jueves, febrero 15

Carta abierta a la Alcaldesa de Gijón de un francmasón

Transcribo aquí el artículo de Víctor Guerra, a quien tantas cosas me unen, y que apareció ayer, día 14 de febrero de 2007, publicado en el diario La Nueva España. Suscribo cada punto, cada coma, cada palabra, con un gran sentimiento de decepción ante esta "memoria histórica" de salón de baile que algunos y algunas exhiben en los últimos tiempos.




Carta abierta a la Alcaldesa de un francmasón


Estimada y querida alcaldesa de mi ciudad natal, te escribo esta carta abierta desde la serenidad que da el paso del tiempo, aunque no puedo negarte que el dolor queda dentro al comprobar cómo mi ciudad y mi alcaldesa han dado la espalda a la recuperación de la memoria histórica, ésa de la que tanto se presume en estos últimos tiempos y sobre manera por los socialistas. Desde aquí quiero agradecerle la ayuda prestada al acto que los francmasones del Gran Oriente de Francia tuvimos hace ya unas semanas en el cementerio del Sucu (Ceares) para la colocación de la placa homenaje y la ofrenda floral. Pero creo que un acto que contó con la presencia de exiliados e hijos de exiliados, llegándose a contabilizar a unas 110 personas que se desplazaron desde el sur de Francia, por sus propios medios y en base a sus particulares pecunios -por lo cual su estancia y actos no le han costado ni un duro al Consistorio, sino todo lo contrario, puesto que se sufragaron su estancia de tres días en ésta su ciudad- debía haber tenido, por tu parte, otra respuesta que una escueta llamada de tu gabinete de prensa.Tal vez pueda parecerte banal tal cuestión, pero el Gran Oriente de Francia está indisolublemente unido a esta ciudad, ya que las dos primeras logias que dieron vida a la masonería asturiana (1850-1871) estuvieron bajo los auspicios de esta obediencia, el Gran Oriente de Francia, organización que cooperó a la excarcelación de los responsables de la primera logia Amigos de la Naturaleza y la Humanidad (1850) cuando éstos fueron perseguidos por la monarquía absolutista española, como tantas otras veces.El Gran Oriente de Francia, como la potencia masónica liberal europea más importante, con más de cincuenta mil asociados, con una nueva logia en Gijón que desarrolla sus trabajos desde hace más de cuatro años y que lleva por título distintivo el de una de las mujeres más importantes de Gijón, la librepensadora Rosario de Acuña. Es una entidad que forma parte del tejido asociativo de esta ciudad y, por tanto, creo que tales cuestiones se merecían algo más que un escueto mensaje.El proyecto de la memoria histórica y la reconciliación que tu partido quiere, y que tú misma preconizas, tienen en este tipo de contestaciones el sello de su fracaso, porque ante nosotros y la ciudadanía las palabras y los actos deben tener una justa compenetración, y el desaire que ha sufrido el Gran Oriente de Francia, la logia «Rosario de Acuña», y los numerosos asistentes al citado acto de reconciliación y reconocimiento moral de aquellos hombres y mujeres que murieron por la democracia ha sido grande y desagradable. No sé cómo expresar mi enfado por tanto desprecio, no sólo por su parte y por parte del Consistorio gijonés, que no han podido o querido estar con los francmasones que subieron hasta el Sucu a realizar su peculiar homenaje, y máxime cuando tantos masones han sido miembros de su Ayuntamiento en tiempos pasados y aún siguen vinculados a través de las generaciones que hoy se sientan en el Consistorio, pues algunos de ellos, de derechas o izquierdas, están relacionados a través de abuelos o bisabuelos con los «hijos de la viuda». Ha sido también un fracaso el que asociaciones culturales y republicanas, representantes sindicales y políticos que fueron invitados no hayan encontrado el momento de cooperar al homenaje, que no sólo masones, sino que hijos y nietos de republicanos llegados desde Francia y de otras latitudes han hecho en el cementerio de Ceares. Parece que lo correctamente político en tiempos electorales pesa y mucho.Porque aún tengo en la retina paseos, comidas, homenajes con otras organizaciones referidas con la República, con las cuales teníamos menos relación salvo la sentimental e ideológica y, sin embargo, todos los esfuerzos fueron pocos. Por eso, querida Paz Felgueroso, como descendiente de francmasones, pesa el que tengas tiempo para dedicar a esas otras celebraciones eclesiásticas y, sin embargo, para aquellos otros que perdieron la vida o aquellos que tuvieron que rehacer su vida al otro lado de la frontera, y que hoy sus deudos guardan en su corazón un rincón para España, se vieran desasistidos no sólo de tu presencia, sino también de cortesía como alcaldesa de una ciudad como Gijón. Es en estos momentos cuando se ve la honorabilidad y la solidaridad de las personas y de las instituciones, aunque no a todas se las puede medir por el mismo rasero, pues la Junta General del Principado, con su presidenta, María Jesús Álvarez, recibió al menos al Consejo de la Orden del Gran Oriente de Francia, en justo reconocimiento de los valores que cada institución representa lo que es justo y lo protocolario en estos casos. Aun así, desde aquí, esta tribuna de LA NUEVA ESPAÑA de Gijón, que brindó toda su buena cobertura, damos las gracias por todas las atenciones recibidas y a las personas que nos acompañaron, lamentando las anotadas ausencias.

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