viernes, enero 5

Por la paz, por el diálogo, NO MÁS BOMBAS ¡Pásalo!

Mi amigo y compañero Joaquim Pisa me hace llegar este texto, procedente del Blog de Ramón Cotarelo y que está circulando por internet. Me hago eco de lo que se dice y me uno al paso que se ha dado, porque con violencia no hay nada; ni libertad; ni igualdad; ni fraternidad... En consecuencia tampoco habrá Democracia con violencia y terror. Por eso,





Por la paz, por el diálogo, NO MÁS BOMBAS ¡Pásalo!





Durante los últimos nueve meses la mayoría de la sociedad española se mostraba esperanzada en que el alto el fuego permanente decretado por ETA permitiera que cuajara un proceso que pusiera fin a tantos años de sufrimiento, muerte y dolor y diera paso a una situación en la que las legítimas diferencias políticas se resolvieran pacífica y democráticamente.En esos mismos meses la minoría que se oponía a tal proceso ha sido la que se ha hecho visible mediante manifestaciones, propaganda y mentiras cuyo único fin era obstaculizar el proceso.


El pasado 30 de diciembre ETA decidió destruir dos vidas y muchas de nuestras esperanzas. De nuevo los sectores más reaccionarios de nuestra sociedad son los que han salido a la calle tratando de hacer culpables del atentado a quienes hubieran apostado por el diálogo como única forma posible de deshacernos de esta pesadilla. Además de culpar a inocentes, han monopolizado un dolor que no es patrimonio suyo, sino de todos.


No somos culpables por desear la paz. Todo lo contrario.Por ello urge plantearnos si la sociedad civil va a seguir sin salir a la calle a mostrar que en nuestra sociedad hay una pluralidad de voces y que algunos somos y seremos partidarios de todos los esfuerzos que se hagan por alcanzar la paz y el entendimiento. Para que no haya ni una víctima más.


Necesitamos expresar que quienes hemos apostado por el diálogo también sufrimos un inmenso dolor.



¿No vamos a hacer nada? No podemos permitirnos no hacer nada.¡Pásalo!

1 comentario:

gilber dijo...

El necio, el cobarde y el inepto

Parece una titulo apto para las películas que se rodaban en Almería con fondo musical de Morricone ¡y no seria malo!. Sin embargo estos nombres son los que con dolor imputo a mis representantes políticos cuando se enfrentan al horror de ETA.

Que desgracia habremos cometido para merecer tamaña sinrazón. A que desgraciado árbol deberemos arrimarnos para que nuestros políticos dejen de mirarse el ombligo y piensen en el pueblo al que representan.

Después del brutal colofón puesto por ETA al “terrorismo de baja intensidad” desarrollado en los últimos meses hemos vuelto a oír la sarta de estupideces con las que sistemáticamente nos aburren estos políticos de medio pelo que tenemos en nuestro país.

El necio recrimino amargamente al “contrario” su voluntad de dialogo para finalizar con este disparate histórico.
El necio orquestó a sus comparsas para que en las manifestaciones de repulsa alguien apareciera con un cartel que indicaba “Gracias PSOE”. Y me pregunto yo, ¿Por qué no “Gracias PP”?.
Gracias por ser tan obtusos y condenar a nuestro país a perpetuar la barbarie cainita.
Gracias por ser tan cortos de miras que hacéis que nuestra perspectiva de evolución política se quede en el ayer.
Gracias por dar argumentos a los asesinos al advertir que en el momento en que volváis a tener el poder, (¡canallas!, ¿que poder volveréis a tener?, ¿cuando fue una propiedad?) daréis marcha atrás a todos los avances que se suscriban.
Gracias por todos los muertos que puedan producirse de ahora en adelante, tenéis el honor de haber puesto una muy estimable aportación de argumentos a los que nos matan.

