domingo, julio 2

Paz para España


Por fin se ha dado forma al inicio de las conversaciones con la banda terrorista ETA, cumpliéndose además la resolución previa que había sido adoptada por el Congreso de los Diputados el año pasado. No se abre un período de optimismo, sino de prudencia necesaria y obligada, que debería acompañar tanto al fondo como a la forma de muchos de los discursos elaborados y pronunciados por los políticos españoles.
Hay algo que lamentar no obstante: la posición del Partido Popular, partido que representa lo que comunmente conocemos como "derecha", pero que desde que perdiera las elecciones en 2004 atraviesa por un estado de enorme desorientación. Y es que no termino de entender por qué el Gobierno de Felipe González sí pudo desarrollar las conversaciones de Argel y este no; o por qué el Gobierno de José María Aznar pudo llevar a cabo las conversaciones de Ginebra y este no.
No quisiera pensar en la arista electoral del asunto, pues ante todo y por encima de todo está el Estado. Pero no puedo evitar que una posición errática y de no absoluto como la que transmite Mariano Rajoy, Secretario General del PP, me lleve a escuchar a quienes dicen que lo que no puede suceder es que un gobierno socialista termine con la violencia terrorista.
Hay algo cierto: el cerco a ETA y a todos sus apéndices ha sido llevado a cabo por todos los gobiernos que han existido durante el período democrático. Y hay algo asimismo cierto: la situación ha cambiado.
Si esta experiencia, sostenida precisamente por el cambio que se ha producido, no diera buen resultado, todos coincidiremos en que la responsabilidad será de quien vuelva a apretar el gatillo. Pero si da buen resultado, si llega la paz, todos tendremos que coincidir en que el logro por la derrota de la violencia (pues no estamos hablando de otra cosa) debería ser un mérito de esta nueva sociedad que hemos construído; no vamos en este momento por ese camino. Evitemos pensar que esta situación es "culpa" de todos. No recurramos a eso tan manido de "estos políticos...", pues ante nosotros tenemos a un grupo de personas que están haciendo la peor gestión opositora de la pequeña historia de la democracia; que se han lanzado por el arrabal de la confrontación indiscriminada y de la crispación sin conocimiento. Y así no vamos a ninguna parte ¿Colocará el tiempo a cada uno en su sitio?¿Dará la derecha española - nueve o diez millones de votantes - de una vez por todas el salto hacia el laicismo, la cordura y la modernidad? O por el contrario ¿seguiremos viendo malos gestos, malas voces y besamanos con los obispos? ¡Hagan sus apuestas!