lunes, agosto 14

Todos los nombres


La imagen legendaria del miliciano republicano Federico Borrell, nacido en Alcoy y obrero textil en esa ciudad, e inmortalizado en el momento de su muerte -que terrible redundancia- en Cerro Muriano, Córdoba, por Robert Capa, me sirve de enlace con la página web http://www.todoslosnombres.org . Una iniciativa amparada por la Junta de Andalucía entre otras entidades, a las que se han sumado el ámbito universitario o el sindicato de la Confederación General de Trabajadores.
No deja de ser cierto que en estos días, o en este año, vivimos una afortunada profusión de placas, mensajes, reconocimentos, esquelas... Todavía esta mañana, paseando, leía la lápida metálica colocada en la pared del Colegio Público Jovellanos de Gijón, dedicada a los maestros y maestras perseguidos y asesinados por defender una escuela laica, pública y diferente en aquellos tiempos en los que el mínimo compromiso con la democracia ponía en riesgo la propia existencia. Qué contraste con Oviedo, la tan invicta capital del Principado, que se resiste a desprenderse de los nombres de asesinos y torturadores que adornan sus calles, y hasta muestra orgullosa el retrato de bronce del dictador presidiendo nada menos que la Plaza de España.
Algunas de las cosas que escribo o reproduzco de otros medios quieren expresar mi particular forma de acordarme de tantos hombres y mujeres muertos en la guerra y después de ella. Masones y masonas, y otros que no lo eran. Quiero acordarme con mis palabras de los que no murieron y cruzaron la frontera... Y de los que se quedaron dentro que, a veces, al no formar parte de la memoria del exilio, fueron convertidos en un adorno floral inevitable, sin que se rememore bastante lo que se sufrió y vivió en la entraña de aquella extensa y fría oscuridad que fue la dictadura militar y eclesiástica de Francisco Franco.
Así, con tan pocas palabras que no pueden expresarlo todo, hago y haré el homenaje debido a todos los sacrificados de España, de los que nadie se acordó y a los que nadie rindió tributo alguno de respeto, sin que sea mi voluntad igualar todos lo dolores, todas las lágrimas y toda la sangre y vidas perdidas: Unos defendían la democracia y otros no; es de Justicia.

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