domingo, septiembre 10

Laicistas y evolucionistas: ¡Se buscan!



Dice el actual Jefe del Estado Vaticano que el catolicismo no es un cúmulo de prohibiciones, sino una opción positiva. Y dice que es muy importante que esto se vea nuevamente. La pregunta resulta inevitable ¿cuándo, en otro tiempo, fue el catolicismo para la alta jerarquía una opción positiva, un campo abonado por la libertad, la tolerancia y por el respeto a los demás?
Hace no muchos días el diario oficial del régimen vaticano señalaba como dos grandes peligros que iban de la mano al laicismo (una vez más) y al evolucionismo. Hay que leer un poco para recordar lo que tuvo que aguantar Charles Darwin cuando se le ocurrió discutirle algo a los corderos que ahora hablan de "opción positiva".
Lo del temor católico al laicismo, en el que ve un modo de organizar las sociedades europeas nada acorde con sus intereses dogmáticos e intransigentes, no es nada nuevo: La hoguera es invento antiguo, y también los anatemas y otras fórmulas conversoras y especialmente convincentes. Pero la referencia al pobre Darwin y a la corriente científica inaugurada por él, equiparándola a los masones y laicistas que acosan a los sacerdotes en las esquinas y hacen imposible la vida a los católicos del orbe universal, me han dejado fuera de combate. No sé si me recuperaré en todo el fin de semana, tal es mi estupor.
Desde que la extrema derecha se adueñara del poder en los Estados Unidos de América sí hemos tenido conocimiento del amplio respaldo que el creacionismo tiene en el sistema educativo del agunos estados. Sorprendentemente hay quien ha vuelto a explicar nuestra presencia en el mundo recurriendo a la *Enciclopedia Álvarez : Seis días de creación, uno de recreo, saliva y un poquito de barro, cirugía mayor y extracción de costilla, pecado -cómo no- y castigo -inevitable consecuencia en cualquier dogma que se precie- ¡Y luego nos dicen que somos decimonónicos!
El caso es que la corriente creacionista, que ha encontrado algunos obstáculos judiciales que han puesto de mal humor al presidente Bush, goza de prestigio en los pasillos marmóreos de lo que llaman Santa Sede, hasta el punto que ésta ha tomado partido declaradamente por ella, colocando a los pobres darwinianos en una picota que hasta hace poco yo creía que nos era exclusiva a rojos, ateos, masones y semejantes. Y es que no somos nada.
Entre tanto, en la Católica España, Carmen del alma mía (seguro que lo acabas leyendo y te caes de la silla), no le hacen caso al Sr. Ratzinger, cuyo propósito es, o ha sido, o será -no lo sé muy bien- corregir la imagen por la cual la Iglesia siembra en torno a sí misma rígidos "NO", siendo considerada como una institución que amonesta o frena. Y es que a José María Castillo, jesuíta, autor del libro "Espiritualidad para insatisfechos" la Conferencia Episcopal le ha censurado su trabajo impidiéndole su publicación. Le han dicho NO. Es decir, una vez más, dos palabras, dos pensamientos, dos acciones: Mienten.
*Para quienes nos leen desde fuera, informarles de que en ese libro las autoridades del nacional-catolicismo condensaron todo el saber, terminando el capítulo dedicado a la historia de España el 1 de Abril de 1939. Daba igual que los niños y niñas hubieran nacido en tal o cual año; la historia terminaba con la victoria del fascismo español. El libro además contenía una novelada asignatura, llamada "Historia Sagrada", entretenidísima.

1 comentario:

Anónimo dijo...

ÉSO,ÉSO, A LA HOGUERA CON sTEFEN Haukin, que no es bastante la esclerosis que padece. Y con él,a todos los físicos. ¿creación en 6 días? ¿unn de descanso? ¡Pero si el tiempo no existía!Pero éso lo saben ellos tb. -Abre la boca más, discípulo de cristo, que la hostia crece (¡y menudo gasificante es la fé!