miércoles, marzo 21

El Opus lleva puñetas

No hace tanto tiempo que me ocupaba aquí de José Luis Requero, vocal del Consejor General del Poder Judicial, miembro del Opus Dei y correa de transmisión de esta secta católica tan bien vista en el máximo órgano de Gobierno de la judicatura. Con lo que lleva cayendo sobre los magistrados de nuestro país no podemos ser ya muy optimistas respecto a aquello que nos enseñaban en la Facultad, y que se llamaba "independencia judicial". Es probable que ese tesoro se conserve en las pequeñas sedes judiciales, donde los jueces anónimos siguen dando un servicio a la ciudadanía. Pero tengo la desagradable y maloliente impresión de que, cuanto más se sube en la escala judicial, cuanto más labrada es la puñeta con que se adornan las mangas, más se debe hablar de "dependencia judicial" y, en muchas ocasiones, de "dependencia eclesiástica de los jueces".




He aquí un buen ejemplo de por qué algunos sostenemos que las convicciones religiosas tienen un carácter privado: ayer se hacía público que José Luis Requero era el autor de un documento interno del Consejo General en el que se sugería abiertamente que las Agencias de Cooperación para la Adopición Internacional, que suscriben en muchos casos convenios de cooperación con las administraciónes autonómicas, pudieran negarse a tramitar las peticiones de adopción hechas por parejas del mismo sexo, respetando un particular "ideario" de la entidad, probablemente católico. Requero ya tuvo su momento de triste gloria cuando intentó plantear lo propio respecto a los magistrados, de forma tal que pudieran abstenerse de oficiar matrimonios civiles si los contrayentes eran personas del mismo sexo, por ser incompatible la nueva redacción del Código Civil con las leyes de dios. Argumentaba entonces que debía existir este derecho de "objeción de conciencia" ante una regulación matrimonial que comparaba con un casamiento hecho entre una pluralidad de personas o con la participación de algún animal como consorte. Entonces el voto era secreto y uno de los magistrados conservadores parece que siguió fiel a ese principio conforme al cual no es misión de los jueces objetar, sino aplicar las leyes aprobadas por los parlamentos democráticos de nuestras sociedades.




Desde hace algún tiempo, valiéndose de todos los tentáculos, las llamadas de la Iglesia a la desobediencia son contínuas: La asignatura de educación para la ciudadanía; los plantes de algunos jueces negándose a casar a quienes lo solicitaban; y ahora esta jugada planteada con las Agencias de Cooperación como pretexto: un gesto de auténtica mala fe puesta en práctica en un ámbito, el de la cooperación internacional para adopciones, donde se sabe sobradamente que las parejas homosexuales apenas sí tienen oportunidades de adoptar; los países exportadores y vendedores de niños y niñas prefieren que revienten en un manicomio, caso de Rumanía, o que se pudran en un "orfelinato", caso de la China Popular, antes que entregarlo en adopción a una pareja formada por personas del mismo sexo ¡A dónde vamos a ir a parar!




Lo que se persigue con la posición pública exteriorizada por el Sr. Requero no es otra cosa que cumplir con ese mandato que ha lanzado hace un par de semanas el Jefe de Estado vaticano: llevar el catolicismo a todos los estamentos, a todas las esferas, no sólo las de la vida privada. De esta forma todos, todas, católicos o no, ya no sólo nos tendremos que aguantar con pagarles, soportar que el régimen laboral de contratación de que disfrutan sea diferente al resto de los mortales, etc; sino que también tendremos que tomar como ejercicios de una supuesta objeción de conciencia, comportamientos que no son sino incumplimientos manifiestos de la legalidad vigente. Se trata en definitiva de dejarnos claro que siguen mandando -no gobernando, que es una cosa muy diferente-; que pueden desafiar al Estado y que están por encima de él; que siguen haciendo lo que es de su antojo pues, en tanto que pueblo elegido, son poseedores de la verdad absoluta mal que nos pese.




Podemos irnos más lejos en el espacio. Podemos llegar hasta la frontera polaca y no cruzarla, para ver cómo el católico estado de los gemelos Pin y Pon emprende su particular caza de brujas contra homosexuales y demás gentes de "mal vivir" ¡Hay que hacerse católico! ¡Hay que ser católico! Frente a esta imposición totalitaria y dogmática no podemos decir nada. No podemos criticarles, pues serán víctimas, los pobres, de nuestra laica persecución: Somos los nuevos leones que devoran cristianos en esta era de materialismo y perdición; somos las nuevas bestias que erotizan a la sociedad; que acaban poco a poco con la moral de la gente de orden; que vacían las iglesias los domingos y las fiestas de guardar; que les obligan a acosar a los adolescentes en las esquinas y a la sombra de alguna tapia andaluza... Sí, somos el azote de la cristiandad por decir cuatro verdades como puños y no querer inclinar la cabeza.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