Y que me decís del cobarde, ese personajillo con incierta catadura moral que ejerce de perro de presa en todos los partidos y rápidamente se lanza al cuello del caído. Ese individuo mofletudo o atildado, bronceado o paliducho, tristón en todos los casos y fracasado siempre, que vive del éxito de su líder pero al que no pierde la oportunidad de zancadillear al más mínimo traspiés. Ese remedo de aquel odioso visir con el que nos deleitaban los tebeos de mi infancia: Ese Iznogud el Infame que prepara trampas sin nombre a su califa bonachón y siempre acababa frustrado y caído, en el lugar que le corresponde, las sombras, gritando entre lágrimas “Quiero ser Califa, en lugar del califa”. Ese cobarde, repito, que día a día se encuentran con que su gris existencia no le permite ser más que un triste segundo, una sombra del líder por mas que babeen o griten, por mas que usen maneras de gran político. Ese cobarde hace que estos momentos sean más difíciles aun porque con su verborrea hueca, con su pirotecnia verbal, con sus maneras de tahúr nos hace trampas a todos y bloquea cualquier solución de futuro. Sois vosotros, Blancos, Zaplanas y Acebes, merecedores del castigo mas adecuado a quien traiciona en cualquiera de sus múltiples formas, sois merecedores, digo, de que se os destierre para siempre de la escena pública, a que se os aparte y no por marrulleros, ni por inmorales, ni por gritones, malencarados…… os lo merecéis por demostrarnos diariamente que sois unos cobardes y nuestro país, en este momento lo que menos precisa es la presencia de gentuza como vosotros. Hoy necesitamos personas audaces, con capacidad de ver más allá de la puntera de sus zapatos.

Y el inepto, y lo digo con tristeza, es aquel que se lanza a una campaña en la que inexcusablemente debe promover (como sea) la unión de todos los que aspiramos a vivir en paz y sin embargo se deja llevar por la inercia de los miembros del aparatik que a la vista de un posible éxito optan por dar pasos de ciego o de borracho en una cuerda amarrada a ramas demasiadas delgadas y todo por acaparar durante una legislatura mas su poltrona (¡Ay Forges, que razón tuviste siempre!). Eres culpable y me duele el alma. Lo eres por no haber tenido el valor de subir, aunque fuera a bofetones, a todos al barco que desatracaba y te consta que tenías medios de sobra. Pero no, era preferible ponerse la medalla, era preferible dar un golpe de efecto, era preferible pasar a la posteridad. Pues si querido, pasarás a la posteridad y mucho me temo que la historia no te va a juzgar de forma demasiado benévola, aunque no serás una excepción ya que a tu predecesor los recordara como a un inepto y además tonto que hace que un inepto sea también peligroso.

Y esa es la historia del necio, del cobarde y del inepto o lo que es lo mismo: es la historia de nuestra vida política desde siempre (salvo cuando algún Mesías nos soluciona la vida pegándonos dos tiros en la frente, como desgraciadamente ha ocurrido también a lo largo de nuestra historia, algunos con rango de generalísimo y otros con una ikurriña en las zarpas, pero todos sin exclusión con un sentido de la verdad que no acepta la mas mínima discusión).

Ayer se quejaba un conocido mió, profesor en nuestra Universidad, que nuestra tierra en los últimos 500 años no ha tenido intelectuales. Este buen hombre, cuando habla de intelectuales no se refiere al corifeo de comentaristas radiofónicos y demás mercenarios y paniaguados. No se refiere a esa galería de monstruos sin oficio ni beneficio que nos asalta en nuestras casas a diario para contarnos sus mezquindades y miserias. No se refería tampoco a esta caterva de políticos con los que vamos haciendo dibujos desde hace años.

No, que va, mi amigo, cuando habla de intelectuales habla tan solo de gente que use la cabeza y el sentido común. Y de esos, querido Xose, no nos quedan en el muestrario, solo tenemos Necios, cobardes o ineptos.