martes, junio 19

Borrachos y borrachas

En la Prensa del día de hoy me encontré con una carta, breve, discreta, en la que se recogían una serie de razonamientos certeros y contundentes que me gustaron y que, sin mucha dificultad, me llevaron a pensar en lo difícil que es hacer que este mundo y todo cuanto habita en él sea, de una vez por todas, "mixto". Sí, "mixto" con todas sus consecuencias hasta en los espacios más sagrados, en los más racionales, en los más solemnes.


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Se me pone un nudo en la garganta cada vez que en el metro me topo con la recién estrenada campaña del Ministerio de Sanidad sobre el consumo de alcohol en los jóvenes: él, reclinado en una silla y semiinconsciente, sosteniendo el vaso de litro. "El doble de ridículo", reza el eslogan. Ella, quieta en la pista de baile, con un cubata en la mano y la mirada y el gesto perdidos: "El doble de vulnerable", reza el eslogan. No se me ocurre otra interpretación que la de que la "vulnerabilidad" de la chica remite a la posibilidad de que sea agredida sexualmente, de que alguien "abuse" de ella aprovechando su estado de embriaguez.
¿Por qué una campaña para prevenir el alcoholismo entre los jóvenes gira en el caso de ellos en torno a su imagen pública ("no debes parecer ridículo"), mientras que en el caso de ellas lo hace en torno a las potenciales agresiones sexuales de que pueden ser objeto? ¿Cuándo narices se nos va a meter en la cabeza, ¡maldita sea!, que aunque una mujer se exhibiese desnuda en mitad de una plaza llena de varones rebosantes de hormonas nadie, absolutamente nadie, tendría el menor derecho a ponerle un solo dedo encima en contra de su voluntad? Si la mujer se hallara bajo los efectos del alcohol o de cualquier otra sustancia, la agresión sería más condenable aún, si cabe.
El mensaje de la campaña no sólo naturaliza el peligro (en vez de criticarlo), sino que resulta culpabilizador ("si no te hubieras emborrachado..."). Entre esto y "la falda demasiado corta" de algunas sentencias judiciales la línea es delgada, demasiado delgada. Me pregunto cuándo podremos las mujeres cogernos un buen "pedo" sin tener que pensar en nuestra integridad física. Estaría encantada de tener que preocuparme por no parecer ridícula.

Laura Vázquez Martí. Madrid

2 comentarios:

Rosa Mutábilis dijo...

A veces una se siente muy cansada; siempre es lo mismo, casi siempre la mujer, en casi todas partes, si realiza cualquier acción vergonzosa o vergonzante,es mucho más culpable que el hombre, da igual su edad o condición, siempre tiene que pagar el doble por todo.
Muchas gracias por publicar en el blog la carta de Laura Vázquez Martí, me siento identificada, plenamente, con ella.

Una mujer desesperada dijo...

me ha encantado esta carta. no me he fijado en ese anuncio (me parece absurda esa publi, me imagino con 20 años carcajeándome de ella) pero lo haré. a veces la gente hace comentarios como ese sin ni siquiera darse cuenta de que son ofensivos. yo escucho casi cada día alguna frase de esas. en fin, con hombres como tú conseguiremos cambiar las cosas.