sábado, febrero 10

Siglas peligrosas

¿Ha reparado alguien en que las calles de Oviedo, Gijón, y otras poblaciones asturianas aparecen de un tiempo no muy lejano a esta parte llenas de pegatinas en las que se combinan los colores rojo y gualda, la efigie de Pelayo y un niño rubio y de ojos claros orgulloso de ser español? Se trata de una campaña del partido ultraderechista Democracia Nacional que ha chocado con la buena conciencia política de una gran parte de la ciudadanía: Los reclamos publicitarios aparecen mutilados, arrancados de cuajo de las paredes, inservibles a cualquier fin.



El otro día me avisaron de que entre los diferentes modelos que se han sacado para volver a resucitar los viejos fantasmas, hay uno que nos atañe. Sí, parece que los masones tenemos la culpa del cambio climático. Así lo dice la pegatina en custión. Atesoramos tantas claves misteriosas; tantos resortes e hilos, que hemos terminado por acumular los títulos de propiedad de las compañías petroleras y de las industrias más contaminantes que en el mundo son y han sido... Así que si este verano se empieza a sentir más calor del habitual, ya sabe todo el mundo de quién es la culpa.



Nunca me he preguntado qué ha sido de la extrema derecha española, caída en un cómodo anonimato desde que descarrilara el vagón del poder con la muerte del último dictador que hemos conocido en este suelo magullado. Más o menos he tenido siempre claro que las posiciones en la sombra resultan a menudo mucho más cómodas que los heróicos destacamentos en primera línea, y supongo que tras cuarenta años de nacionalcatolicismo alguien habrá llegado a la misma conclusión que yo. Pero esto sí me ha llevado, ahora que las cosas están tan crespas, a reflexionar sobre la conveniencia de que nuestro particular "Frente Nacional" aflore, abandone sus pseudónimos, y revele su verdadera y transparente identidad. En España no existe una extrema derecha declarada que arrastre un importante porcentaje de votos. Tengo la sensación -somos muchos los que la tenemos- de que la bestia inmunda permanece agazapada en alguna parte, quizá en el corazón mismo de la democracia. Aquí, ya se sabe, todos somos de centro.


No me preocupan las viejas siglas, ni su campaña de pegatinas. Menos me asustan cuando veo que el pobre mensaje es arrancado sistemáticamente de forma rabiosa y metódica. Y no me preocupan las nuevas siglas que van apareciendo: Hoy, por ejemplo, me he encontrado con un horrible cartel de otro pequeño partido de corte ultraderechista que anunciaba su nacimiento con la fotografía de un bebé ensangrentado y recién parido; este "novedoso proyecto" llamado Solidaridad y Autogestión Internacionalista es apoyado desde lugares como www.solidaridad.net . Se trata de otro engendro creado esta vez al amparo de una imagen de compromiso con los más pobres. Muchos de los que me leéis estaréis cansados de ver en ocasiones delante del teatro Campoamor, en Oviedo, o en la Plaza del Parchís, en Gijón, un grupo de jóvenes que, amenizando el asunto con música, distribuyen una publicación que se llama Autogestión; o inundan las paredes en Navidades con carteles recordando que mientras nosotros nos atragantamos en Nochebuena hay un montón de gente que se muere de hambre; o nos recuerdan la necesidad de Justicia Norte-Sur... ¿Quién puede oponerse a esto? ¿Quién puede pensar que tras este mensaje puede esconderse una ponzoñosa lengua bífida?


Pues sí, se esconde. Un pequeño repaso a la página web que indico nos ayudará a encontrar una extraña confusión entre religión católica, política y ataques al Gobierno actual del país. Y si le dedicamos un poco de tiempo veremos que hasta hay un pequeño apartado dedicado a la Masonería, y también alguna referencia a la Asociación de Propagandistas Católicos, de la que aquí nos hemos ocupado en alguna ocasión.


No; como decía no me inquietan ni las viejas ni las nuevas siglas. Al fin y al cabo termina siendo fácil identificar estos planteamientos totalitarios, en los casos descritos anhelantes de protagonismo, por mucho que se disfracen y utilicen como cobertura hasta las causas más nobles.


Pero pienso que sí debe preocuparnos no saber dónde están. Por dónde se mueven. Hacia dónde van. A mí me preocupa no saberlo y tener que conformarme con intuírlo. Y creo que la intuición, como decía antes, será compartida por muchos. Esta es la particular situación de España; tan diferente todavía a la de nuestro entorno europeo, pero donde se puede apreciar que el peligro real existe y subsiste, quizá de una forma tan sutil que el modelo seguido no se ha reproducido en ningún otro lugar. Sómos únicos hasta para vestir al diablo.

2 comentarios:

gilber dijo...

“A esos que descienden de la pata del Cid y de la zona central de la entrepierna del caballo de Espartero, a esos que tienen en un mono con signo negativo su referente diferencial o a esos que pretenden que Cesar volverá para unificar el imperio, esos que no se afeitan el bigotito breve como su pensamiento. Si, a esos que todo lo hacen por los cojones que ni tienen ni han tenido jamás. (El valor que se les supone no existe ni existirá, son los cobardes que se amparan en sus principios tribales y en la fuerza de las armas). Va para vosotros mi reflexión, mi asco, mi repulsa y si es menester mi militancia y mi lucha.”

