domingo, octubre 1

...E pur si muove!


Esta España a la que a veces tanto le cuesta andar; que a momentos sacrifica a los mejores ahogándolos en el absurdo y el desagradecimiento, asiste hoy a un hecho histórico tranquila, despertándose en la mañana como cualquier otro día, y sin dejarse llevar por las voces de penumbra que tanto la han asustado siempre.
Hoy, por primera vez en la modesta historia de esta tierra, un matrimonio formado por dos personas del mismo sexo ha formalizado un expediente de adopción.
A ese hijo y a esos nuevos padres -o madres-, se les abre un mundo nuevo alejado de esas momias que, en blanco y negro, quieren adormecer a una sociedad que cambia, que abre sus ventanas tristes para que la luz del día entre y haga de aquella anciana habitación, un hogar nuevo donde se pueda ser feliz y vivir sin la pesadumbre de la derrota.
Hoy, por aquello del sosiego y tranquilidad con que se ha levantado el sol, es un día especial en las calles y en los cielos de la vieja España ¿Serán los hijos de los bienpensantes, de todos esos que se visten de gentes de orden por la mañana y se santiguan a cada paso, los que conviertan en pesadilla este sueño?
Tengo la confianza de que no será así; de que hay pasos que ya son irreversibles y que quien no quiera verlo ahora quedará condenado a la peor de las cegueras -la ignorancia- por los siglos de los siglos.
La primera adopción y, ni España se ha roto, ni la familia ha saltado por los aires. Pero queda tanto por hacer...
¡Que nadie se duerma pensando que es oro cuanto reluce!

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