jueves, septiembre 21

Leccion Magistral

Una nueva tormenta ha venido a desatarse sobre las pecadoras cabezas de este dolido planeta, eco ensordecedor de algo tan inofensivo como una conferencia pronunciada en Ratisbona por la cabeza visible de una de las religiones existentes en el mundo.
A cuenta del emperador Paleontólogo, que debió ser uno de aquellos soberanos que filosofaba en torno a las famosas polémicas de Bizancio mientras los infieles intentaban asaltar las murallas de Constantinopla, todo un escándalo internacional, mitad político, mitad religioso, se ha hecho carne y ha habitado entre nosotros.
Pienso que las consecuencias de la algarada no alcanzaran las proporciones de otros "incidentes"; quizá algún oportuno martirio que bien se sabrá explotar, y escasos daños materiales, como dicen las crónicas de sucesos. Hasta la fecha es lo que ha venido sucediendo. Pero si ha trascendido en todo caso la tensión generada en torno a la convivencia religiosa, las manifestaciones de Hamas y otros grupos similares, y el rosario de disculpas entonado por la jerarquía vaticana durante estos días, hasta el punto de llegar a convertir el rezo del Ángelus en un quejoso y atiplado "mea culpa". Me parece que es la primera vez que veo a un dirigente de la pequeña dictadura totalitaria itálica pidiendo excusas; es cierto que en nuestra memoria están las bochornosas disculpas proferidas hacia la memoria de Galileo, pero todo el mundo me reconocerá que esto es otra cosa, pues entre otras cosas no ha sido necesario esperar 300 años para oír esa quebrada y angelical vocecilla declamando: "yo no he sido".Como todo el mundo sabrá el incidente al que me vengo refiriendo se ha producido en el curso de una lección magistral en la que se ha recordado por el Jefe del Estado Vaticano las reflexiones de un emperador Bizantino, critico con la religión de Mahoma, de la que decía no había traído otra cosa que violencia. La intención del antiguo profesor de teología parece que era únicamente llamar la atención sobre el fenómeno violento en la religión y contraponerlo a lo que, según él, a de definirse como una religión de la razón, del logos: el cristianismo, como no. Dios repugna de la violencia. Verdadera lástima es que Don Benedetto no recordara como llego el cristianismo a la América conquistada y esclavizada por los españoles, los portugueses y tantos otros que renovaron su fe en la tradición explotadora de occidente; o las guerras religiosas que tuvieron entretenida a Europa durante tantos siglos. Una verdadera pena es que este antiguo Prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe no tuviera en su mente mas presente el sufrimiento de tantos hombres y mujeres perseguidos en el nombre de la Santa Cruz. En definitiva, concluyamos que Don Benedetto fue demasiado lejos a buscar los rescoldos encendidos del resentimiento y del fanatismo.
Ante el mundo han quedado patentes las consecuencias visibles de este mensaje aparentemente mal expresado: Los musulmanes que nos han enseñado los telediarios estos días han sido como los que ilustra la foto, supongo que más o menos deben ser los mismos que conocía el infeliz emperador bizantino.
Pero las disculpas reiteradas, y el cortejo diplomático de estos días parece que encauzaran el entuerto. Hasta el Presidente de Irán ha sido comprensivo con la aparente metedura de pata del Papa alemán. Esto ultimo no me ha llamado tanto la atención; al fin y al cabo hay algo que, a pesar de las criticas supuestamente mal interpretadas de Don Benedetto, une determinadas posiciones confesionales: La religión no es algo intimo, individual, propio de la apreciación y consideración de cada persona, sino que esta ha de dominar todos los aspectos de la vida de los seres humanos. No hay mas que dar un breve repaso no ya a las declaraciones de Ratzinger actuando como Papa y antes de serlo, sino las de cualquier obispo que, en uno u otro momento, habrá llamado la atención sobre la ausencia de Dios en esta sociedad actual. La pugna que en este sentido se sostiene por mantener el peso eclesial en el sistema educativo; o las criticas al proyecto de asignatura "educación para la ciudadanía", no son sino un pequeño exponente de esto que escribo.Y siguiendo por la misma senda no esta de mas recordar que el marco en el que Don Benedetto fue a acordarse de la viga en el ojo ajeno olvidando la que tiene en el propio (obsérvese que no recito correctamente el dicho bíblico a propósito: los pecados de todos son tan grandes que superan con creces el peso de la paja), tenia por objeto reivindicar la herencia cristiana de Europa. El viaje alemán de este Papa ha contado con varias alusiones al origen cristiano del proyecto europeísta. Volvemos así a vueltas con la Constitución en proyecto que habrá que revisar para la creación de la Unión. Otra vez nos encontramos con un intento de desdibujar el contenido laico de las normas originarias del sueño europeo y la separación de las Iglesias y los Estados, más sólida en unos países que en otros. Olvidan quienes apuestan por esta tesis que Europa, la idea que hoy tenemos de ella, se ha fundado en torno a muchas herencias de tipos diferentes; olvidan así la presencia durante silos de culturas distintas y de religiones diversas; olvidan la tragedia que supuso la confrontación religiosa; olvidan el racionalismo que contribuyo a poner fin a tanto desatino; olvidan las convulsiones sociales que cambiaron el orden conocido para siempre; y olvidan -no puede ser de otro modo- que las constituciones son para todos en un continente cada vez mas mestizo, no solo para los militantes de la cristiandad. Cuantos olvidos en el guión de una lección magistral cuidadosamente administrada.

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