viernes, junio 1

El muñeco y la jueza macarra

Aquí tienen a Tinky Winky, el muñeco de los teletubbies, sin bolso, pero con una falda blanca, incitando a los niños polacos y a los de la Jueza de Denia a convertirse en unos auténticos "mariconzones", que diría el Comandante en Jefe.
No hace tanto que un majadero telepredicador estadounidense, recientemente fallecido, la tomó con estos muñecos televisivos fabricados por la BBC, al considerar que uno de ellos, Tinky Winky, tenía por diabólica misión homosexualizar a las tiernas criaturas que merendaban delante de la caja tonta. Cuando yo era pequeño este encargo maléfico le correspondía a Epi y Blas; pero nostros, los niños de la generación x, teníamos como referente a Mazinger Z; toda una inyección de virilidad en nuestros tiernos cerebros de cría de macho hispánico, atacados ya por blanduras lacrimales como Heidi -abuelito, dime tu-, y Marco -no te vayas mamá-.
Ahora a Tinky Winky le ha tocado padecer las iras de la administración polaca. Casi le abren un expediente para saber el porqué de sus poses alocadas, el bolso que lleva en ocasiones, y el sospechoso triángulo que luce sobre la cabeza y que parece delatar su equívoca preferencia sexual. El país de los gemelos Pin y Pon, la Polonia de Radio María y de aquel Papa que se murió, ha estado a un paso de crucificar al pobre Tinky; sin duda para redimirse.

Y mientras en Polonia los burócratas de la vanguardia católica perdían el sueño por un muñeco, en España la Justicia ha pasado a ser, en vez de ciega, una auténtica dama boba: Laura Alabau, la señora de la fotografía, se negó a aplicar el Código Civil vigente y casar parejas del mismo sexo. El Consejo General del Poder Judicial la ha sancionado. Ese día doña Justicia debió levantar la venda mientras se discutía el asunto; aunque también cabe la posibilidad de que trucase la balanza con la que estamos acostumbrados a verla, porque la sanción no tuvo más trascendencia que una multa de 305 euros. No te aconsejo, compañero lector, desafiar a un Juez en una sala. No te aconsejo desobedecer a la impresentable titular del Juzgado de Denia, en Alicante, si la encuentras en el camino; no cuentes con un castigo tan leve, pues no debe olvidar nadie que en España, hasta donde yo sé, todos somos iguales ante la ley, con la sola excepción del Rey, los jueces, los mossos de esquadra y la policía municipal de Gijón.
La jueza Alabau se siente perseguida; y espero que el sentimiento se haga realidad y no la abandone mientras viva a falta de un verdadero encuentro con la Justicia escrita con mayúsculas ¿Qué confianza se puede tener en una magistrada que deja de aplicar las leyes que le disgustan? ¿Qué confianza cabe tener en una magistrada que pone por delante de la legislación aprobada por un parlamento democrático, sus convicciones íntimas de carácter religioso?
Boba han hecho a la dama de la espada; ridícula la Ley Orgánica del Poder Judicial que permite que una falta grave sea castigada casi con un chiste contado a la jueza macarra; y macarra la jueza que se ha creído la reencarnación de Juana de Arco, echándole de paso una paletada de tierra, otra más, a los frágiles huesos de Montesquieu.
Y así va el mundo.

1 comentario:

Andabao1 dijo...

perdon, pero me tengo que reir.

La justicia ni es ciega, ni todos somos iguales ante la ley.
como me dijo un profesor de derecho constitucional, no hay una justicia, si no que hay muchas, la que cada uno de nosotros nos aplicamos. Tambien dijo que para eso están las leyes.
Pero ¿que leyes?
¿sequimos creyendo en que nustros representantes para redactar dichas leyes, sólo miran en nuestro interes general?

Bueno lo mejor es tomarseloa risa, ya que a la justicia se le ha sustituido la venda por unas gafas de sol de espejo, tipo años 70