sábado, noviembre 4

Los objetores

José Luis Requero, miembro del Opus Dei, grupo sectario -si es que cabe esta posibilidad- integrante de la confesión religiosa católica, y miembro del Consejo General del Poder Judicial a propuesta del Partido Popular que dirige Mariano Rajoy, acaba de salir escaldado de la última reunión de la cúpula judicial.
En el día de ayer, el Consejo votaba la propuesta de este magistrado partidario de la objeción de conciencia para los jueces encargados del Registro Civil que deben oficiar las ceremonias matrimoniales entre personas del mismo sexo.
Otro que confunde el matrimonio civil con el religioso y las cuestiones privadas con el interés general.
Afortunadamente la votación fue secreta. Y el sector conservador perdió por un solo voto no obstante tener mayoría. Parece que uno de los magistrados votó en blanco y otro cambió directamente de chaqueta. Así que los jueces, católicos o no, que a nadie nos debería importar esto, tendrán que limitarse a cumplir la ley aprobada por el Parlamento, ese lugar en el que supuestamente anida nuestra Democracia y se ejerce lo que conocemos como Soberanía popular.
Entre tanto, en Asturias, alumbramos un nuevo ejemplar de "objetor": Un sujeto que se lía a golpes con sus semejantes. Podía haber pasado en cualquier sitio, pero sucedió en Bimenes, lugar al que acudo a menudo por motivos laborales y que conozco algo. Mi buen amigo Joaquín, vecino de aquella comunidad, venía indignado el otro día por la paliza que había recibido una pareja de chicas en una fiesta. Parece que a un vecino no le gustó mucho que expresaran muestras de afecto en público, lo que, según unas versiones, terminó con una bajada de pantalones y consecuente exhibición y, posteriormente, con un parte de lesiones extendido por el Hospital Central: magulladuras varias y una humillación pública para las mujeres agredidas.
Si digo que nos encontramos con caras de una misma moneda, alguien se ofenderá más allá de lo asumible. Pero lo cierto es que asistimos realmente a dos formas diferentes de manifestar la homofobia. Así lo percibo al menos. Será cosa de ponerse a elegir entre un Juez encargado de aplicar la Ley pero que no quiere aplicarla; y un patán maleducado dispuesto a partirle el alma a cualquier discrepante. Pasen y vean, y si encuentran algo mejor, ya saben qué hacer.

1 comentario:

Roberto dijo...

Dice mucho el que se haya roto la "disciplina de voto" (que la hay, se mire como se quiera mirar) en un tema como este..., porque no es esta una cosa que pase todos los días. Y aunque sea negra también, no debe de confundirse la toga con una sotana.

Un saludo.