más exitosos de equilibrio centrista, el Chile post-Pinochet y la Argentina Kirchnerista, no han servido de ejemplo a la región. Y es ahi donde, creo yo, empieza el problema.
"La verdad nace de la oposición de ideas." Bonita frase.
La derecha latinoamericana no ha opuesto nada coherente al resurgimiento de esas nuevas viejas revoluciones. No hay líderes, no hay organización, no hay unidad. La gran falacia de la democracia moderna ("Nos dan a elegir la salsa con la que seremos comidos", dijo Eduardo Galeano) no le da al pueblo verdaderas alternativas. Puesto a elegir entre lo malo y lo peor, ¿qué le queda por hacer al ciudadano latinoamericano? ¿Resignarse es una opción? Cuando un hombre ya no tiene nada que perder la resignación pierde sentido.
Y es alli que comienza la revolución. Porque el primer requisito para cualquier revolución es tener contra quien revelarse. Si no hay enemigo se lo inventa y sanseacabó. Pero en estas tierras tan explotadas por esos apóstoles del capital no es dificil encontrar enemigos. Pero se recurre a los opuestos más que a las ideas:
Blanco-Negro
Derecha-Izquierda
Capitalismo-Socialismo
Privatización-Estatización
Multinacionales-Nacionalización

Es lamentable la situación de Latinoamérica hoy, pero no hay alternativas. A Chile y Argentina se los percibe como procesos en plena génesis, lo mismo que a Brasil, Uruguay, etc.

Ricardo, le aseguro que la mayoría nos sentimos decepcionados. Y lo peor está por venir. Nada bueno asoma por el horizonte. Estamos recorriendo la espiral en sentido descendente, en el mismo punto del giro pero varios niveles mas abajo. Pero aun asi sigo creyendo en el pueblo. "Nada podemos hacer sino por nosotros mismos", sabias palabras de José Artigas. Una nueva humanidad, mejor, reposa en cada uno de nosotros. Cuando la luz de la libertad, la igualdad y la fraternidad ilumine hasta el último rincón la veremos despertar.
La veremos.

sgazzo dijo...

Perdon por la repetición.

Anónimo dijo...

Ha dado en el clavo con la comparación con Allende: creo que precisamente por conocer muy bien la historia, Cháves no quiere correr la misma suerte.

Anónimo dijo...

La mejor forma de entender lo que ocurre en Venezuela es estando en ella; la realidad venezolana es muy distinta a la que pintan en la prensa escrita o televisada.
De visita por Venezuela notamos que lo que llamamos libertad de expresion en ese pais ya pasa a libertinaje ya que todo el mundo habla y comenta lo que le viene en gana.
Se han creado mas colegios,liceos y universidades para darle oportunidad de estudio a muchos que de no ser por el Presidente Chavez no lo podrian hacer.
En Salud,Alimentacion,tecnologia....todo esta cambiando para bien ....El enfoque es el bienestar del ser humano desde todo punto de vista y lo estan logrando.