miércoles, marzo 28

El Campo de los Almendros


Max Aub escribió algo que el lector tendrá guardado en la memoria: “deshechos, maltrechos, furiosos, aplanados, sin afeitar, sin lavar,cochinos, sucios, cansados, mordiéndose, hechos un asco, destrozados, son sin embargo, no lo olvides hijo, no lo olvides nunca pase lo que pase, son lo mejor de España”.

Se refería a una experiencia terrible sufrida por hombres, mujeres, niños y niñas en la ciudad de Alicante, durante los últimos días de marzo de 1939, con una República agonizante, cercada definitivamente en la ciudad mediterránea, mientras los ojos de la Europa que se creía civilizada se cerraban y las elegantes bocas enmudecían.

Alicante fue la última ciudad ocupada por las tropas del general Franco. Fue la división italiana Littorio la que el día 30 penetraba en la ciudad y ocupaba los puntos neurálgicos de la misma. Una ciudad en la que los vencidos se habían ido concentrando esperando encontrar en el puerto, del mismo modo que sucedió en Gijón y en otras ciudades costeras, una salida desesperada que les librara del precio terrible de la derrota. Ningún barco apareció en horizonte azul del Mediterráneo.

Fascistas italianos, tropa rebelde y falangistas se dedicaron a convertir la ciudad en un improvisado campo de concentración y trasladaron despiadadamente a una gran parte de la población al lugar conocido como El Campo de los Almendros: Un nombre hermoso que esconde una historia triste y terrible de asesinatos, violaciones y dolor.

Mientras las columnas largas e infinitas de hombres y mujeres abandonaban el puerto de Alicante, Franco escribía aquel famoso parte de guerra: "En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo..."

Alguien podrá preguntarse por qué recuerdo estos hechos hoy. La respuesta es sencilla: Un importante movimiento ciudadano al que se han unido fuerzas políticas de distinto signo, homenajea el próximo día Primero de Abril a aquellas víctimas de la barbarie, dignos defensores de la Democracia republicana.

Entre esas organizaciones que harán público el gesto de su recuerdo y compromiso se encuentra la Logia Constante Alona, perteneciente al Gran Oriente de Francia y que sigue el camino que esta Obediencia masónica ha venido a abrir de nuevo en España. Somos nosotros, los masones liberales españoles, los que tenemos la gran responsabilidad de recuperar el tiempo robado, y actos como este, en el que rompemos con esa nefasta e inútil imagen de misterio y secretismo, tan alejada de lo que es una de nuestras señas de identidad -la implicación y compromiso sociales- nos permiten recuperar el pulso de un cuerpo moribundo.

Si escribo esto es porque me alegra, como me alegró hace dos meses en mi ciudad, Gijón, volver a ver, después de setenta años o más, los collares azules de los masones, orgullosos y cargados de dignidad, recorrer las calles de una población, volviendo a convertir en un gesto normal algo que nunca debió dejar de serlo. Sí, me alegra volver a encontrar en el camino, en una u otra parte de España, el tiempo que perdimos, el que nos fue arrancado de las manos mientras soñábamos.

Yo sé que no nos anima el ansia de revancha, el odio, la mala idea, al recordar a seres humanos asesinados, ultrajados, perdidos, humillados... Nuestra memoria no es la de la venganza; eso ha de saberse. Y el recuerdo solo quiere tener presente el ejemplo y el dolor del pasado para construir un futuro en el que la paz, el diálogo, el entendimiento entre las personas, sea la base de todo cuanto volvamos a soñar.

2 comentarios:

gilber dijo...

Memoria

Que remordimiento les reconcomerá que, por todos los medios han intentado e intentan borrar de nuestras memorias a aquellos que defendieron con su espíritu, con su mente, con su cuerpo y con su sangre la dignidad de poder circular por la tierra con la cabeza alta, con la sonrisa franca.

A los que colaboraron de una forma u otra con aquel disparate les gustaría, hoy en día, poder usar algún detergente que limpie el baldón y la indignidad que representó levantarse en armas contra el poder legítimamente elegido por sus conciudadanos, por el pueblo soberano.

A los príncipes de la iglesia de hoy, algunos de ellos cómplices con los verdugos o verdugos incluso en el ayer, no les tiembla el pulso al apuntar con el dedo a los representantes políticos de nuestro país, promoviendo campañas de desobediencia "cívica", a la vez que extienden la palma bien abierta para poder recoger "el impuesto involucionario" con el que extorsionan desvergonzadamente a las instituciones publicas, herencia del pago efectuado por el generalísimo por sus inestimables servicios como cómplices necesarios en la masacre.

Esos jerarcas vestidos de negro, de púrpura o de oros esconden la mano, sin embargo, a la hora de señalar a los que dieron la justificación ideológica y religiosa para asesinar a sus hermanos, a su propia gente, a "su rebaño".

Malditos sean, maldecidos por su dios y por la HUMANIDAD por los siglos de los siglos, aquellos que utilizando torticeramente su poder moral sobre el pueblo lo han azuzado en el pasado y lo azuzan a día de hoy contra sus vecinos para salvaguardar sus prebendas.

La memoria es el antídoto para preservarnos de los cantos de sirena.

Memoria


"Assassins, assassins de raons,
assassins de vides
que mai, que mai no tingueu repòs
en cap dels vostres dies
i que en la mort us persegueixin
les nostres memòries,
memòries"

"Asesinos, asesinos de razones,
asesinos de vidas
que nunca, nunca tengáis reposo
a lo largo de vuestros días
y que en la muerte os persigan
nuestras memorias,
memorias"

Lluis Llach

rave dijo...

Como ha hecho Usted yo también he querido mostrar mi apoyo a la Comisión Cívica para la Recuperación de la Memoria Histórica de Alicante y he tenido la suerte de hacerlo en persona, en la marcha.
Debo decirle que ha sido una marcha emotiva a la vez que multitudinaria (1000 personas para la Policía Local y 7000 para los organizadores) y que ha conseguido que gente como yo, a mis 25 años, se haya sentido afectada por lo que pasaron aquellos republicanos hace 68 años.
Espero que la alcaldía de Alicante, aunque sólo sea por una vez, escuche la voz de la gente a pesar de que no comulgue con sus ideas fascistoides...
Un saludo.