Querido Lionel:

Después de leer tu articulo, de agradecerte una vez mas que me hagas pensar, lamento no poder suscribir esa visión “optimista” de situar los rescoldos fascistas exclusivamente en este solar “patrio” y es una verdadera pena (al menos los tendríamos controlados y localizados)..

Lamentablemente el fascismo, en cualquiera de sus múltiples facetas, nos muestra su horrenda faz a lo largo y ancho de la geografía del planeta por entre los costurones de este sistema contradictorio.

No, no somos únicos a la hora de vestir ese demonio. No, no somos originales en su reaparición ni en su existencia, mas digo, a mi modesto entender casi podemos decir que el fascismo que se desarrolla en España en este momento no es precisamente de los mas activos salvo en su vertiente vasca. Casi podríamos decir que es de “baja intensidad” (eufemismo que tanto se utiliza para hablar de uranio enriquecido y utilizado para fines “civiles” como para los bastardos que se permiten tener aterrorizada a una población como consecuencia de tener una indeterminada mayor afinidad en su sangre con los Macaca Mulatta que el resto de los mortales) en lo que se refiere a su calado civil.

Baso mi afirmación de que no somos referente de fascismo en los siguientes datos:
 Italia: los socios del buffóne, Il cavalieri, presidente saliente de la Republica, se trataba ni mas ni menos que del ultra nacionalista Gianfranco Fini, líder del partido fascista Alianza Nacional (12,3 % de los votos emitidos en 2006, 75 escaños) y del secesionista del norte Hugo Bossi de la Liga Norte. (4,6 % de los votos emitidos y 26 escaños)
 Austria: Joerg Haider y su Partido Liberal han cosechado en el 2003 el 8,4 % de los votos emitidos y en el 97 obtuvo el 20,6 % de los votos. Tienen mayoría en una de las demarcaciones electorales austriacas.
 Francia: Jean Maria Le Pen en las elecciones presidenciales de 2002 alcanzo la escalofriante cifra de 4.805.307 votos favorables (16,86 % de los votos emitidos) tan solo por detrás del Chirac.
 País Vasco: 223.264 personas apoyaron con su voto la opción excluyente y fascista de Euskal Herritarrok (llámesele como sea, en este caso podemos decir con pleno derecho que aunque Rhesus se vista de seda, facha se queda)

Y ya no incluyo los resultados de Estados Unidos ni demás países donde la vida vale una mierda…..

Esta pérdida de posibilidades de engrosar el Guinnes por los fascistas españoles o ibéricos actuales (tenemos el nefasto honor de haber encabezado el listado de no hace tanto tiempo) no quita ni un ápice respecto a su peligrosidad, ni a la conveniencia de situarlos en una colonia orbital donde puedan desarrollar su tan deseada pureza de sangre.

Yo por mi parte y a mayor escarnio de los pura raza, soy como el perro de Guillermo el Terrible: Jumble y me meo en sus ideologías asquerosas. Tengo la fortuna de tener sangre asturiana y castellana, hidalgo por parte de madre e irreducible de los valles verdes y negros por parte de padre. Cristiano viejo pero también converso. Por mis venas corren en partes parecidas los ojos azules de mi padre y los negros azabache de mi madre, El pelo color roxo de mi padre y la nariz árabe de mi madre. El carácter reflexivo de mi padre y la alegría meridional de los que parieron a mi madre hace siglos. Reivindico mi origen berebere junto con mi ascendencia celta. Soy un mestizo orgulloso por todos los costados y a todos los que me leáis os digo:

¡Soy Humano!
¿Que Pasa?

Ricardo Fernández dijo...

Mi querido Gilber:
No estoy en desacuerdo con lo que me dices. Para nada.
Creo que no me he explicado muy bien en lo escrito: Hacía referencia a ese fascismo atomizado, descompuesto en pequeños partidos, con ganas de tener cierta cuota de "pantalla". Pero comparto contigo en que la situación no es precisamente digna de ser calificada con un adjetivo como "optimista". La referencia que yo quería hacer sobre España la haces tú en cierto modo al citarme el desastre internacional: En efecto, en Francia, en Italia, en USA, en tantos sitios el fascismo es un enemigo más o menos localizable. Lo que yo quería plantear es una pregunta ¿Qué pasa en España? ¿Dónde está? ¿Vamos a creer que sólo esos pequeños partidos decorativos son los que atesoran el ideario de la ranciedad y el totalitarismo?
Yo creo que tú tienes la respuesta; y creo que es la misma que tengo yo. Nuestros fachas están en...
¡Efectivamente! Ahí están.
Y ese es mi temor. Y esa es la nota que también en esto nos hace diferentes a tantos y tantos sitios.
Eso es lo que quería apuntar. Muchas gracias por tu reflexión que me ha permitido precisamente ahondar un poco más en la cuestión.
Un fuerte abrazo, amigo.

Ps.- Por cierto. Yo tengo orígenes también asentados sobre la saludable mezcla hasta donde existe memoria de los ascendentes. Sí, humano también.