sábado, mayo 12

¡Viva la Democracia!

Creo que por primera vez hoy, 11 de mayo, una logia ha publicado de forma expresa su posición en un medio de comunicación perteneciente a la prensa escrita asturiana, La Nueva España. Recuerdo todavía aquellos anuncios que hace ya unos cuantos años, en un pequeño recuadro adornado con un compás y una escuadra, promocionaban a la Masonería sajona y anunciaban la existencia de un apartado de correos. De la misma forma procedimos los que integrábamos la primera Logia Rosario de Acuña, con sede entonces en Oviedo, allá por el año 96.
Pero lo de hoy ha sido algo diferente. Transcribo aquí la voz de esta Logia, la mía, la que lleva el nombre de Rosario de Acuña, que da pasos pequeños, junto a otras en Alicante, Gran Canaria, Málaga, Madrid, Valencia, para un resurgir de la Masonería en España de la mano de una organización con una sólida implantación en Europa, como es el Gran Oriente de Francia, estrechamente vinculada a la sociedad de la que formamos parte y al compromiso con la Democracia y los valores que la sustentan y engrandecen, añadiendo a esa triple divisa histórica con la que se identifica a los masones, al laicismo, pilar básico sobre el que se asienta la libertad, la tolerancia y el respeto a todos.


Respetable Logia Rosario de Acuña
Gran Oriente de Francia


Históricamente la Masonería se ha caracterizado por su lucha en favor de la Democracia y el establecimiento de las libertades, que se manifiestan de modo privilegiado cada vez que el pueblo hace oír su voz en procesos electorales como el que se desarrollará el día 27 de mayo.
La Democracia es una conquista que ha de alcanzarse cada día. Así, intervenir en la vida pública y social es una obligación que nos atañe a todos, un deber ciudadano.
Por ello, la Logia Rosario de Acuña anima a toda la ciudadanía asturiana a participar en las próximas eleccinoes autonómicas y municipales.
Nosotros, los masones, respetamos todas las opiniones democráticas, pero respaldamos decididamente a quienes sostienen posiciones de progreso para nuestra sociedad, avanzan en el reconocimiento de derechos y la consolidación de las libertades públicas, considerando al laicismo como un valor esencial para la convivencia plural de las personas y el respeto a las diferencias. Concluimos esta carta abierta con la aclamación que cierra habitualmente los trabajos de nuestra logia: ¡Viva la Democracia!

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