sábado, mayo 12

Mexico: un paso importante

“Quien legisla a favor del aborto, quienes lo promueven y trabajan para hacerlo realidad, quien lo induce u obliga a la mujer a abortar, el médico, enfermera o persona que lo realiza, y la mujer que lo lleva a cabo reciben la pena de la excomunión” Así se pronunciaba recientemente la Iglesia mexicana reaccionando frente a la decisión adoptada por el poder civil, la Asamblea de Representantes de México Distrito Federal, que modificaba por amplia mayoría el Código Penal y dejaba de tipificar el aborto realizado dentro de los tres primeros meses de embarazo.

Me llamó mucho la atención el proceso seguido y estuve muy atento a él. El plantamiento que existía en el marco territorial del Distrito Federal se parecía mucho a la normativa española actual: No hay una ley de plazos como la que acaba de aprobarse ahora en México D.F., sino que no se castiga el aborto producido bajo determinados supuestos (violación de la madre, malformaciones en el feto o riesgos para la salud psíquica o física de la mujer).

El paso dado, importante en mi opinión tanto en lo que se refiere a los derechos de las mujeres como en la "desacralización social" en un país en el que la Iglesia es abiertamente, no una confesión religiosa, sino un poder terreno perceptible y amenazador, nos asombra a muchos. Aun recuerdo una conversación con una buena amiga acerca de las posiciones rupturistas y las posibilistas. Yo suelo inclinarme por las últimas; tengo mucha alergia a los sobresaltos y, además, como no aprecio que se den casi nunca las condiciones reales para los cambios radicales, suelo pensar, cuando hay un revolcón televisado, en aquello de que cambie para que todo siga igual. La política es el arte de lo posible. Mi amiga, sin embargo, me ponía de ejemplo lo que sucedió en España con el aborto, legalizado "de aquella manera" por un Gobierno de Felipe González que tuvo que enfrentarse en los años 80 a una verdadera tormenta, y que se acogió a los tres supuestos antes descritos para evitar el debate sobre el aborto libre dentro de unos plazos temporales. Pasado el tiempo, la sociedad española ya no es la misma que la de los años 80; y las clínicas privadas recurren a "la salud psíquica" de la mujer para practicar un aborto que en la mayor parte de los casos refleja una decisión personal y un ejercicio de la libertad individual femenina. Lo cierto es que la legislación española es insuficiente, superada por la realidad, pero sigue siendo útil y por el momento parece que no se plantea una necesidad de reforma sobre este punto, con lo que el posibilismo finalmente ha bloqueado una demanda asentada sobre un derecho irrenunciable de la mujer. Quizá por eso lo que sucede en México capital me parece tan asombroso; quizá porque la imagen que se nos envía tantas veces de América en general se identifica con estúpidos tópicos y no con la realidad, y porque han sido capaces de lanzarse a la piscina sin tanto miramiento.

México D.F., por otro lado, además de ser ejemplo a seguir, es un banco de pruebas para analizar las reacciones eclesiásticas, virulentas siempre, implicadas hasta el escándalo en los manejos y competencias políticas: Las amenazas de excomunión de Norberto Rivera ahí quedan como ejemplo; y quedan también como recordatorio las amenazas electorales realizadas por algunas organizaciones de esas que tanto abundan, voz de su amo, apolíticas y neutrales, que no cesaban de recordar a los representantes del PRD, el castigo electoral que recibirían si persistían en su actitud "abortista" a la hora de votar la reforma legal.

Ahora, el Papa de Roma se ha acercado a Brasil en uno de esos viajes que tanto llaman la atención a los redactores de los telediarios, para recordar también que se aplica la pena de excomunión a quien, desde el espacio político, aunque haya sido elegido por un colectivo que no examina las creencias religiosas y cuyo propio credo puede ser variado y tampoco entra en la competencia electoral, respalde o promueva normativas despenalizadoras del aborto. Es una lástima, una verdadera lástima, que el Jefe del Estado Vaticano no haya tenido tiempo para pensar que existen otras concepciones mejor fundadas y diferentes a la suya, e igual de respetables que la suya, relativas a la consideración del embrión como individuo biológico y persona. Y es un lástima que, pensando en México, Norberto Ribera, Cardenal, se haya olvidado de que en México se practica un millón de abortos clandestinos cada año, nada menos que el 30 % de los embarazos anuales, con lo que eso supone de mortandad entre las mujeres.

Termino recordando una imagen y un sonido. La imagen es la del Sr. Ratzinger en un sambódromo recomendando entre aplausos castidad a los jóvenes ¡en Brasil! El sonido es, cómo no, una voz escuchada en la radio de madrugada, perteneciente a uno de los representantes que votó la reforma penal mexicana: "Voto sí por el laicismo..."

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por este blog, ¡cuán necesitados estamos de voces laicistas! Sobre todo, nosotras, las mujeres, a las que las religiones maltratan, con saña y premeditación, infinitamente, más cruel, que a los hombres.

Rosa Mutábilis

DarkNeko dijo...

¡Arriba el estado laico!
No digo que Norverto Rivera deje de opinar, pero digo que el Cardenal se calle.
Gracias por el blog. Acabo de encontrarlo y desde el primer post me encantó. Lo visitaré de hoy en adelante.