martes, junio 12

Los pies de Mariano Rajoy

Teniendo en cuenta cómo ha terminado la entrevista que el Presidente del Gobierno mantuvo en el día de ayer con Mariano Rajoy, reproduzco aquí el artículo que Joaquín Calomarde, ex diputado del Partido Popular, publicó el pasado día 8. Me ha parecido muy interesante.
La anterior referencia reciente que había encontrado relativa a Rajoy, y que había despertado mi interés fue esa fotografía terrible y mal intencionada en la que al líder de la oposición enseñaba al público sus calcetines roídos. Me acordé del hombre que no se atrevió a decir en público cuánto ganaba. No le llegaba ni para calcetines ¿Qué pensará la pensionista que le preguntó a Rajoy por su sueldo el día que le vio los calcaños a través de las transparencias?
La verdad es que pienso que a pesar de los consejos de Calomarde; a pesar de las sonrisas y del suspiro de alivio que se ha podido escuchar en media España, no me fio de alguien a quien se le han visto tanto las espuelas en los últimos tiempos. Los sonidos, los gestos, las marchas triunfales, quedarán en mi memoria durante muchos años para recordarme cuánto necesita esta España de eso que llaman "derecha", pero no "esta" derecha que exhibe impudicamente sus abrigos de visón. Nosotros lo que necesitamos es otra cosa, aunque, por favor, que no se parezca mucho a Sarkozy.
Escribo pensando en la paz y en la guerra cobarde de unos pocos en mi país; en los que pueden morir o quedar rotos como un cristal; en los que desean que la paz no la traiga éste o aquél, computándola como un rédito electoral. A mí no se me olvida la contabilidad aplicada. Escribo pensando en las libertades que no tendran quienes sufran el miedo por escribir, por hablar, por pensar. Escribo pensando en lo diferente que podría ser todo si nada volviera a ser como fue.
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Carta abierta de Calomarde, ex diputado del PP, a Rajoy



El lunes se entrevistará con Zapatero: déle su apoyo y el del PP en la lucha contra ETA


Distinguido Sr. Rajoy: Le escribo esta carta abierta sin el menor resquemor personal , y menos aún político. Lo único que lamento es que lo que voy a exponer, no pudiéramos haberlo comentado en la última entrevista que le solicité, antes de mi marcha del Partido Popular, y que Vd, por las razones que fuesen, no me concedió. Lo lamento.

Sr. Rajoy: Vd. es el presidente del PP, un partido democrático de centro-derecha, que representa la voluntad electoral de diez millones de españoles , aquellos que libremente decidieron situar a su partido y a Vd. como su presidente, en la oposición mayoritaria del Congreso de los Diputados. Desde los primeros momentos en que pude hablar con Vd, y han sido varios, le expuse, y Vd. coincidía aparentemente conmigo en la necesidad de centrar el Partido Popular y de llegar a acuerdos de Estado con el Partido Socialista en materias tales como el terrorismo. Sobre esto quiero hablarle en esta carta pública.

Lo hablamos juntos
Vd. sabe, porque lo hablamos juntos, de algunas gestiones privadas que realicé junto con un destacado dirigente del Partido Socialista, a fin de intentar posibilitar una entrevista entre Vd. y el presidente del Gobierno durante las pasadas Navidades. Y también sabe lo que debatimos por teléfono al respecto, y Vd. me manifestó su interés y la necesidad política de establecer caminos de diálogo y de colaboración en los grandes asuntos del Estado con el Gobierno, tal como eran, y hoy siguen siendo, la política antiterrorista y el modelo territorial del Estado.

De nuevo, la amenaza terrorista

Pues bien, Sr. Rajoy, hoy vivimos los españoles una nueva y delicada situación política que tiene como protagonista, desgraciadamente, de nuevo la amenaza terrorista de ETA. Vd, el próximo lunes, se entrevistará de nuevo ( y en sí mismo esa es una buena noticia política ) con el presidente del Gobierno, Sr. Zapatero, para intentar plantear la posibilidad, por enésima vez en esta legislatura, de un acuerdo en torno al terrorismo. Le deseo lo mejor.