En opinión de Beatriz Gimeno Presidenta de la FEGLT Requero tiene un problema, que quizá debería tratase. Una neurosis dice.
Desde luego tiene muy mal envejecer. Quizá el que ha visto y continúa viendo tanto vicio en el mundo acaba con esa rigided de cutis.....un problema.
Hace años en el Cine Carretas de Madrid estuvieron de moda unos tratamientos antiestrés entre gentes más o menos de orden. Quien sabe si un día de aquellos, en aquel castizo SPA,una explosión procedente de la cercana calle Correo apartó del pecado y la belleza a unos cuantos de estos señores grises y rígidos.Y temerosos de la ira de Dios, que ese día se había cebado con otros, decidieron salir corriendo y dedicar sus días a difundir el derecho "Natural".

gilber dijo...

«Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» (Mateo 22,21)

Todas las religiones son expansionistas y fundamentalmente beligerantes con los postulados de otras religiones afines (los seguidores del libro no se soportan) pero si algo odian todos los religiosos es a un ciudadano laico. Es su bestia negra, su enemigo a batir.

La diferencia entre un ciudadano laico y un ciudadano religioso militante es simplemente su tolerancia: Un ciudadano laico aceptará que exista un individuo que tenga una particular vision del mundo. Un ciudadano religioso militante irá haciendo acopio de madera para encender una pira purificadora a la que poder amarrar al disidente y al hereje.

Es curioso comprobar lo diferente que es el comportamiento de la iglesia respecto al poder civil según el país donde se encuentre el “ministerio”. Así pues, hemos visto como los países de bombo y pandereta, devotos de “Frascuelo….”, las republicas bananeras y todos aquellos lugares donde algún mesías militar o civil pretendía salvar de su error al respetable encontraron en los purpurados príncipes de la iglesia a los cómplices necesarios para sus sangrientas, amargas y odiosas aventuras.

Todos ellos obtuvieron el certificado, la “Q” de calidad al grabar, con el beneplácito de los vendedores de bulas, un “por la gracias de dios” en sus monedas, sellos, escudos, blasones y demás lugares públicos.

Todos estos iluminados asesinos han paseado bajo palio y del brazo de cardenales primados, obispos, arzobispos, …… y demás traductores de la inextricable voluntad del altísimo por las torturadas geografías del mundo, siendo observados con estupor por los mas humildes miembros de su rebaño que no entendiann ni entienden como su pastor camina de la mano del lobo que los devora inmisericorde.

En España hemos sufrido durante décadas la complicidad de los agitadores de hisopos con los portadores de medallas ganadas con el sufrimiento y la sangre de su propio pueblo. Hemos oído como desde los pulpitos de distintos lugares de nuestra tierra se han lanzado soflamas para que el faro de occidente aplastara a la hidra roja. Hemos repetido con voz de niño, oraciones para preservar la salud del baluarte de la fe. Cuando yo crei que nunca volveria a oir en la iglesia de mi pais posturas tan significadas ideologicamente, oigo, leo y veo mitines en los que se llama al pueblo a desobedecer a su gobierno.

Nunca, después de la reanulación del periodo democrático truncado por las tropas fascistas, he oído a los jerarcas de la religión pedir públicamente perdón por haber dado soporte ideológico cuando no otra cosa mas directa en el asesinato, la tortura, la persecución, el pozo cultural en que nos sumergió el faro de occidente y el baluarte de la fe durante 40 largos años.

España es uno de esos pobres países que aun no se han ganado el respeto de la jerarquía eclesiástica. Es sorprendente si analizamos la posición económica que “goza” el país (concepto abstracto, por favor no extrapolen esta afirmación a la situación del bolsillo del personal si no quieren sufrir una convulsión de risa que les desencaje la mandíbula) como estos vigilantes de la moral ajena tienen la osadía de introducir cuñas de continuo en la legítima gestión de los gobiernos elegidos por el pueblo español. No valoro si la gestión es acertada o desacertada, lo único que puedo o quiero recalcar es si es legítima o no la acción del gobierno cuando su poder dimana de las urnas. Entiendo que a estas alturas ningún burro, por muchas puñetas, mitras o demas abalorios que pueda llevar en sus alforjas o sobre sus testas se atreverá a decir que no es un gobierno legítimo.

Bueno seria, de una vez por todas, que entiendan los que pretenden hacer campaña expansionista de su religión que su mundo no es de este mundo que ni siquiera dios me cuestiona mi potestad de libre albedrío y consagra mi opción a pecar y que de una puñetera vez tienen que hacer lo que dicen que Jesús dijo a los fariseos y a los herodianos cuando le estaban acosando con posturas no pertinentes en la materia religiosa: «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» (Mateo 22,21)

Amen

Nota: Cuando me refiero a un ciudadano religioso militante quiero definir a ese personaje que hace de su dogma el unico sendero por el que puede circular la linea de la vida propia y ajena.