sábado, diciembre 2

Por encima de la ley

La imagen de la derecha es algo insólito en la reciente historia española. Nada menos que un Arzobispo, el de Granada, Don Francisco Javier Martínez, es recibido en el Juzgado de la ciudad entre los aplausos del algún compañero de confesión y rezos, y la curiosidad de los presentes.


Un conflicto intestino en aquella archidiócesis ha terminado con una querella del antiguo canónigo, Javier Martínez Medina, dirigida frente al alto dirigente católico. El motivo: injurias, calumnias, acoso... Parece que el origen del contencioso entre las dos partes tiene algo que ver con una entidad financiera, Cajasur, que ya hace tiempo suministró bastantes titulares a la prensa española por el enfrentamiento del hoy Arzobispo granadino con algunos de los integrantes de su Consejo de Administración. Importa tener en cuenta que la citada entidad bancaria es la que sostiene económicamente una parte de los proyectos de la archidiócesis.


En este caso, el revuelo organizado al ver entrar a un hombre vestido de negro y con alzacuello en una sede judicial, y tenerle dentro declarando ante un juez y un fiscal durante dos horas, ha hecho inevitable la sucesión de titulares que tanto desagrada a la Iglesia española.



Pero no ha terminado aquí el calvario judicial eclesiástico de la semana. Se ha cerrado también otro pleito con resultado adverso para la jerarquía católica: El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha puesto fin a un litigio de esos con los que sueña cualquier picapleitos, donde las cosas se lían y enmarañana hasta hacer irresoluble la cuestión, eternizándola en los estrados hasta el aburrimiento. Yo no puedo decir si ha valido o no la pena esperar: Una vulneración de la normativa de luces y vistas implica que habrá que demoler el presbiterio de la Iglesia de Nuestra Señora de las Fuentes, ubicada en el Barrio madrileño del Pilar. La piqueta se llevará por delante nada menos que el altar. El fallo se veía venir hace tiempo: Hasta el ultraderechista Cardenal Rouco Varela había pedido un milagro que, finalmente, no ha llegado.


Pero este pequeño repaso judicial de la semana no tendría ninguna gracia sin volver a recordar aquí la "Orientación Moral" que la Conferencia de Obispos anunció la semana pasada, y en la que recordaba la obligación de todos de respetar a las instituciones que rigen nuestra convivencia. Hacía una especial mención el documento a la Justicia, y ello seguramente ante las críticas que se han dirigido frente al Poder Judicial que, de repente, se ha mostrado muy activo en la persecución de "actividades terroristas", reactivando expedientes como el de las Tabernas de Batasuna que llevaban tres años en el fondo del cajón. Con lo que no contaban los señores clérigos era con ver a un Arzobispo desfilando por los pasillos de un Juzgado; o una excavadora esparciendo por el suelo los ladrillos de un templo levantado en la católica España.


La reacción, como no podía ser de otro modo, ha sido lamentable: Martínez Camino salió a la palestra como portavoz del órgano de gobierno eclesial manifestando rotundo: "A la Iglesia no la gobiernan los jueces".


¿Y quién se ha metido a gobernar la Iglesia? Hasta donde yo sé no se ha hecho otra cosa que aplicar la normativa existente en este país al que tanta sangre le han chupado y le siguen chupando. Nadie ha hablado de gobernar nada, ni existe resolución alguna que se incline en ese sentido: Las luces y vistas son iguales para todo el mundo; y los arzobispos, por mucho título que exhiban y muchos palmeros que les acompañen, están tan sujetos al cumplimiento de las obligaciones legales como Carmen Mairena. Lo dice su propia "Orientación Moral". Mejor habría hecho el señor Martínez Camino en guardar silencio y esperar al muy probable archivo de la causa penal que se sigue contra su compañero para sacar pecho; pero están tan mal acostumbrados que es inevitable para ellos decir de un modo y hacer de otro diferente. En cualquier caso, ya sabemos que, como siempre, la Iglesia está por encima del bien y del mal, y, por supuesto, por encima de la ley salvo cuando toca poner la mano o definir la política educativa del Estado.


2 comentarios:

Al dijo...

Hoy anuncia El Pais el estreno de la pelicula norteamericana "Libranos del mal" sobre las andanzas del sacerdote irlandes O'Grady, acusado de pederastia y el papel de la jerarquia catolica en todo este lio. Pone los pelos de punta.

Roberto dijo...

Tan solo recordar que este arzobispo que desfila por los pulidos pasillos de la sede judicial granadina es el mismo que demuestra un enorme respeto por la Ley y las instituciones del Estado de Derecho al llamar a la desobediencia civil frente a la asignatura de Educación para la Ciudadanía y Derechos Fundamentales, aprobada por el Parlamento dentro de la Ley Orgánica de Educación.

Esta visto que la Ley sólo les ata cuando les favorece... pero Dura lex, sed lex, y si cuando toca ser dura para algunos estos se la saltan a la torera, caben dos opciones, aplicarles la norma mal que les pese con todo el peso de las instituciones del Estado de Derecho, o dejar que sus rabietas les libren de sus efectos, en cuyo caso la ley dejaría de serlo.
Y los jueces no gobiernan la Iglesia, porque no es esa una de sus competencias, pero sí le aplican la Ley, porque eso es precisamente lo que les ordena el art. 117.3 CE.

Un saludo.