Vd., Sr. Rajoy, suele decir, que quiere mirar al futuro. Magnífica actitud. Hágalo. Tiene usted una renovada oportunidad de desligarse de algunos de los elementos más anómalos y perjudiciales para el propio PP y para sus legítimos intereses políticos, tal y como son los extremos que tratan de pinzar su intento de centrar el PP desde hace tres años.

"Vd. los sufre a diario"

Vd. los conoce mucho mejor que yo, y los sufre a diario. Parece que mejor que a otros, ciertamente. Vd. se ha definido siempre como un político pragmático y moderado. Siempre le tuve por tal, y Vd. sabe perfectamente, las opiniones que manifesté al respecto y por escrito durante mucho tiempo a lo largo de esta legislatura. Pues bien, Sr. Rajoy, creo que debe hacer un esfuerzo real , y no sólo retórico, en esta ocasión por llegar a un acuerdo verdadero con el presidente del Gobierno en materia antiterrorista. Déle Vd. su apoyo personal y el del PP en la lucha contra ETA. Olvídese del anteayer, de las descalificaciones, del "tú me dijiste. Y luego no cumpliste lo que me dijiste. Y tú más, que vas pregonando por todo Madrid, que soy un bocazas".

Dramático momento

Olvide todo esto, Sr. Rajoy, olvídese de los cantos de sirena de esa derecha extrema que le tiene a usted atenazado en el seno de su propio partido y, con su leal opinión por delante, faltaría más, con los argumentos políticos que Vd. desee exponer, trate de llegar a un acuerdo con el Gobierno en este dramático momento de la vida española: sea leal ( como lo fuera con Vd. cuando era vicepresidente del Gobierno, el entonces líder de la oposición socialista y hoy presidente del Gobierno) , democráticamente leal con el Gobierno y muestre a los españoles todos, también a la inmensa mayoría de los votantes de su partido, su talla como jefe de la oposición y como posible presidente de un próximo Gobierno.

"Es de tal gravedad…"

Tiene Vd. derecho a exigir al presidente de España claridad y lealtad con la oposición. Es cierto. Pero no lo es menos, que la oposición que preside, debe esa misma lealtad, no sólo al Gobierno, sino al Estado, al Estado constitucional. Olvide Sr. Rajoy, a esa prensa y a ciertos voceros tan próximos a Vd. que ahora defienden la urgencia de la dimisión del presidente del Gobierno y la convocatoria anticipada de elecciones. Sabe, como yo, que en este momento, sólo la ignorancia, cuando no la ignominia, pueden justificar que se utilice a ETA para dictar el calendario político de la democracia española. Es de tal gravedad que Vd. no podría lógicamente compartirlo como demócrata y como presidente del principal partido de la oposición.

Por el bien de España

Ya termino: le deseo lo mejor, Sr. Rajoy, por el bien de España, por la tranquilidad de los españoles y porque su formación política merece un destacado lugar en la democracia de hoy y de mañana. Le animo, por último, Sr. Rajoy, en esta hora, a no anteponer sus intereses electorales más inmediatos por encima de la estabilidad y la necesidad de concordia y convivencia desde la libertad y frente al terrorismo. Es la tarea conjunta, que desde la lealtad institucional y política, Vd. tiene la obligación democrática de ofrecer al Gobierno. Del modo, naturalmente, que Vd. estime conveniente, con inteligencia y sentido profundo del Estado. Atentamente.
Joaquín Calomarde

1 comentario:

Rosa Mutábilis dijo...

Muchas veces reflexioné sobre la mezquindad de Mariano Rajoy, pero nunca había tenido una imagen tan clara, como, ahora, al ver sus calcetines, creo que son el reflejo de su alma, si es que la tiene.