miércoles, abril 5

Han echado a la COPE


La radio de los Obispos, Arzobispos y demás gente de sotana ha quedado fuera del aparato de la Encuesta General de Medios. Una sanción nada despreciable desde el punto de vista económico, que sin duda es uno de los que más importa a la Conferencia Episcopal española, pero que también puede tener otra lectura de más calado para alguien que crea en la Democracia.
En efecto, no aparecer en la Encuesta General de Medios supone que los anunciantes, los que pagan, no recurrirán tanto a una emisora cuya audiencia real no es conocida. La medida adoptada esta mañana por la Asociación de Medios tiene su origen en la "confesión" hecha por la Cadena COPE, que reconoció haber filtrado a varios periodistas entre los encargados de realizar las encuestas de audiencia. La realidad es que la "confesión" se produjo en cuanto hubo indicios o sospechas de que algunos de los que hacían las encuestas podían pertenecer a este medio de comunicación. Entonces, descubierta la fechoría, se afirmó que la filtración de periodistas no tenía por objeto adulterar el resultado de las encuestas, sino acreditar que el sistema que se seguía para elaborar las mismas era un fraude que siempre beneficiaba a los mismos (entiéndase por los mismos a la Cadena SER). En definitiva, asistimos a un nuevo episodio de la serie mundialmente conocida "El cazador cazado".
No obstante, no le faltarán a la Iglesia Católica almas cándidas o pías, según sea el caso, que pongan a ciegas sus dineros al servicio de la causa. No hace falta ir muy atrás para recordar a aquella cotorra envenenada que hablaba por las tardes y tan pronto anunciaba un jamón como acto seguido una fantástica dieta por el módico precio de unas pesetillas de nada con las que, de paso, se podía adoptar a un negrito del Africa Tropical.
Pero señalaba por otro lado que al margen de la trascendencia económica evidente, existe otra de peor calado: Quien crea en la Democracia y en los valores que dentro de ella se articulan, tendrá que coincidir conmigo que una cosa es tener diferencia de opiniones y expresarlas libremente, y otra muy distinta es contar metiras y airearlas a los cuatro vientos.
Hoy, la emisora de la COPE, ajena a la tormenta, anunciaba a bombo y platillo ser la segunda emisora más escuchada. Y el Sr. Blázquez, Presidente de la Conferencia Episcopal, anunciaba la posibilidad de un entendimiento con el Gobierno a pesar de que este había puesto en marcha unas leyes que "asustan".
Más debiera asustarse el Sr. Obispo de ser el responsable de una emisora sustentada sobre el insulto, la mentira y el extremismo, que por el hecho de que un país soberano legisle desde estructuras democráticas. Haría bien en presentarse a unas elecciones si tiene algo que decir, pero esto de arrojar la piedra y esconder la mano es un arte que estas gentes conocen desde hace ya mucho tiempo.
Ayer, creo que era la Fundación Santa María, publicaba un estudio realizado sobre la juventud española: Ya no alcanzan los que se dicen católicos el 50%. Y la jerarquía de la Iglesia Católica aparece como la institución más desprestigiada y que menos confianza genera. Bien harían los ministros eclesiales en tomar nota de lo que está pasando en la sociedad europea. Y bien hará el Gobierno en dejarse de medias tintas y paños calientes y seguir dando vueltas de tuerca en una dirección que afiance las libertades democráticas en España.

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