martes, febrero 6

Breve elogio de la blasfemia

Tenía en mente dedicarle unos pensamientos a las manifestaciones del fin de semana: la madrileña roja y gualda, con cruces de San Carlos como en los viejos tiempos, y la de Bilbao, armada de sotanas y delicadas voces; pero dejaré las ironías para otro momento mejor, pues hoy un buen amigo me ha remitido el comunicado del Gran Oriente de Francia en apoyo de los periodistas del semanario Charly Hebdo, que se sentarán en el banquillo de los acusados en breve.
Cada vez que me acuerdo de este asunto de las caricaturas de Mahoma, tan absurdo y ridículo, no soy capaz de evitar recordar la actitud de Carrefour en Egipto, que colocó en su centro de El Cairo un gran cartel en el que anunciaba que en aquel lugar no se vendían productos daneses ¡Sálves quien pueda!
Ahora, por publicar las mismas caricaturas, un grupo de periodistas franceses son el objeto de una querella que no persigue otra cosa que convertir en delito de blasfemia aquello que no es sino el puro y sencillo ejercicio de la libertad de expresión. Ahora, Carrefour, guardará silencio. El Gran Oriente de Francia, no: Ni calló entonces, ni calla ahora.
He titulado este comentario "Breve elogio de la blasfemia" pensando en los que se ofenden. Lo he hecho porque rechazo la blasfemia de forma tajante, pues aborrezco de cualquier ofensa a la íntima y privada libertad religiosa. Pero de la misma forma rechazo que esas convicciones personales e íntimas tengan la osadía o la intención de regir el comportamiento de los miembros de nuestra sociedad; o ambicionen cercenar lo que no es otra cosa que uno de los pilares fundamentales de la sociedad democrática. Por eso, no tengo otro propósito hoy que sumarme orgulloso al elogio de esa conquista que tanto ha costado a nuestra ciudadanía. Eso que permite que el pensamiento no se ahogue en los pasillos del miedo y surja, libre, orgulloso, alegre, impetuoso, para llegar a aquellos que quieran acogerlo. Éso que unos pocos, diferentes entre sí, pero aunados bajo las formas de la más vieja fórmula de dominación humana, llaman blasfemia.
Los que se van a sentar en el banquillo no son cuatro infelices irresponsables que han ofendido un credo religioso. Somos todos; aquellos que no creemos o creemos; aquellos que hablamos más o menos; que pensamos de una forma o de otra, o que, sencillamente, no pensamos. Somos todos, amenazados por una tiránica dictadura: el dogmatismo.
Elogiemos a estos reos, hijos de la razón, del siglo de las luces, de todos esos valores tan eternos que nos permiten vivir en paz, armónicamente; esos principios modernos sin los cuales el mundo que conocemos dejaría de existir; y sin los que ese mundo que todos soñamos cada día al levantarnos de la cama no se atrevería a abandonar el reino de los cielos. Sigamos soñando. Sigamos sabiendo qué frágil es el tesoro que se va a enjuiciar; porque mientras tengamos una clara conciencia de que podemos perderlo todo en cualquier momento, conservaremos la feliz virtud de la blasfemia.

3 comentarios:

Cesar dijo...

Una acotación... Según la RAE la primera acepción de Blasfemia es:
1. f. Palabra injuriosa contra Dios, la Virgen o los santos.
Lo cual ya da lugar, en mi opinión, a un matiz del que yo me excluyo, el religioso.
Tachémoslo de falta de respeto, de poca delicadeza pero no creo que la blasfemia deba ser considerada un delito. Han sido siglos de lucha hasta llegar a lo que tenemos, con sus pros y sus contras, con sus virtudes y sus defectos, muchas personas han dejado su vida por conseguir para nosotros un mundo mejor, no demos un paso atrás.
Supongo que la religión estará presente, de una u otra manera, en la sociedad porque existe el miedo, el temor ante lo que desconocemos. Pero no dejemos que ese temor gobierne nuestras vidas.
Las caricaturas pueden ser de mal gusto, poco acertadas, no sé... pero el derecho a expresarse libremente debe imperar. Que se les juzgue si acaso por ofensas (si es que lo han hecho) pero el mero acto de dibujar y publicar caricaturas de un personajes religioso no es suficiente razón.
Creo que fue Einstein dijo... (aproximadamente)
"Hay dos cosas infinitas en este mundo: El universo y la estupidez humano y de lo primero no estoy seguro."
César

Anónimo dijo...

Estoy totalmente de acuerdo. No alcanzo a comprender como llegamos a esta situación de sometimiento ante cualquier chamán.

gilber dijo...

Coger el rábano por las hojas y buscarle tres pies a un gato, son las formas en las que las sociedades mas avanzadas del planeta se enfrentan a una situación que han creado y recreado.

¿Cual es el motivo por el que una sociedad civilizada puede imputar un delito tan ridículo como bochornoso?

Será por cuidar con exquisitez los sentimientos de, en este caso, los creyentes musulmanes? Será anticiparse a las posibles criticas animadas (de anime no de ánimo) que del santo padre que nos toca en este turno se puedan hacer por su torpeza humana amen de proceder lenguaraz? O será cubrirse las vergüenzas, que no son pocas, como haber participado de forma activa en la creación de estados fantasma y gobiernos títeres?

Si, más bien creo que de eso se trata. Se trata de que al menos no se les toque la “moral” a los pobres de los barrios marginales de Francia o de Alemania o de Inglaterra o de Italia o los cada vez más populosos de España. Esos pobres de color oscuro que te venden un CD o un reloj o una cartera o lo que sea pero que cada dia crecen a mas velocidad colapsando su propia fuente de ingresos. Ese mobiliario urbano que nos ha ido creciendo y que poco a poco se van haciendo más numerosos, en su búsqueda de una vida mejor que la que dejaron en su país. Ese nuevo lumpen del proletariado, como podría denominarlos Carlitos, que en muchos casos tienen la sana costumbre de hacer sus rezos mirando a la Meca y que vienen de países devastados por el hambre, la enfermedad o/y la guerra. Países en donde gobiernan monstruos amamantados por nuestras democracias y mantenidos por nuestras armas, monstruos que desangran a su pueblo con la connivencia de nuestras sociedades. Monstruos por los que se perpetúa, con su existencia, la supremacía del modelo de vida occidental sobre cualquier otro valor. Gracias a ellos tenemos petróleo de Arabia Saudita, maderas nobles de Birmania o Indonesia, diamantes de África, gas de……. etc. Tenemos lo que dilapidamos a manos llenas diariamente.

Bien, pero finalmente a todo marrano le llega su sanmartín Soy conocedor, por fuentes totalmente fiables, que existe un movimiento sumamente agresivo en el mundo Hindú respecto al uso burlesco que se hace de la efigie de su animal mas sagrado. La preocupación en el Eliseo llega a tal nivel que se ha sugerido a FROMAGERIES BEL que sustituya a “La Vache qui Rit” por "La chiva risueña".

De momento no se tiene constancia de que castigo, con carácter retroactivo como es natural en estos casos de flagrante impiedad, se le imputara al publicista que tanto daño ha causado a las relaciones con el nuevo gigante mundial pero ya sabemos que todos los grandes centros comerciales de nuestro país y del mundo mundial, por si acaso, se han apresurado a aclarar que ellos no comercializan leche de esa vaca que ríe de forma tan manifiestamente contranatural y que la leche que comercializan ha sido recogida como total respeto y plena aceptación por parte de las vacas donantes, sin tocamientos lubricos de ninguna especie.

¡Mundo!