domingo, diciembre 17

¡Feliz Semana Santa!

Podría parecer un poco extraño hablar en estas fechas de la Semana Santa, pero el comentario viene a cuento por el acuerdo alcanzado en la alcaldía de Oviedo para sufragar el coste de un nuevo paso que procesionará en breve.
Todos los ovetenses, esto es, todos los que vivimos en esta ciudad, vamos a pagar este regalo de la alcaldía al colectivo de hermandades de la ciudad. Nada menos que ciento cuarenta mil euros saldrán de nuestros aconfesionales bolsillos para dar satisfacción a las ansias de cielo de algunos, y sin que exista interés público alguno que justifique tanto desprendimiento y generosidad. Se le encargará al escultor asturiano Manolo Santarúa la fundición de un bronce hueco que representará a Cristo resucitado. Pagaremos, como queda dicho, todos, y la pieza se guarecerá todo el año en la catedral; hasta que llegue el momento en que se la saque en volandas para celebrar el Domingo de Gloria, seguida por las felices hermandades y cofradías.
La ciudad en la que vivo es uno de tantos lugares en donde lo público y lo privado se mezcla de forma obscena. Tan pronto la plaza de Alfonso II el Casto se ocupa con un belén, como se compra un maniquí de fundición.
No pretendo con este apunte echar fango a la cara de esta población de la que formo parte. Sino remarcar lo lejos que estamos -ya lo he hecho en otras ocasiones- de saber diferenciar entre los asuntos públicos y el respeto a las convicciones religiosas individuales. Cito, por seguir con los ejemplos de esta confusión, lo hecho en los útlimos años en Gijón, donde se comenzó a cuestionar la presencia durante las navidades y en la vía pública de una representación de la Virgen, San José y el Niño, hasta su desaparición este año... Sin embargo se siguen bendiciendo las aguas de la playa en el mes de Junio, y se le paga a los jesuítas la renovación completa de su basílica. Me pregunto ¿qué rescate habrá que entregar para "liberar" y "municipalizar" la iglesia de la Unversidad Laboral?
Recuerdo también una reciente visita en Sama de Langreo al economato de Hunosa, que es algo así como un viaje a un comedor popular soviético; y que está presidido por una representación de Santa Bárbara, protectora en aquel lugar a la par de jamones, bragas, calzas y sufridos mineros proveedores y reponedores; y de las señoras de la limpieza, que dan aire con un trapo al suelo para que el terrazo seque pronto y no se caiga ningún dolido proletario comprador.
Volviendo a Oviedo, comienzo de todos modos a pensarme seriamente el seguir tributando en esta ciudad, a la que me vine a vivir en 1999 cuando estaba de moda aquello de no abrumar a la ciudadanía con impuestos, pero en la que se me ha sangrado con licencias de apertura, exorbitantes impuestos de bienes inmuebles, y donde he ido generando una mala uva creciente ante la pasividad general: El despropósito del paso de Semana Santa apenas sí ha sido protestado. Un silencio de plomo y casi absoluto rodea todas las acciones del alcalde, Gabino de Lorenzo que, además, tiene cuerda para seguir pagando pasos de Semana Santa y, si pinta, hasta una nueva torre para nuestra catedral manca. Señor, ¡qué tiempos!

2 comentarios:

Roberto dijo...

No viene a cuento por el post, y seguro que ya tienes constancia de la noticia por otros medios, pero yo nada más leerla pensé en transmitírtela, dado que eres masón, y si yo lo fuera me preocuparía:

Todos sabemos la capacidad que tiene Dan Brown de distorsionar la realidad y de basarse en datos históricos, bíblicos o científicos erróneos, capacidad que es directamente proporcional al volumen de libros que vende, ejemplos sobran en su Código da Vinci, su Ángeles y Demonios, y su "La Fortaleza Digital", en la que aprovecha para poner por los suelos los Hospitales y la higiene en general en nuestro país, que pinta como tercermundista. Pues a lo que voy: date que estaba yo leyendo en el suplemento "The World in 2007" de "The Economist", y me topo con un artículo de su subdirector, Robert Cottrell, titulado "New kniterature"(es para suscriptores, pero puedes encontrarlo en español con el suplemento "El Mundo en 2007" de la revista norteamericana, que viene junto con la revista Tiempo esta semana que ya termina, con el título "Literatura a punto de Cruz", pág. 58), en el cual nos desvela el tema sobre el que va a tratar su nueva novela: LA MASONERÍA. Y yo, como Cottrell preveo que esto, a parte de poneros de moda, ya veremos si para bien o mal, depende de las invenciones de Brown, va a hacer que prolifere sobremanera la literatura sobre el tema.

Creí que esto sería de tu interés.

Un saludo.

Ricardo Fernández dijo...

Pues si te digo la verdad, pánico me da. Cada vez que sale un libro de estos, acabamos electrocutados con las potentes energías que manejamos en las logias y cegados con las luces que nos visitan.
Empiezas a hacer un repaso en el cine y en lo publicado y sí se concluye que algo de moda estamos, pero a la gente no puede llegarle más que una poyección ficticia de la masonería. La cosa se complica cuando además nos pintan de malos. En fin, gracias por avisar.
Estás expresamente invitado a los actos del día 19 y 20 de enero que, entre otras cosas, persiguen transmitir una imagen real de lo que hace y es la masonería... Y de paso modernizar un poquito a la institución, que en nuestro país no acaba de encontrar un camino claro. Un saludo.