domingo, julio 30

Una boda y dos hostias

Hace unos días leía en internet una nota un tanto crítica con el "gay power", y su capacidad de convocatoria y movilización para celebrar el famoso día de fiesta del 28 de junio. Decía el autor que continuar con esta actividad festera sólo llevaba a seguir manteniendo vivos los gettos; ya no era necesario conservar las notas de diferencia en una sociedad en la que se había dado el gran salto hacia adelante con la reforma del Código Civil y, en concreto, de los artículos de éste dedicados a la regulación del matrimonio.

Con lo que ha pasado estos días puedo decir que no sólo no estoy de acuerdo con el anterior planteamiento -aunque se pueda entender bien una parte de lo argumentado-, sino que hay veces en que se confunde el deseo y la realidad. Ojalá los meros cambios legislativos fuesen por sí solos suficientes y tan sobrados como para acabar con siglos de intransigencia y otros tantos de ignorancia: Al grito inconfundible y tan español de "¡MARICÓN!", varios adolescentes jaleados por respetables señoras de barriada, le rompieron la boca en la piscina de La Elipa (barrio madrileño próximo al pirulí de Televisión Española) a un ciudadano infeliz que tuvo el atrevimiento de dar en público un beso a su pareja. A raíz de este incidente, que el Ayuntamiento de Madrid rápidamente se apresuró a calificar como "puntual", volvió a salir a la luz la "moderada" persecución sexual que sufren muchos hombres y mujeres de España. Se supo que hasta un conocido actor que interpreta a un gay en una serie de televisión, tuvo problemas con su fisico en un centro comercial a plena luz del día.

En la ciudad de Madrid suceden más cosas aparte de lo relatado; y es que llevamos una semana muy saturada de "gay news" que han copado los titulares de los medios de comunicación más prestigiosos (por motivos obvios excluímos en este comentario a la COPE). Ayer, sábado, Alberto Ruíz Gallardón, a quien vemos en la foto rindiéndole homenaje al Arzobispo de Madrid, Sr. Rouco Varela, fue amonestado públicamente por éste último porque "los católicos no casan gays". Asistimos a una pequeña antología de bocados intragables: De difícil digesta la posición del miembro de la Iglesia Católica, que quiere decirle e imponerle a un alcalde su credo religioso por encima de la ley; malo de tragar el proceder del alcalde, que pertenece a un partido político que tiene impugnado ante el Tribunal Constitucional el producto legislativo que ayer aplicó; y de mal comer también el torcido caminar de los novios, militantes del Partido Popular, que se acogen a un derecho atacado por la fuerza política de la que participan: Algunos, o se equivocan con la boda, o se equivocan con el Partido. E intragable la monserga pro-Gallardón con que nos iluminó la Cadena Ser ayer por la mañana, y que me hizo tomarme el desayuno del sábado en un plácido silencio y con cierta dosis de indignación. Actitud valiente la de Gallardón, decía una sabia radiofónica matinal. No, valiente hubiera sido hablar a tiempo y no guardar silencio. No se pueden pescar truchas a bragas enjutas. Hay que mojarse.

Así están en definitiva las cosas en el Madrid de los Austrias. El alcalde casa homosexuales, y calla y mira para otro lado cuando los anatemizan desde otras instancias o desde su propio partido. Los novios eran feligreses de esa cofradía desorientada, que no acaba de encontrarse en el siglo XXI, y que es el Partido Popular. Y en la Cadena Ser encantados con la sonrisa amable del régimen... Entre tanto, en la piscina de La Elipa pasan de estas polémicas y sacan el puño de hierro, y un centenar de personas acudieron a besarse a la puerta: Si no quieres taza, ¡toma dos! Allí no estaban los novios ni el alcade. Un hecho puntual.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando se mira desde lejos la tierra, sólo percibe una hermosa bola azul, si acercas vas descubriendo poco a poco las nubes, los océanos, todo tipo de accidentes geográficos. Que nos dicen que esa maravillosa esfera azul tiene vida.
Este sábado me quedé un rato mirando el mar desde el Cerro de Santa Catalina en Gijón, veía sus olas batir por el viento, bandera roja en San Lorenzo.
Debajo de mis pies, a una profundidad que no puedo precisar y que no me permite percibir ningún cambio. Sé que hay corrientes de lava que van moviéndose no sé bien a qué velocidad. No las veo, no las siento... pero sé que en algún momento, en alguna parte brotarán feroces cambiando el paisaje que hasta ese momento había.
Me gusta ver cómo se tambalean las convicciones de los bienpensantes. Me gusta percibir la hipocresía y el cinismo, aunque me duele porque esas mismas hipocresías causan mucho dolor a terceras.
Ojalá se hubiera dado la actitud que se comenta. La cabeza alta y paso al frente y un no rotundo a las posiciones inmovilistas. Sólo Celia Villalobos en el Congreso votó a favor de la ley, nadie en el Senado, ni siquiera el señor Piqué. Me gusta el temblor de labios que algunos les queda cuando ven que incluso dentro de su casa les revientan la unidad. La lucha por las libertades no cesa, un ley no cambia un país ni una cultura. Y mucho menos cuando desde muchos escaños y púlpitos se realiza una clara apología de la segregación, de la discriminación, de la intolerancia. No digo yo que MOnseñor Rouco (y otros muchos que mientras ocultan sus vergüenzas acusan a otros) vayan a las piscinas de La Elipa a dar palos a las parejas gay que se dan besos pero, ¿acaso no promueven esos comportamiento con sus mensajes de amor y caridad humana?
Es cierto. Quizás debieron alzar la voz primero... pero esos callados movimientos... ese deslizarse sigilosamente (tan propio) me hacen sonreir. Lentamente evolucionamos, no hay marcha atrás.
Y mientras me divierte ver los temblores y espumarajos y Acebes (ayer prosionista y hoy ya dubitativo) adelganzo tallas de camisa.
Secorancioyamargado

ALGDGADU dijo...

Como cristiano me avergüenzo de estos Roucos y otros añastrícolas que usan el Evangelio de la gracia como coartada para sus particulares cruzadas. En el fondo y en la forma, qué poco hemos avanzado desde la "Santa Cruzada"... que es lo que añoran el defenestrado ex presidente de la CEE y otros monseñores (ñoras?).