martes, mayo 9

Noruega: Algo diferente


Hace unos meses, el hijo de un querido amigo, maestro y compañero de viaje, se fue a Noruega. Trajo consigo de vuelta una extraordinaria impresión nórdica que me fue transmitida a través de las palabras de su padre. Y recuerdo entre todas las cosas que me contó cuál era el planteamiento noruego acerca de la extracción y explotación de la riqueza petrolífiera del país: El recurso natural se consideraba patrimonio del pueblo noruego; no sólo de las generaciones actuales, sino también de las futuras, motivo por el que la administración del recurso era muy cuidadosa con las dilapidaciones y el derroche.
La comparación con la Venezuela de Chávez y el sueño fantasma que se ha levantado en este país, es inevitable ¿cómo es posible que con una riqueza inmensa escondida en el seno de la tierra, Venezuela siga siendo un hondo pozo de miseria antes y durante la fiesta de este chivo de gorra colorada?
La respuesta la he encontrado de nuevo esta mañana leyendo la prensa. El Ministro de Exteriores de Noruega, Jonas Gahr Stoere, tras bajar a buscar a la calle al periodista que le iba a entrevistar y acompañarlo hasta su despacho sin necesidad de pasar controles de seguridad -curioso esto último en los tiempos que corren, ¿no?- declaraba nada menos que "... Cuando encontramos petróleo en los años setenta, Noruega era una democracia muy sólida, con instituciones sólidas. No había corrupción, y existía un consenso político en la redistribución de los beneficios. Se tenía claro que los recursos pertenecía a la gente y que el Estado gestinaba esos recursos para el beneficio del pueblo. Fue un punto de partida muy bueno. Hoy hay gente rica en Noruega, pero no hay ningún individuo que se haya hecho multimillonario con el petróleo. La propiedad del gas y del petróleo es estatal, aunque operen compañías extranjeras. Eso sí, pagan un 80% de impuestos sobre sus beneficios".
Produce un cierto alivio que en la Europa continental aparezca no solo esta forma de expresar un pensamiento político, que va mucho más allá de la militancia socialista del ministro que la pone de manifiesto, sino también la sabia mezcla entre libertad política y social, y economía. Ése quizá sea el eslabón que le falta a Venezuela... Y por qué no decirlo, también al otro paraíso obrero y campesino de moda, Bolivia.
En otro tiempo, respecto a gran parte de los países de lo que algunos llaman América Latina, se dio la circunstancia de una explotación desmesurada de los recursos bajo la mirada consentidora de dictaduras modélicas o de democracias decorativas. Ahora tocan las versiones New Age de la dictadura del proletariado... O del indígena, según sea el caso. La cuestión que se plantea no es otra que la libertad política sigue brillando por su ausencia y que, en consecuencia lógica, el invento volverá a salir igual de mal para los mismos.
Me quedo con Noruega. Me quedo con un modelo que no quiere integrarse en la Unión Europea porque puede marcar el camino que a esa Europa social le queda todavía por recorrer. Me quedo con un modelo que se ha convertido en una referencia fundamental en materia de política exterior mundial, no sólo dirigida a la pacificación de los conflictos más "sonados" del planeta, sino también otros más larvados, más discretos y más terriblemente cercanos a nosotros como la mal llamada cuestión vasca.
Sí, decididamente me quedo con Noruega para aprender modos ajenos de los que no andamos sobrados.

3 comentarios:

juliano dijo...

¿Como es que te quedas con Noruega? Si como dices: donde hay ricos pero la explotación del petroleo no ha hecho multimillonarios.
¿Acaso el hacerse multimillonaria en el menor tiempo posible, no es un indice de progreso y avance social?

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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