viernes, octubre 6

Masoneria al descubierto, también en Asturias

Ayer, en cuanto me enteré, me fui corriendo al Corte Inglés a comprar el último libro de Pepe Rodriguez, "Masonería al descubierto". Todavía no lo he leído entero. He superado esa fase en la que, rápido, de adelante hacia atrás y viceversa, se hojea lo recién adquirido.
La verdad es que la primera impresión es bastante satisfactoria. Podría contentarme con el halago a mi vanidad, al verme citado en las páginas junto a otros compañeros de desventuras; pero la verdad es que me causa más alegría comprobar que hay quien es capaz de hacer un repaso crítico de los útimos treinta años de presencia masónica en España, tras el fallecimiento del dictador Franco.
Y digo lo del repaso crítico porque en general no se ha hecho una a derechas: Se ha perdido la seña de identidad progresista; la reivincidación de una sociedad laica se usa por algunos para darse un barniz de brillo sobre la costra de carcoma que les cubre; y se piensa que cualquier pronunciamiento público o preocupación social desarrollada en las logias, no es sino desarrollar una actividad política, incompatible con la esencia de la institución. A estas alturas ya tengo muy claro que hay una "masonería" que no es tal, más preocupada en enseñar a levitar a sus miembros que por los problemas de su tiempo.
Me ha alegrado además ver que existe una referencia positiva e interesante al Gran Oriente de Francia y a su implantación en España, recuperando las antiguas características que han hecho que esta entidad sea tan odiada por los sectores más intransigentes.
Y me ha llenado de orgullo que el trabajo de alguien con quien he compartido y comparto mucho, Víctor Guerra, haya sido una referencia necesaria e indispensable para abordar el desarrollo de la masonería en Asturias: He vuelto a encontrar en definitiva en estas páginas el mismo relato de hechos que él ya contó en mayo de 2004, cuando publicó la historia del Gran Oriente de Francia en Asturias al inaugurarse la Logia Rosario de Acuña. El trabajo no se hizo en vano.
Seguiré este fin de semana leyendo el libro de Pepe Rodríguez, encontrándome en sus páginas con tantos buenos compañeros que se fueron y a los que conocí: Rafael Vilaplana y Miguel Baygual; y con otros que se embarcaron en esta misma aventura que tantas horas de sueño se lleva, como Rafa o Rosa. Seguiré leyendo para encontrarme también con los que tanto mal han causado, que también me han ayudado a entender que esta institución se asentará en España sólo si vamos despacio, muy despacio.

2 comentarios:

Roberto dijo...

Hoy me ha sorprendido el encontrar algo relacionado con este post en mi diaria lectura del también Diario de León, y he pensado que quizás te gustaría que te aportara esta información. Dejo pues un link al artículo sobre este libro publicado en el antedicho períodico: La masonería sale a la luz. Seguramente no te descubriré nada nuevo, pero era solo para que supieras de la existencia del artículo.

Un saludo.

Anónimo dijo...

es un libro penoso, cualquiera que insulte y descalifique con mentiras a Hermanos merece el desprecio.