miércoles, mayo 10

El Consejo de Derechos Humanos


¿Habrá mucha distancia entre aquella ONU que aprobó la Declaración de los Derechos Humanos en 1948 y la actual?
La pregunta, densa, tiene su causa en lo que acaba de suceder con el Consejo de Derechos Humanos, del que, si nada lo remedia, formará parte la República Popular China, que es, como ya se sabe, uno de esos paraísos donde todo el mundo es feliz y además tiene la obligación de serlo.
La República Popular China se ha levantado sobre una gran mentira. Y es que no hay dictadura que se precie que no necesite de la falsedad como alimento indispensable para su existencia.
Cuando en Naciones Unidas, tras la catástrofe bélica vivida por el mundo, veía la luz la carta formal de los Derechos Humanos en 1948, China comenzaba a prepararse para dar lo que se llamó "Gran Salto hacia Adelante", y que no fue otra cosa que un batacazo que le costó la vida a millones de infelices, muertos de hambre, y con Mao Tse Tung en el poder como responsable de tal desastre.
Hoy, China, dictadura consentida por todos los países de la tierra; China, gran mercado, refugio del comercio universal donde ya no es pecado hacerse rico; China, donde los tanques masacraron a la población civil en Tiananmen; China, donde todo se copia -hasta los Rolex-; China, donde se venden al peso los órganos de los ejecutados; China, donde no se sabe a ciencia cierta qué son los Derechos Humanos; China, donde la adopción internacional de niñas y la venta al por mayor son un todo único; hoy, digo, esa China va a tener algo que decir sobre los Derechos Humanos en el mundo.
Señalaba antes lo de la gran mentira que ilumina a todas las dictaduras. Y a medida que escribía me venían a la cabeza las imágenes de la propaganda oficial durante aquel Gran Salto que emprendió el sátrapa de la Larga Marcha: Niños gordos, rollizos, de rasgos occidentalizados, que ofrecían un gran albaricoque al Presidente Mao; o que recogían una sandía enorme; o mujeres que no sabían que hacer con las mazorcas de maíz que, a base de comunismo y planificación, se habían hecho gordas y sustanciosas. Todo esto sucedía mientras realmente el país se moría de hambre y setenta millones de chinos cerraban los ojos sin saber qué había sido del sueño socialista. No quiero ni pensar en qué serán capaces de hacer los descendientes del Gran Timonel, con los medios que existen en la actualidad, para vender una nueva imagen paradisíaca de la China moderna, donde los Derechos Humanos conocerán una nueva dimensión.
Junto con China, otras maravillas tendrán también algo que decir sobre los Derechos Humanos: Pakistán, Marruecos, Arabia Saudí, Guatemala, Venezuela... ¿Alguien da más?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Your are Nice. And so is your site! Maybe you need some more pictures. Will return in the near future.
»

Anónimo dijo...

I find some information here.