jueves, octubre 5

Adios a las armas

Acabo de despertarme escuchando en la radio que el I.R.A. ha renunciado definitivamente a las armas. Así parece que lo ponen de manifiesto las conclusiones de la comisión de control que supervisaba el asunto ¡Qué buen amanecer! Por un momento pensé que lo había soñado. Quienes me conocen -alguno y alguna se sonreirán al leer esto- ya saben que duermo con la radio encendida bajo la almohada. Así que mi cabeza va acumulando en sueños las noticias que madrugan hasta tal punto que a veces pienso cuando despierto que lo he soñado todo.
En otras ocasiones, cuando oigo la noticia de que se trate mientras desayuno, experimento la sensación de poseer alguna facultad extrasensorial y premonitoria; pero no hay tal cosa, evidentemente, sino que ya he escucado la historia en la penumbra de los sueños.
Hoy, sin embargo, no soñé con la Paz. Ése es un sueño que se consuma mientras estamos despiertos y vivimos cada día. Y he amanecido sabiendo que en algún sitio se puede hacer realidad.
He de confesar que siento envidia de los irlandeses por el buen fin que va anunciándose desde ya hace tiempo y que ahora se confirma definitivamente. Y sigo teniendo esperanzas de que esta España lastimera deje a un lado la tragedia cotidiana que llenó los informativos de toda mi infancia, y de mi juventud: Mi generación ha crecido conviviendo con la anormalidad de la violencia
Yo no sé si en Irlanda ha pasado lo mismo que aquí está ocurriendo. Supono que sino lo mismo algo parecido habrá sucedido: Es lamentable y peligroso hacer uso electoral con las esperanzas de Paz de una comunidad. Es triste y desafortunado confundir las ansias de justicia con el deseo de venganza, que nunca se sacia y envenena la existencia colectiva. Es propio de necios dar la espalda a la realidad.
Desde esta Asturias verde como Irlanda no puede menos que alegrarme que en aquel lugar los cañones de las pistolas hayan quedado mudos y que la democracia, algo más profundo y complicado que el hecho de votar cada cuatro años, vaya ganando terreno a los dogmas políticos y religiosos que allí, con su siniestra alianza, tanto daño y dolor causaron.
Como siempre: En mi nombre Si. Paz para Euzkadi. Paz para España. Hay que intentarlo.
Buen día a todo el mundo.

1 comentario:

Roberto dijo...

Esperemos que pronto pueda alegrarnos el amanecer una noticia con el mismo contenido de fondo, pero distintos sujetos. Ojalá llegue el día en el que ETA siga los pasos del IRA y no tengamos que volver a lamentar la sinrazón de una muerte a manos de esta banda que ha azotado este país, y también al vecino del norte, durante tanto tiempo, dejando tras de sí un sendero de sangre inocente, muerte y destrucción.

Un saludo.