viernes, octubre 13

Cine y Desventaja Intelectual

Ya he comentado en la introducción de mi perfil personal que en otro tiempo no muy lejano, me dediqué a colaborar con el movimiento asociativo de personas con discapacidad intelectual. Lo que comenzó con un voluntariado para evitar la prestación social sustitutoria acabó en la dirección de la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Psíquica de Asturias, FAPDAS.
Empecé en 1998 y terminé esta etapa en el año 2002, después de haber descubierto que el movimiento asociativo no tenía nada que envidiarle en cuitas, conspiraciones, deslealtades, dimes y diretes, a las vivencias asociadas a la política, que habitualmente se llevan toda la mala fama.


Hay que decir que la experiencia en general, a pesar de las complicaciones, fue buena. Que aprendí mucho. Y que conseguí llevar a cabo proyectos interesantes y novedosos que afortunadamente hoy siguen estando vigentes: educación sexual para personas con discapacidad intelectual, o discapacidad intelectual y mujer; quizá el mayor logro alcanzado en esa etapa fue el de fusionar a todo el movimiento asociativo en una única Federación Asturiana.


Nada de todo lo anterior hubiera sido posible sin la intervención de muchas personas que me apoyaron. Pero quiero recordar aquí a quien ahora es secretaria de la Asociación Arbolar: Carmen Amandi. A ella, que es discreta, no sé si le gustará mucho verse reflejada en este lugar; pero es obligado para mí dedicarle un pequeño pensamiento, que no compensará ni mucho menos todo el trabajo que me dedicó, leal y honesta, durante mi mandato.


Acabada mi experienca en la Federación de Asociaciones, me quise quedar en la entidad en la que ella trabaja. Mi labor ya no es tan itensa como lo fue en el período de 1998 a 2002, pero alguna cosa sí quiero seguir haciendo aunque de la forma más silenciosa posible. Así que desde hace ya cuatro años me dedico a formar parte del pequeño colectivo que apoya un ciclo de cine y discapacidad intelectual en la Asociación Arbolar: Una forma muy diferente de contemplar esta realidad, acostumbrada habitualmente a pulular en el pequeño paraíso de las conspiraciones que, a costa de las personas afectadas por la desventaja intelectual, sólo busca mantener a un grupo de vividores que no conocen el significado ni del concepto "trabajo" ni del de "dignidad".


Así pues, aprovecho este pequeño espacio para invitar a todos los que leen cuanto escribo a asistir a este ciclo de cine: La primera proyección tendrá lugar en la ciudad de Gijón, en donde siempre se ha encontrado el apoyo municipal, en el Antiguo Instituto Jovellanos, el día 17 de Octubre y a las siete de la tarde. Comenzamos con buen cine francés: "La cena de los Idiotas", de Francis Veber.


Venid, y no olvidéis que para apoyar a este colectivo no es necesario meter una moneda en una hucha, basta únicamente pensar y concienciarse de que la igualdad de derechos es incompatible con la lástima.

1 comentario:

Roberto dijo...

Muy loable esta labor que vienes realizando para con estas personas, que, en mi opinión, y la baso en el conocimiento cercano e infinita admiración y cariño por una de ellas, son las únicas personas despojadas de malicia, de hacer el mal por el mal, sin motivo. Son por ello, dignas de nuestro más amplio y justificado respeto, y muchas veces deberían de servirnos de ejemplo.
Ánimo, y pese a esos disgustos que ciertos comportamientos, rechazables de todo punto en estos ámbitos, te han dado, no dejes de esforzarte por hacerles cada día la vida más fácil a estas personas y a sus familias, y también de luchar por su igualdad de derechos con el resto de ciudadanos, es más, deben reconocérseles más derechos que al resto, para que la igualdad formal no se quede en tal, y sea una auténtica igualdad material. Esperemos que la Ley de Dependencia sirva de primera piedra con este fin... pero con ella no termina la construcción del edificio.
Por motivos geográficos y de odiosas distancias y ocupaciones no podré acompañaros en esa primera y espero que exitosa proyección, pero sí te envio todo mi apoyo, al que no frenan distancias ni quehaceres.

Un saludo.