sábado, enero 27

Una conferencia especial

Hace pocos días escuchaba en Oviedo al Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, Jean Michel Quillardet, hablar acerca de la polémica del velo y de la amputación de derechos sufrida por las mujeres en muchos lugares del mundo; y recordaba a la par que le traducía lo que sucedía estos días en que había saltado a las páginas de los periódicos la noticia de la anulación de una conferencia en la Universidad Islámica de Imam, enRyad, capital de Arabia Saudí, por parte del Ministro de Justicia español, Juan Fernando López Aguilar. El motivo, ya todo el mundo lo sabrá, fue el no haberse permitido el acceso al lugar en el que se iba a celebrar el evento a cuatro mujeres: El centro era exclusivamente masculino.

Se ha especulado sin embargo -y supongo que por parte de las autoridades de la dictadura religiosa saudí- con que las cuatro mujeres, periodistas, sí pudieron participar en otros actos en compañía del Ministro. Entiendo que el comentario es algo así como un pequeño desagravio que quiere evitar una mala imagen y un conflicto semidiplomático que, en todo caso, nunca va a tener lugar con uno de nuestros principales proveedores de petroleo.

Pero, tal y como una buena amiga me recordaba no hace muchos días, el método elegido recuerda aquello del "autobús" americano, en el que los negros podían viajar pero necesariamente en la parte de atrás. Nadie les impedía viajar. Pero en la parte de trasera. Hasta que un día una mujer -no podía ser de otro modo- se sentó donde encontró el sitio y donde le apeteció; y no cedió la plaza al hombre blanco que inevitablemente apareció en escena. Fue la hazaña de Rosa Parks, mujer negra, rebelde, seguro que libre y de buenas costumbres. Así se mueve el mundo.

Bien por el ministro, que no ha puesto un paño caliente en un caso como este a pesar de las fuertes tentaciones que deben sentirse al encontrarse en una situación tan "poco delicada".

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