lunes, abril 16

Sindonología en Oviedo

La primera vez que tuve oportunidad de saber algo de un paño imbuído de los misterios religiosos fue en Ávila. Me encontraba en el convento de la Encarnación, donde entre otros portentos pude ver una virgen milagrosa sobre la que no se posaba el polvo, y unas pinturas que hicieron huir a unos soldados de Napoleón que entraron en el lugar con lúbricas intenciones. El decorado era de muy mal gusto con lo que, conociendo el "savoir faire" de nuestros vecinos no es de extrañar la estampida. En la tienda que había dentro del convento, entre otras cosas, podías comprar por cinco duros unos "paños tocados a la carne de la santa". La santa era la propietaria del brazo incorrupto, descuartizada después de muerta y repartida por uno y otro lugar como un macabro rompecabezas. No pude resistir la tentación de llevarme los dos minúsculos pedazos de un supuesto lienzo, como de un milímetro cuadrado. Andan perdidos por casa, en una caja, guardados con un recordartorio que me hallaron en un restaurante de Latores, tirado en el suelo, ya viejo y mugriendo, años cincuenta, y con una oración dedicada nada menos que a nuestra señora del servicio doméstico.

Ahora, después de aquellas experiencias, el programa de los marcianos y fenómenos paranormales de la Cadena Ser le dedicó unos minutos al santo sudario que se guarda en la catedral de Oviedo, y que cada año, el domingo de resurrección, es exhibido ostentosamente a los fieles que ven en él el trozo de tela que cubrió el rostro de Cristo en su tumba. El meollo del asunto parece que se centra ahora en acreditar la veracidad de lo que desde la Iglesia católica se ha venido contando. Hay un empeño en probar que existe una correspondencia temporal y de restos de ADN entre esta tela y la que guardan los italianos en Turín, la famosa Síndone, sábana santa, que el carbono catorce ha datado entre los siglos doce y trece, época ésta, bien se sabe, muy distante de la que enmarcó las vivencias supuestas del hijo de dios.

En Oviedo, entretanto, se ha celebrado nada menos que un congreso supuestamente científico en el que se acaban de mezclar los apoyos de entidades tan dispares como el Arzobispado, la Universidad, unos cuantos bancos y empresas de reconocida fama, y hasta la Central Lechera. El fin, como siempre, juntar en la misma cesta un conjunto de intereses económicos variopintos, turísticos, publicitarios fundamentalmente, con un "best-seller" ambientado en Oviedo en los escaparates de las librerías vendiéndose como rosquillas de esas con las que comulgan en Vallecas, y también, sumándose a lo anterior, esa vieja aspiración eclesiástica de encontrar "algo" con lo que sustentar la fe apoyándola en una prueba material irrefutable. Así sucedió con la famosa sábana que, con todo el respeto que sea posible asimilar, ha resultado ser una falisficación de la mejor calidad sobre una tela medieval. No falta, por supuesto, quien intenta justificar y explicar lo inexplicable, pero ¡oh, casualidad! se trata siempre de voces bien pagadas y al servicio de su amo.

Es una vieja costumbre ésta la de encontrar vestigios de lo más dispar con los que apoyar la frágil capacidad humana de creer, tapar la boca de los incrédulos y, de paso, recaudar algún dinero. En la Edad Media las reliquias debieron resultar algo tan lucrativo como la telefonía móvil de nuestros días: Todavía hoy se cuentan en distintos establecimientos religiosos catorce prepucios provenientes de la circuncisión de Cristo. No sé cuántos son los litros de leche de la virgen que se conservan; tampoco se sabe con exactitud cuántos son los kilómetros de madera que formaron la cruz del suplicio que luego sería símbolo de martirio para tantos otros.

A nadie se le puede escapar el leve detalle que se esconde bajo la peana de cada santo; o el hecho de que las iglesias están a oscuras desde que se inventó el sistema de encendido eléctrico con una moneda introducida en una oportuna y ávida ranura. Y qué decir de aquellas velitas que se encendían en señal de respetuosa ofrenda... Todavía en Oviedo puede verse una antigua caja de metal incrustada en una columna, con una hendidura y una leyenda que recuerda que su finalidad era la recaudación de fondos con los que sostener la "santa cruzada".

En el fondo, desde mi incrédulo punto de vista, no se ha inventado nada nuevo; y todo esto no sirve sino para apuntar el hecho de que este siglo XXI no lleva consigo tantos avances como se pretende suponer; al menos en lo que se refiere al conocimiento y la instrucción ciudadana, blanco fácil de lo que para mí no es otra cosa que superchería.

Hace unos días me daban en la calle un panfleto de blanco papel y reducido tamaño. En él se anuncia la llegada a la heróica ciudad que duerme la siesta del profesor Salim, mago africano donde los haya y capaz de resolver todos los problemas que a uno se le pueden presentar en su existencia, desde una impotencia sexual hasta un problema judicial o un desarreglo intestinal. Confío en que la Asociación Nacional de Sexologos, y los Colegios de Abogados y Médicos a cuya gracia debemos el girar del Sol en torno a la Tierra, tomen cartas en el asunto por aquello de la desleal competencia; pero entre tanto me pregunto por la diferencia que puede haber entre una milagrería y otra. Asisto conigual incredulidad e indignación a las dos manifestaciones en las que tantas personas, de culturas muy diferentes, despositan sus esperanzas y traicionan a la razón. En ambos casos el dinero está presente; y en ambos supuestos también el programa de los marcianos de la Cadena Ser desarrolla sesudas y estúpidas indagaciones. Quizá la diferencia esté en el "best-seller" ambientado en Oviedo; y en el patrocinio de los bancos y la Central Lechera Asturiana; ése debe ser, sin duda, el soporte sobre el que se asienta la verdad y todo cuanto en el mundo hay de inquebrantable.


3 comentarios:

Al dijo...

Muy bueno el articulo, he escrito algo al respecto mas ligero para debatir en la tertulia. Es sorprendente la falta de criterio que tienen algunos, incluido el periodico conservador, cada dia mas, de Asturias respecto al timo de los sindonologos.

Anónimo dijo...

Os invito a conocer un blog sobre un libro que habla sobre la vida de Jesus y el Sudario de Oviedo entre otras cuestiones, QUE DIFIEREN MUCHO DE LO QUE DEFIENDE LA iGLESIA cATOLICA . EL LIBRO SE TITULA "EL REY DE LAS MARIPOSAS". Un saludo . Maria.

www.elreydelasmariposas.blogspot.com

Anónimo dijo...

primeo quiero puntualizar algunos aspectos sobre el articulo publicado.

las pruebas del C14 realizadas a la syndome de turin, se han desechado como prueba ya que se han realizado experimentos introduciendo un tejido de principios de nuestra era en una urna de plata y se ha realizado una combustion parecida a la que la sabana sufrió en turin tras el incendio de su catedral, la plata de la urna modifico las moleculas de la sabana, aun hoy dia sigue modoficandose, y se espera que dentro de unos siglos, si se le hace una nueva prueva del C14, de como recultado que data de 2008.

otra cosa, las muestras de polen de la sabana y el sudario de oviedo datan 3 especies de plantas típicas de jerusalen y que se estinguieron de la zona hace 2000 años por lo q creo q en la edad media no se pusieran a falsificar con polen...

las monedas que cubren los ojos de Jesus estan acuñadas en el siglo 1, no creo q en la edad media falsificaran tambien monedas....

como dijo Jesus, "DICHOSOS AQUELLOS QUE SIN VER, CREYERON"