martes, mayo 2

Cerró ZORITA


La central nuclear de Zorita, perdida en Almonacid, un pueblo de Guadalajara, acaba de cerrar después de años consecutivos llenos de problemas, riesgos y sustos. El Gobierno decidió la desaparición de la central en el año 2002. Ahora ya no habrá más electricidad que surja de esta construcción característica, de cúpula roja, que aparecía en los libros de texto de ciencias sociales como una prueba palpable, para que la tierna infancia española supiera que se desarrollaría en un país moderno ¿Quién podía dudar tal cosa con tanto desayuno de Cola Cao?
El cierre se ha producido después de una catarata de problemas. Cuántas veces no habremos escuchado en el telediario o en la radio que la Central de Zorita había paralizado su actividad por problemas "indeterminados". Me parece estar oyendo aquellos "partes" de Radio Nacional de España que anunciaban el suceso con una voz neutra de mujer del régimen. Luego vino el telediario en color y ya no fue lo mismo: era como si te contaran una película americana, de esas en que todo el mundo se libra de la explosión en el último momento porque alguien ha sabido que el cable que había que cortar era el azul. Protestas de ecologistas; preocupación ciudadana por la seguridad de estos medios de generación de energía. Todo propició el fin de la central de cúpula roja, media naranja perfecta, además de su vetustez.
Algún anciano de Almonacid se mostraba preocupado por el futuro de su pueblo el mismo día en que se celebraba el veinte aniversario de la catástrofe de Chernobil.
Yo no puedo evitar preguntarme qué sucederá con el "parón" nuclear decretado hace ya muchos años por uno de los primeros gobiernos de Felipe González.
Sube el petroleo. No sabemos qué pasa con las nuevas energías. Y aparecen nuevas economías que consumen sin cesar viejos recursos. Todo parece una gran excusa perfecta para instalar un medio tan limpio, tan seguro... Tan limpio y seguro menos cuando deja de serlo, como en Chernóbil... Aunque eso sólo les pasó a los soviéticos y estaban muy lejos. Parece que el resto estamos libres de toda catástrofe ¿Con Zorita podría haber sucedido lo mismo? ¿Merece la pena el riesgo? ¿Podemos controlarlo absolutamente todo?
Hoy probablemente me siento pesimista. Debe de ser eso. Pero no puedo dejar de pensar en todo el tiempo que tendrá que pasar para enfriar esa central clausurada y recoger la porquería que ha dejado. Verdaderamente ¿merecerá la pena?